Marcelo Gatica

Marcelo Gatica, Poemas de ‘El mar ya no es’, Accésit del Premio Internacional Pilar Fernández Labrador

Un jurado, integrado por António Salvado, Carmen Ruiz Barrionuevo, Pilar Fernández Labrador, Jesús Fonseca, Alfredo Pérez Alencart, Carlos Aganzo, José María Muñoz Quirós, Inmaculada Guadalupe Salas y David Mingo, con Victoria Pérez Castrillo como secretaria, concedió el Accésit del prestigioso VII Premio Internacional de Poesía ‘Pilar Fernández Labrador’ a su libro ‘El mar ya no es’, del cual se ha seleccionado esta muestra que hoy ofrecemos en primicia. Tiberíades agradece este privilegio a la entidad convocante del galardón. El libro será publicado por Ediciones de la Diputación de Salamanca y está prevista su presentación el mes de octubre, dentro de los actos del XXIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos, que estará dedicado a Nezahualcóyotl.

Publicamos todos los poemas de la primera parte del libro, y el poema inicial de la segunda parte.

[ Ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron […] Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no es ]
Apocalipisis 21: 1-4

 

POSTALES FRENTE AL MAR
(O FRAGMENTOS A LA MUERTE DE MI PADRE)

 

EL MAR YA NO ES

 < descubrir la lengua del mar es seguir la caminata en círculos de los elefantes < quizás no hay conciencia del primer paso < salvo la certidumbre de un oleaje eterno < para descubrir la lengua del mar < primero se aprende a leer el silencio de los padres < la búsqueda de los nombres es un trabajo que cuesta la vida < sabemos a ciencia cierta que la palabra mar no cabe en ningún poema < pero lo escribimos porque es como respirar < si contáramos todas las veces que lo hemos nombrado < no habría objeto que lo abarcara < y cuando creo detectar el trayecto de los elefantes < soy roca rota < tomo concienca del último paso, es decir, mi primera palabra en la lengua del mar < mi primera palabra que apenas pronuncio desaparece <

Desde una terraza con forma de agua, febrero, 2XXX.

Oleaje, de Miguel Elías (Ilustración para el Accésit)

LA SALA DE URGENCIAS

 < Padre, en la sala de urgencias escarbas sobre la superficie del tiempo < arañas con estrategias de los años setenta < cuando pese a tener tu primer televisor sintonizabas los partidos de fútbol por la radio, < tus ojos cruzan los atardeceres en la lentitud de un pájaro migratorio < sonríes porque un jugador fantasma ha tocado la gloria y escuchas el eco de un estadio vacío < pero tus ojos se llenan de un océano vital < de una mueca sonriente donde el tiempo adquiere extensiones insospechadas < cuando el dignóstico es reservado < discutimos los nombres de jugadores fantasmas y confudimos tu infancia con la mía < pero no importa < aún aletea la memoria sobre las paredas blancas de la sala de urgencias < sobre las ventanas tus palabras son gotas océanicas en mi desierto de interrogantes <

Desde un pasillo que es lo más parecido a un río evaporado, abril, 2019.

UNA CALLE QUE PARECE RÍO

< me resisto a salir de aquella sala gris < una puerta me indica el doctor con aspecto de juez < se escuchan sombras por los pasillos pero me sostengo < susurro pero me sostengo en el balón de cuero de Italia 90 como si fuera un faro en medio de un huracán invisible < en la sala de urgencias se posa una tarde sin nombre < el abuelo siempre dijo que el mundo nunca más sería destruido por agua y aquí estoy ahogándome como un animal de barro < ahora percibo el eco de tus ojos sonrientes < veo como se evaporan tus últimos estallidos numinosos < en la sala de urgencias ya despega tu cápsula al fondo de un espejo < solo queda un silencio de piano < solo entonces, me cobijo como un recién nacido <

          Desde una silla con forma de espejo, agosto, 2019.

Foto de José Amador Martín

EN LA SUPERFICIE DE LAS NUBES

< a 12.000 mil metros de Altura < a 800 km por hora < a 8 horas de casa < el tiempo sigue siendo un pliegue geométrico del viento < Papá, te lanzas en caída libre al mar < abres la puerta sin tiempo ni espacio < el universo se contrae y la palabra padre por más que la pronuncie o escriba nunca volverá a tener la misma temperatura < veo un agujero negro en cada gesto < mientras se oscurece el iris de mis ojos < es el fin del mundo, quise decir, del nuestro < a una distancia de una palabra < el Hielo < mientras cruzo el Atlántico pienso en ciertas señales perdidas < veo azafatas apócrifas mintiendo sobre el poder de las turbulencias porque estamos en un salto sin retorno < en primera clase sacan los crucifijos con dirección a una nada con silueta de espuma < los rezos por momentos son pájaros incapaces de salir del avión < Papá, sabíamos que la noche era sólo Agua < Papá, somos tragados por un Kraken en las entrañas del océano < nos encontramos como si nada hubiera pasado < me saludas con la mano en forma de puño< de cometa < con esa sonrisa expansiva permaneces indemne bajo las sombras del Kraken < Papá, las turbulencias cesan y las azafatas vuelven con sus sonrisas evaporadas < los pasajeros sumergidos en las pantallas virtuales < aunque todo el Atlántico cabe en una lágrima < me miras de reojo, abrazado al mar en aquel fondo < Papá, el silencio es el lenguaje de los elegidos porque el mar ya no es <

Desde una silla área en medio del Atlántico, agosto, 2019.

 

HIELO ROJO BAJO EL CUERPO

< la metástasis aparece primero en la pantalla del ordenador de la doctora < transita invisible bajo tu sonrisa que va en paracaídas < la metástasis nombrada por la especialista es un jeroglífico inerte < la metástasis de nivel 4 < repite < es una metástasis nivel 4 < se que los terremotos perceptibles al hombre comienzan en esa escala < pero algo se quebró adentro < y se repite como una replica < es una metástasis nivel 4 < y la metástasis es un ente carnívoro sumergido en las torrentes del espíritu < cómo le explico a mi hijo que la metastasis va triturando y devorando al abuelo cada día < en el teledario aparece hielo rojo en la Antártida < dicen que son unas algas contaminantes < unas flores de nieve < [debido al color rojo-carmesí, la nieve refleja menos luz solar y se derrite más rápido] dice un científico ucranio < la metástasis devora la luz de los ojos < la metástasis te agarra de los pies < ya no caminas < la metástasis no te deja tarchar las palabras < aquella rutina cuando terminabas de hacer tus presupuestos en la municipalidad del pueblo < la mestastasis es como esa alga roja que derrite las gotas de espíritu < recuerdas la manía de escribir el signo menos que < cuando terminabas una tarea < la metástasis nivel 4 bajo el cuerpo < se repite como ese signo infinitamente hasta que se evapore toda la sangre que llevas dentro <

Desde una casa de agua, junio, 2019.

Foto de José Amador Martín

 

CRUZASTE EL MAR

< Papá, cruzaste el mar < no miraste hacia atrás como aquella estatua de sal < cruzaste la carne el musgo la roca < te veo en el oleaje repetido de las horas < te veo en tu Chevrolet Opala 78, al que llamabas Titanic < era el tiempo sin cinturones de seguridad < y en el asiento trasero no se cómo pero cabíamos cinco crías < somos seres de agua decía la profesora de Ciencias Naturales < dicen que al otro lado del mar < no hay dolor < ni llanto < ni enfermdedad < ni metástasis <las primeras cosas pasaron dice mi madre y ella cree a pie junto en esos versos del Apocalipisis < el mar ya no es < la muerte posee la sincronía natural del oleaje ensamblado como forma y fondo de la vida misma < se repiten las imágenes de la primera vez que cabalgamos en un caballo blanco < los partidos de fútbol y las largas conversaciones con los tíos del campo < el mar ya no es < parece un verso espuma en la piel de estos últimos días < Padre, ya cruzaste al otro lado del mar < el tiempo es sólo un oasis del espacio < sabías que el reloj se vacía en la playa y se hace grano de arena < la distancia entre las dos orillas es leve < sólo has apagado la luz de tu habitación primero <

En la orilla de una playa sin tiempo, Noviembre 2019.

 

LA BÚSQUEDA DEL MAR

< a veces las corazonadas poéticas son laberintos nubosos < en un principio sin saber alquilé un apartamento en Carrer de las muses número 25 < pero las aplicaciones tecnológicas y las musas en la vida real se asemejan a un juego de espejos < la diferencia entre habitar como turista el mundo o comérselo cada día < es invierno y si algunos coleccionan estampillas yo persigo silencios en las iglesias. < soy un adicto a sus luces y sombras < no tomo fotos < solo me siento como una flor de loto bajo sus cúpulas < es lo más parecido a estar frente al mar < una vela encendida es un puesta de sol invertida < entonces < sólo entonces, retorno al sonido de la palabra contemplar <

En la Línea 1 del Metro de Barcelona, febrero 2XXX.

Foto de José Amador Martín

 

LA IMPOSIBLIDAD DE ESCRIBIR UN POEMA MÍSTICO A LA MEMORIA DE MI PADRE EN LA SAGRADA FAMILIA

< me sumerjo en la línea uno del metro < aparecen las escalares en medio de una marea de telefónos y cámaras sin rostros amontonados bajo las cúpulas de la Sagrada Familia < los ojos son organismos carnívoros de imágenes fugaces < el Cristo de la calle Carrer de Mallorca reclina su cabeza como diciéndome huye < busca el mar que es lo más parecido a un templo o a una puerta al cielo < aquí sigo cargando turistas que persisten en ser estatuas de sal con ojos que no ven < afina tu oído, ese caracol que llevamos todos bajo la piel < en el oleaje asomarán las palabras exactas de tu padre < ¡Véte ya! < coge una piedra y escribí lo indecible < lánzala al fondo abismal < no importa si se quema la tierra porque el mar ya no es <

En la orilla del mar en la playa Bogatel, febrero 2XXX.

***

Foto de José Amador Martín

 

El CHOQUE GENERACIONAL ENTRE LA ORALIDAD DE MI ABUELO Y MI MUNDO VIRTUAL

Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán«.
2  de Pedro 3:12 

[el tiempo sigue siendo un espejismo
numérico
lo decía mi abuelo
profesor de cuántica sagrada
conocedor del caballo y la luna
del movimiento terráqueo
del agua
de la semilla muerta
que da fruto
en el preciso instante de la lengua
abierta
al oxígeno].

[aprende a leer el océano
latente
entre las palabras
y los objetos]

[ el día llegará en que los meteoritos
fundirán la tierra,
como lo decía el patrono de los
océanos
tal vez, sólo tal vez se mueva
el velo
del mar y podremos
contemplar desnudos lo que
sólo veíamos por sombras]

Helina Aulis, Lukas Gatica Aulis y Marcelo Gatica

Marcelo Gatica (Cauquenes, Chile, 1976), poeta y Doctor en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca, con una tesis titulada titulada: “Rodrigo Lira Canguilhem: Una propuesta poética en tiempos de desolación”. Ha publicado los poemarios El extramuro /Väljaspool-müüre’ (Estonia, 2018), Anclado al Pescador de Mares’ (2016), ‘Crucial’ (con Pablo Gutiérrez, 2014), ‘Portafolio. Poemas a Pie de Página’ (Con Camilo Cantillana, 2014). En Chile publicó ‘Barios buelos: boladas boludas’, de Rodrigo Lira Canguilhem (Piélago Casa Editorial, Santiago de Chile, 2016), y en Estonia ‘Vientos del sur / Lounatuuled’, antología de poesía chilena seleccionada e introducida por él, con traducción de Carolina Pihelgas, Mariliin Vassenin y Helina Aulis. Tallin, 2015). En su país también publicó el poemario colectivo Taller Literario (2001), el libro de poesía a tres manos A-Trio Poético (2003) y poemas varios en Calíope, revista de poesía (2000-2003), obteniendo el Premio de Poesía de la UMCE (2003). Ha recibido el Accésit del Premio Internacional de Poesía “Luis López Anglada” (Burgohondo, Ávila, 2008) y el primer accésit del Premio González-Warris de Poesía (Barcelona, 2012). Sus poemas se encuentran en una decena de antologías publicadas en España y Portugal.

Noticia del Accésit en El Norte de Castilla, el periódico decano de España


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