Desde Tiberíades damos difusión a tres textos inéditos escritos recientemente por hermanos que forman parte de nuestra Red. Corral y Samprón, los enviaron desde desde León; y Cruz Villalobos, desde Chile.
Manuel Corral Gea
La lámpara está encendida
Alzaré mis ojos a los montes,
¿De dónde vendrá mi socorro?
Salmo 21
Es la oración constante y sosegada
que se eleva al cielo.
Aguardo tu respuesta, Maestro,
¡sé de tu amor, te conozco!
Aunque no te veo, percibo
el calor de tu presencia cercana,
sé que eres buen oyente,
dispuesto y comprensivo
Para escuchar mi súplica,
regalándome un reposo seguro
en tu puerto de valientes.
Pero… no puedo evitar el miedo
ni el dolor que produce
el lento corazón, tan inconstante,
vacilante y cansado.
Sé que mi socorro de ti proviene
Hacedor de tierra y los cielos,
y sé que estás ahí
y deseas atarme con tus lazos
de ese amor limpio, sin chantaje,
mas tu respuesta espero ansioso.
Han despertado del valle
de las lágrimas fáciles;
y entre nosotros un silencio
que daña y preña los ojos
con los verbos de las noches.
Sé que de Ti viene el socorro,
y aunque a veces te tardes,
deseo codiciarte más cercano.
para sentirme saciado
de tu eterno rescate.
¡Que resuene tu voz potente,
que invada y siembre de gracia
cada rincón latente
de este desvergel del alma
que alza los ojos a los montes
donde habitas y reinas triunfante!
Mi Señor,
te ofrezco un aposento cercano
para que en él habite
el manantial de Tu Palabra.
Te ofrezco una alcoba donde el silencio
cobije al Verbo encarnado.
Pero no puedo evitar el miedo
ni el dolor que produce
el lento corazón, incompetente,
demasiado cansado ya.
Aunque diga: ¡Mi socorro viene del Señor,
que hizo los cielos y la tierra!
Sé que estás ahí y que deseas
atarme con lazos de amor.
Pero anhelo ansioso tu respuesta.
Ha crecido un silencio obstinado entre nosotros,
y me daña, preña los ojos de lágrimas fáciles.
Solo pido un instante de reposo
de los pensamientos sin padres.
Saber de dónde viene mi socorro
me desespera por lo lejano…
Qué mal resisto el dolor que produce
codiciarte más cercano.
Resuene potente, Tu voz y que invada,
siembre de gracia el lugar donde vivo.
He alzado mis ojos a los montes,
donde habitas y reinas triunfante.
Mi Dios y Señor,
Te ofrezco una estancia cercana y serena
para que en ella more Tu Palabra,
una alcoba apartada donde el silencio
ofrece cobijo al verbo Encarnado.
Así curarás este corazón herido,
postrado en el lecho, hundido,
esperando esas palabras que son bálsamo
al dolor y sanan las heridas.
He preparado la mesa, el pan el vino
y la sal.
También el aceite de ungir…
La lámpara está encendida
y escaldada la estancia.
“El guardará tu alma”, oigo decir.

Leopoldo L. Samprón
Según mis recuerdos
En estos días,
según mis recuerdos,
estaría creciendo la primavera
y las flores en extraña efervescencia.
Sería esa respiración del pensamiento
que enseñara a contar todos los dedos
y aderezara un poquito el cosquilleo
del luminoso beso en las ausencias.
Según mis recuerdos,
encuentro plomo en la sangre de las venas
y una intuición asustadiza
y más plomo en la libertad del movimiento
y angustias, muchas angustias,
en la salida del encerrado pecho.
Según mis recuerdos,
quiero esconderme como una rata
en las alcantarillas de los muertos.
Pero tengo un amor y hay que peinarlo
y refrescar todo el día la lengua
para confesarle a Dios nuestra alabanza,
aunque llevemos los residuos del pecado
que el corazón de tanto latir ahoga.
Según mis recuerdos,
¿por qué esta espiral de quimioterapia
vacía las calles y revienta los teléfonos
sin ningún jersey tricoteado
con los hilos de la luna
y sin la madre y sus abrazos….?
Ya solo quedan desiertos,
solo tenemos la Esperanza,
según mis recuerdos.
(05 de Abril 2020)

Luis Cruz Villalobos
Misterio tremendo
Misterio del mundo
Ven y abrázame la piel
Y que no quede ningún rincón de ella
Sin el estremecimiento que tú traes
Cuando visitas nuestro paisaje
Ven amplio y multiforme
Ven sutil y aglutinando
Ven fresco y cantarín
No tardes el vibrar de tus olas
Sobre cada uno de mis poros
Misterio nuestro
Alto y callado
Silencioso como el estero
Que solo quien se detiene puede escucharlo
Sumérgeme en tus aguas y límpiame
Quiero que visites cada casa
Cada lugar cansado del encierro
Ven como una avalancha de luz
Como un derrumbe de toda tristeza
Para que tu hálito perdure y riegue
Misterio tremendo
Abismal como el océano
Encumbrado como la luna
Calma nuestros temores
Y déjanos dormir en tus brazos
Somos millones
Quienes venimos a pedir a tu puerta
No la cierres en esta hora de lo incierto
Danos de tu lumbre tibia
Y que comience al fin tu primavera!
LXV
Potrero Grande, Curicó, 10-4-20

La foto de portada es obra de José Amador Martín
