J. C. Martín Cobano

Entrevista a Laura García de Lucas

Nos complace publicar, a pocas semanas de la convocatoria de la segunda edición del Premio Rey David de Poesía Bíblica Iberoamericana, esta entrevista que concedió a Tiberíades la ganadora de la primera edición, Laura García de Lucas.

Miguel Elías entregando su ‘Rey David’ a Laura García de Lucas

Lo primero que quiero pedirte es que te presentes tú misma. ¿Quién es Laura García de Lucas?

Soy una poeta que nunca pensó que su primer sería publicado, ¡y mucho menos premiado! Siempre he escrito poesía, pero volví a ella con más fuerza hace unos años. Coincidió con una época en la que necesitaba palabras y ojos nuevos.

  

Tu Ávila natal, tu formación y experiencia en Francia, tus clases de poesía en Madrid… ¿qué peso tiene cada uno de esos elementos en tu obra?

Cada etapa vital forma un estrato en nosotros. Lo difícil es darse cuenta. Ávila y Castilla, de las que renegué mucho tiempo, dieron a mi obra el carácter conciso.  Los largos años que viví en París me convirtieron en lectora de autores para los que el francés no era su lengua materna. La vuelta a Madrid estuvo marcada por la reapropiación del lenguaje.

 

Cuando uno lee tu poemario Vasija, no tiene precisamente la sensación de que haya surgido de un “alehop” de inspiración. Se percibe un trabajo delicado, concienzudo, y un proceso de maduración…

Si, así es. Fueron dos años de documentación y escritura. La idea estaba desde mucho antes, pero fue preciso encontrar las palabras y el tono.

 

En tu poesía se percibe también un mundo de metáforas muy personal. ¿Cómo llega a formarse, por tus lecturas, por las reflexiones en torno al tema sobre el que escribes…?

Ambas cosas. Yo creo que por un lado están las lecturas, que dejan un rastro, y esta pequeña brasa se puede reactivar con un tema, una obsesión….Las metáforas se manifiestan cuando la poesía pone en marcha los engranajes internos..

Laura García de Lucan, durante su intervención

¿Ese mundo, universo o imaginario se extiende a toda tu obra o se queda en un solo poemario?

El universo de Vasija es único de este libro. Este poemario tenía que nacer en ese lugar. Sin embargo, en toda mi obra el tono cambia considerablemente, pero se puede encontrar un imaginario común (cómo lo telúrico o corporal, por ejemplo).

 

Este libro, Vasija, ha obtenido el I Premio Rey David de Poesía Bíblica Iberoamericana. Sin embargo, no es precisamente un libro de paráfrasis bíblicas, de reflexiones místicas ni nada de eso, ¿qué te animó a presentarte?

A pesar de no ser una poesía bíblica al uso, este libro no podría existir sin la influencia de la Biblia, su lenguaje y sus imágenes. Cuando leí la convocatoria del Premio pensé que era el contexto ideal, conocedor de todas estas referencias, para Vasija.

Desde luego, si uno espera encontrar en Vasija algo así como “Los dolores y gozos de la Beata Laura”, se queda con la idea de que los “gozos” tal vez lleguen con la secuela, porque lo que es aquí…

(Risas) Y tú que me conoces Juan Carlos, ¡sabes que soy de alguien alegre!. Los gozos vendrán, sí… pero este libro era necesario y me gusta pensar que abre un camino de esperanza y redención.

 

¿Qué experiencias destacarías de lo que te han aportado este libro y su premio? Por ejemplo, sabemos que la entrega fue en Salamanca, en el marco del Encuentro de Poetas Iberoamericanos, donde seguramente conocerías a gente interesante…

Me ha aportado muchísimo. Por un lado, para todo autor novel (y más yo, que era una desconocida en el mundo poético) un premio siempre es un reconocimiento muy importante.  Y un pequeño empujoncito para seguir por este camino, que no siempre es fácil. Pero además, el Encuentro de Poetas Iberoamericanos será inolvidable para mí. Aparte de que fui maravillosamente tratada, pude conocer en persona a poetas referentes, de los que leo en mi salón… ¡eso es increíble! . Y es un gran lugar de intercambio y conocimiento de autores de todo el mundo.

Alfredo Pérez Alencart, Carlos García Carbayo (Alcalde de Salamanca) y Laura García de Lucas (foto de Jacqueline Alencar)

¿La consecución de este premio te condiciona a la hora de escribir nuevas obras? ¿Qué estás preparando actualmente? ¿Solo poesía?

Bueno, me condiciona en el sentido de que ahora hay que mantener un listón de calidad… pero la producción poética nunca ha parado. Y aparte de los poemarios en marcha, este año me he embarcado en mi primera novela, para la que llevo documentándome varios años.

 Para despedirnos, aparte de agradecerte tu tempo y atención, vamos a pedirte un último favor, que escojas algunos de tus versos para despedir a nuestros lectores.

Me gustaría compartir con los lectores el primer y último poema del libro, dos puntos de partida en este poemario:

 

La nada desciende de ti
eres cabeza y estirpe del vacío
y señalas la carne
y todos lo hombre de la casa
los ausentes
los engendrados
los de extrañas tierras
circuncidan el dolor

 

Limpian el piso con agua y cal llenan sus pies y la tierra y el cuerpo agrietado late como el aire del barro se cierran los surcos y es arena mojada el camino eterno a la casa solo quedan sus voces las ortigas los quicios marcados

las vasijas se llenan

Un prestigioso jurado integrado por Alfredo Pérez Alencart (Presidente), Antonio Colinas, Carlos Nejar, António Salvado, Sonia Luz Carrillo, Hugo Mujica, Juan Antonio Massone, Francisca Noguerol, Luis Rivera-Pagán, Ana Cecilia Blum, Pablo Martínez Vila, Luis Fajardo, Juan Carlos Martín Cobano e Isabel Pavón, concedió este premio al libro ‘Vasija’, uno de los 12 trabajos finalistas de las 214 obras presentadas a este singular certamen en el que participaron poetas de 25 países. García de Lucas, quien se presentó al concurso bajo el seudónimo “Ruth Mara”, realizó estudios de Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Valladolid, mientras que en Universidad de Sorbonne hizo un Máster de Management et Comunication Interculterelle, donde gozó de una beca y vivió en la Maison de Cambodge de la Ciudad Universitaria. Hace cuatro años regresó a Madrid, tras vivir casi una década en París. En Madrid ha estudiado en la Escuela de Escritores y en la Fundación Centro de Poesía José Hierro. También ha coordinado el recital Semillas de Poesía y colabora con diferentes Clubs de Lectura con charlas sobre literatura francesa. “Volví –dice- buscando la luz del invierno y la escritura en mi lengua materna. Tengo escrito varios poemarios, aún sin descongelar, y de mi  niñez en Ávila recuerdo que helaba a menudo y que ya escribía poesía. Las dos cosas me siguen gustando por igual”.

Portada de Vasija – Bilha




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