del libro UN ROCE AL PASO
Temblaremos juntos,
cuando aparezcas
temblaremos,
de momento
cierro los ojos,
no te espero impaciente,
aunque hoy me siento
muñeco de guiñol,
asciendo como hoja de otoño,
la percusión me penetra,
el bajo continuo
directo a mis neuronas,
el viento vuela mi corazón.
Temblaremos juntos,
sin duda, cuando aparezcas
temblaremos.
****
En mi océano de sábanas azules
tu barco navega
y cabalgamos
por las aguas de estos mares
de pieles mojadas con sudor
y deseo compartido
de hembra que te siente
y se funde
con besos de pasión
y espaldas dibujadas
dos cabezas y dos cuerpos en acción
dos pechos y dos sexos
buscándose
explorándose
fundiéndose
explotando.
*****
Sastre de otoño,
córtame un traje
que no me hiele la sangre
en el invierno,
busca los mantos
de crujientes hojas
que alfombran tu paso,
protégeme de los fríos
que ya asoman,
no dejes que en mi alma
adelante su llegada
el frío vacío que arruga
para siempre su aliento.
Procúrame una capa
tejida de abrazos,
que alargue un poco más
el goce calmo
y suave de esta vida
y repase el aroma de los frutos
que son mi alimento.
¡Ay, si fueras
una estación de tantas
y no casi la última!

del libro MUJERES EN AZUL PAISAJE
LUZ
Mujer de cintura arena
invadida por las olas,
visitada por brisas y estrellas,
apuntando sueños.
Mujer sabor aroma,
ese punto en el paladar
que no deja que olvides,
como aceituna
machacada por los años.
Mujer jardín naranjo,
mirada de ojos firmes,
provoca, atrapa, besa.
Mujer profunda,
cueva eterna,
luz, luna de abril.
Mujer luz,
tez de bronce,
cubierta de mil velos por la historia,
con la flor de hibisco en los labios
y el sabor de mil especias en el alma.
Va anocheciendo,
no importa.
Abrazo azul.
******
Hay una grieta en todo.
Así es como entra la luz.
Leonard Cohen
ABANDONADOS en una grieta
donde no entra la luz.
Cada vez más lejos.
Cada vez más silencio.
Sólo chapotean los charcos
algunas sonrisas inocentes de los niños
y mis lágrimas con la mirada
congelada en estos príncipes.
Dura roca, duros bombardeos.
Desierto, isla miseria,
limbo de terror y destrucción.
Tras las alambradas,
tierra de nadie.
Y tú con los ojos doloridos,
miras a tus hijos,
perdidos en un camino
que nadie sabe adónde va.
Y tú con tus ojos expectantes
buscando desesperadamente
la vida. Impotentes observamos.42
Y nosotros miramos intranquilos,
doloridos, indignados, resignados
desde nuestro cómodo atardecer.
¿Hasta que el abandono
sea exterminio

del libro LAS CEREZAS ROJAS NO SON PARA SIEMPRE
Quisiera regalarte
la luz de la mañana,
esa que todo lo desnuda,
que deshace los miedos,
las sombras del claroscuro,
las nieblas donde se refugian
los días del olvido.
El calor de un roce
de luz en la espalda,
leve, insistente
y la humedad
de la lluvia
arrasando
la rigidez del miedo.
Arquear el cuerpo,
estallar con la estrella
que esta noche protege
mi cama.
Así, este amanecer,
la luna y yo
desenredamos sueños.
Inundas mis pensamientos,
les doy forma a la espera
del encuentro con tu alma.
En el silencio eres todo
aún sin todas las palabras.
La vida no es para siempre.
Las cerezas rojas no son para siempre,
ni el volar de los vilanos.
Tus dulces ojos, tus lascivas manos
aquella noche tórrida
tampoco han sido para siempre.
****
Se desliza suave
para no levantar ese lodo
que revuelve su presencia,
juega a sonreír, a no desatar la jauría,
sigue llenando de pliegues
las costuras del alma.
Un día se despista y habla
a deshora, todo estalla.
Necesita respirar.
Huye para conseguir
el aliento necesario,
encerrar el baúl de los olvidos
y volar sin perdigones
en su abrigo.

del libro UN FUEGO OCULTO
Con toda la fuerza de
la soledad en el asfalto,
llega un abrazo
de rosas negras
envolviendo el humo
que acompaña la vida.
Viene al encuentro
de aquellas notas que derrama
la espesura de la noche.
Nace la voz que grita
libertad, que grita paz
desde todas las esquinas,
que lucha contra atardeceres
que incendian el fin del día,
clama ante melodías sordas
que habitan la caverna
y destruye injusticias
para poder mirarse en
los ojos del niño que
todos llevamos dentro.
*****
Háblame para que conozca la
pureza de las palabras inútiles.
Antonio Gamoneda
Hace calor, pero no lo siento,
sigo en tus ojos,
dentro, muy dentro.
Mírame y no dejes de hablar, dices.
Yo hablo, salen las palabras,
y tú entras.
Navegan
ríos caudalosos
de miel en tu espalda.
Oigo palpitar tu corazón.
Mis manos abarcan tus hombros,
no despido el abrazo.
Tus caricias reposan mis labios
y en aquel punto que roza la inconsciencia
se quedan ronroneando
versos a mi oído.
Y yo, que nunca supe buscarte
en las cartas de amor,
quedo vacía de palabras
para mecerme en el regazo
de tu poema.

MARÍA DEL CARMEN SÁNCHEZ ÁLVAREZ, asturiana nacida en Burgos, docente, bióloga, poeta, cofundadora del grupo Poético Asociación Cultural Encadenados, participa en la organización de los Encuentros Poéticos en el Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón, coorganizadora de la actividad Leer el paisaje, Lecturas en El Elogio y Rincón de la poesía en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón, es autora de los libros Un roce al paso (2015), Mujeres en azul paisaje (2019), Las cerezas rojas no son para siempre (2021) y Un fuego oculto (2024). Ha sido incluida en diecinueve libros colectivos con el grupo Encadenados y en las antologías Equilibrar los tiempos (2018), Haz, Con, Di versos (2019), Ella, la igualdad (2019), Viento a favor (2019 y 2022), FanZine de PerVersos 2022, Una manzana para comérsela a versos, Ciudad de Palencia (2022), Antología de CultuRIAS (2023), Contos de Natal/Nadal (2023), Multiverso, Poesía en Valdediós (2024), Caminho (2024), Poetas del mundo por la paz (2025).
