María Antonieta Flores

María Antonieta Flores: Siete poemas

Tiberíades agradece la poeta venezolana María Antonieta Flores por la publicación de estos siete poemas, incluyendo un texto inédito para nuestra revista. Un libro por ella presentado quedó entre los finalistas del prestigioso Premio Internacional de Poesía ‘Pilar Fernández Labrador’, que se concede en Salamanca y al que concurrieron 1017 trabajos procedentes de 26 países.


recordar es morir un poco

Pasará por allí
lacerado y hambriento,
Isaías 8: 21

su cuerpo muere un poco más que su mirada

en las horas de la tarde
llueve sin salpicaduras y enrojece el cielo

enterada de su desconcierto busca
y ha encontrado el cuerpo reposado
en ese arte de extrañar

arreboles en la memoria lacerada
la belleza regresa oscura

el andante ahora es otro nombre

(Poema inédito, de la serie ‘La intención esquirlada’)

Foto de José Amador Martín

 

según el mandato

la sal
el vino
aceite de la oliva

el pan en la mesa
como gesto de piedad

así en mi voz

cosas duras
abandonos

los cinco dedos de la mano poderosa

señales que me trazan
bajo el cuerpo de este hombre

levantarme en armas
con paso venerable

Foto de José Amador Martín

 

 

con la luz de los vitrales

no el odio
en esta tierra de exilio

avísole a los hierros que sostienen la balanza
y limpio los platos

coloco los sucesos con mesura
lo que de ellos queda

siempre traen sangre
la violencia que aborrezco

de naturaleza acuosa
sobrevivo

regreso a los lugares donde fui amada
tiempo extraordinario ya segado

Foto de José Amador Martín

cadencia del milagro

en esos asuntos
no te metas

puedes quemarte las manos

ya de por sí con cicatrices
en demasía arrugadas por la faena
por relieves de venas cruzadas

pero las manos han nacido para eso

para agarrar y soltar
sentir el frío o el calor
recibir el cuchillo imprudente
su cortadura
hacerse de callos
para luego rozar apretar sudar el deseo

hacer de ellas mismas un asunto
con sus huellas
que en el papel dejan marcas tintadas
para aquellos que interpretan sueños
o hacen fantasías con la niebla
o persiguen
y con gestos dibujan animales en la penumbra

se extienden para confiar

no te quemes por nadie te digo

pero quién detiene unas manos
que golpean una espalda convulsa en su tos
o apresuran los movimientos del placer
con impecable sabiduría
aquellas que no fallan sobre la tabla de cortar
o desgranan
y frotan sabores sobre una olla hirviente
hierbas de aromas que han cultivado
sin guantes
desnudas sobre la tierra
o apretadas sobre prendas blancas
que golpean en las piedras
soñando con la luz el amor
porque la historia de miles de años
cuajan en las manos
que hoy sostienen el relevo
porque ya es tiempo de abandonar los afanes
cruzarse en el pecho
y quizás sostener
fingidamente
un rosario o una rosa

sean de papel o pintadas de blanco
que no lleven quemaduras las manos
por tu exceso de confianza

míralas
son tuyas

y vendrán a cerrar ojos
lavar cuerpos rígidos
secar lágrimas
y
siempre siempre
acariciar

Foto de José Amador Martín

Heredad

delgados hilos atados en mis dedos
flores secas prendidas entre los dientes
firmemente atada con cordones de palabras
para no escaparme de esta tierra
la muerte sacia su hambre mordisqueando mis cabellos
sobre el esternón
corre el hilo
el nombre que el tiempo grabó en el hueso
corre el hilo
en la pelvis
el nombre que el tiempo grabó en el hueso
estéril miro los campos
en la caverna vacía los vientos andan con furia
mis manos pretenden ser los velos que cubran tanto horror
la muerte unta su dedo con saliva y me acaricia
me pasa como a una de las páginas de su libro
de tapas rojas
la muerte me arrebata un íntimo espasmo
mientras se acerca a mis labios
y me pide silencio
pero la conjuro nombrando tu cuerpo

arañas rojas
nombrándote
en mis pies
el ardor de sus ponzoñas
dejándome

arañas rojas
que aman

laten los perros
de toda orfandad y hambre
de acercarse a la mesa
a por las migajas
y por las violencias
echados en la llaga cruda de sus silencios
todo lo miran
pasa frente a ellos el deseo
y corren atrás con ladridos
siempre sin alcanzar nada
corren por correr
anudados en su cuerpo
esperan que pase lo adverso

cuánta hambre cuánta sed cuánto frío
quita la mano y haz silencio

ya la muerte se ha marchado
escucha los huesos descabritarse
cuerpo cribado por tu cuerpo
ayuntado
reverberado por tu ritmo
pero déjalo aquietarse en el mudo espacio
donde nada puede nombrarse
donde el jadeo es un último resquicio
y un agradecimiento
quita la mano del tiempo
respira en mi boca
hazte sorbo en mis papilas

Foto de José Amador Martín

 

venturosa

nadie le dice a un puerto que será ruina
pero el día llega

arena piedra laja

en la orilla
el aire frotado por lo vivido

Foto de José Amador Martín


las grandes aflicciones

las palmeras 
cuanto más peso llevan
más alto ascienden

tú del orden de los tréboles
te extiendes sobre una tierra roja

al borde del camino
seco y flaco el rastro de un arbusto

la higuera

tu mano extendida bajo su sombra

en la otra tierra
los eucaliptos se mecen bajo el viento rojo

hoy te despiertas con certezas

la luz del amanecer te contradice
diez lirios abrirán hoy

regresas de días de lluvia

las palmas se han secado en tus jardines

ellos te expulsaron

un niño canta

el zumo dulce de la naranja se seca en tus labios
y apenas comienza el día

Foto de José Amador Martín

 

María Antonieta Flores (Caracas, 1960). Poeta, escritora. Magister en Literatura Latinoamericana. Ha publicado los poemarios: El señor de la muralla (1991), Canto de Cacería (1995. Premio de Poesía de la I Bienal de Literatura Municipal «Augusto Padrón» 1994), Presente que no en ausencias (1995), Agar (1996), criba de abril (1998), Los trabajos interminables (1998. Mención Premio Municipal de Literatura en 1999), índigo (2001. Premio Único del Primer Concurso Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana), limaduras (2005), la voz de mis hermanas (2005), regresaba a las injurias (2009), madera de orilla (2013), temples (2014), deletérea (2015), las conductas discretas (Bogotá, 2020). En ensayo, obtuvo el Premio Municipal de Literatura «Rafael Angel Insausti» mención Ensayo 1996 (Barinas) con Sophia y Mythos de la pasión amorosa editado en 1997 y ganó el Premio de la Mención Ensayo Literario de la IV Bienal de Literatura Mariano Picón Salas 1997 con Espiral sonora. Lectura de Ida Gramcko. Autora del monólogo Como una mariposa, estrenado en 2018. Recibió el Honor prizes (for complete work) Naji Naaman’s Literary Prizes 2016, otorgado por la Naji Naaman’s Foundation for Gratis Culture, de Líbano, por su trayectoria completa. Su poesía ha sido traducida al inglés, italiano, alemán, francés, portugués, rumano. Ha sido, también, incluida en más de veinte antologías nacionales e internacionales, entre ellas, Rasgos comunes. Antología de la poesía venezolana del siglo XX (Pre-Textos, 2019). Ha participado como poeta invitada en distintos festivales y encuentros internacionales en Colombia, Brasil, Argentina, México, Romania, Austria, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Perú.




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