Tiberíades se complace en difundir cinco textos del poemario recién publicado por el argentino Marcos Porrini. Va nuestra enhorabuena y el firme apoyo para que siga adelante en su senda poética, musical y literaria.
VIII.
LA VOCACIÓN DEL SERVICIO
Una lucha tosca la lucha
contra los molinos de hueso y carne
Hay una más álgida misión
contra el foso oculto
desde donde día tras noche
salen íntimas criaturas horrendas
prestas a dañar y quema, sí
quema la garganta porque quiero decir algo
entre ‘piedad, Señor’ y ‘victoria’
y oigo solo balbuceos de extraviada lucha.
Quiero ver la realidad
Tolerar todo el caos superfluo
y herir más bien el foso oculto de infección
que ha hecho morir mi inocencia
e hizo que nada fuese ya el Edén.
Caballero alado
No molinos de carne se debiera atacar
Hay monstruos en la psique
labrando noche tras día tu locura
para que vayas y vivas de la manera común
como un hombre sin alma
súbdito de negras pasiones.
Habrá que pedir libertad
absoluta para amar fugitivamente
(Truman sabe del show)
(Neo escoge la píldora más roja)
Quijote vos y yo tendremos que ir a fondo
y doblegar el parloteo de un mundo
ya inútil para liberarnos
Subir al máximo la escalera del sol
Quemará ahí sí la garganta
del tan orgásmico alarido vital
cuando todo cante en nosotros
la piedad que quiso regalarnos victoria.

XI.
Hay una intimidad que te llama,
un secreto guardado entre el vacío y la esperanza,
un doble de vos, pero más nítido y grande,
la fuerza para correr sin fatiga.

XII.
Puede la casa estar llena de alimento
para que lleguen, reposen y se nutran desde los astros
hasta las ínfimas partículas.
Pueden tu cuerpo y el mío
ser techo y palacio de fiestas
cuando en todo alrededor
lluevan granizos de angustia.
Llegarán por solaz y por refugio
incluso antiguos caminantes.
Podemos erigirnos canción
audible dentro del alma
y podemos descansar levemente
mientras rehacemos el mundo.

XIII.
LA RESPONSABILIDAD SOCIAL
Nuevamente normales
Saldremos a la calle al parque a todo el espacio
Maduros y conscientes
Para no afectar el orden de las cosas
El antiguo orden primordial y divino
No estropearás el aire con venenos
No pondrás contaminantes al agua de beber
No exigirás pagas injustas
No venderás a la manera de un robo
O de un sutil homicidio
No intentarás disimular la maldad
Ni la practicarás con orgullo
Te arrepentirás de lo que sepas que es malo
Para empezar otra vez
Como nuevamente normal
Como distinguiendo entre la luz y la sombra
La responsabilidad
Por la que aun sin policía
Sin cámaras de reconocimiento facial
Sin chips implantados en el cuerpo
Sin arma apuntada hacia la frente
Sin la amenaza de un financiero despojo
Vos trabajarás por el progreso
Tuyo y del entero mundo
En el camino de la restitución
De la sagrada fuerza perdida
No adorarás dioses falsos
Incapaces de salvar el alma
No cometerás adulterio
No arrebatarás la vida de ninguno
Como si solo primara tu seudoconveniencia
(Es que a nadie conviene matar)
No robarás
Ni siquiera de formas legales
Según leyes ideadas para robar a los pobres
No abusarás de un menor
No con fachada de santo o libertino
No harás sufrir a los que te aman
Aplicarás la justicia que estés dispuesto a aceptar
Cuando se incline en tu contra
Buscarás el conocimiento más alto
Por puro amor a la verdad que eleva
Por esa verdad que nos haría libres
Para gozar y amar más divinamente
Buscarás la ciencia del bien y del mal
Para que sepas elegir lo que es bueno
Y brindes lo bueno a todas las criaturas
Cuidate cuidando esa lámpara
Que es el espíritu que es el punto de unión
Con la vida
La vida que sostiene la integridad del cosmos
Y así vivas y viva todo lo que hagas
Y te quedes para siempre en la casa del Padre
Que es limpia abundante
Sin miedo ni fronteras ficticias.

XV.
MAESTRO
Que me duela todo lo que deba doler.
Que me sienta una y cien veces al borde del delirio.
Que una y mil veces no consiga dormir.
Casi que inspire la amenaza de muerte.
No te vayas, Maestro, hacia la otra ciudad,
no sin antes revelarme lo que hace falta.
Quiero salir del Egipto a como dé lugar,
me importa poco la ira del faraón idólatra
cuya eminencia depende de ser temido aunque odiado.
No quiero amar el jardín de delicias
en que han tentado oprimir al buen Sidarta Gautama
para que viva enclaustrado sin ver el mundo real.
Dame el filo de esa navaja
que me separe del cuerpo de mi madre mentira,
y es que mi llanto es rugido para liberarme.
He vislumbrado pizcas de un Más Allá.
Siento que creo a tu anuncio
del reino de Dios manifestado ahora
en el milagro del agua convirtiéndose en vino
o el milagro de Lázaro retornando a la vida.
Te creo hasta el punto de no cejar
en mi grito feroz de dolorosa súplica,
mi hermoso grito de guerra.
Por eso te imploro que sigas hablando.
Cállense todos pero no mi Señor.
Tu sola voz susurrante al oído
humilla y tuerce innumerables hechizos.
Por eso no calles.
Que no te engañen mi cara asustada
o mi carita sonsa de angustiada oveja.
A veces cuesta escuchar la verdad,
pero deseo (no hagas caso a mi histeria
alimentada por la ciencia de la televisión),
deseo tu voz demasiado
y en tu voz la abundancia de libertad prometida.

Marcos David Porrini nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1991. Es compositor musical, poeta y director teatral. Su orientación creativa intenta sublimar las formas artísticas de vanguardia a través de la fe cristiana, y abrirse a nuevas formas desde la inspiración del Espíritu. En 2019, la editorial argentina «El Mirador», publicó su libro «Para andar por encima del mundo. Textos de un Pájaro Azul», que incluye poemas y breves relatos. Vive en la Ciudad de Buenos Aires.

