Jaime García Maffla

Cuando lo humano está siendo excedido

Una parábola de la fatalidad que hoy, en el cerco invisible de una desconocida, oscura presencia le ha sobrevenido a la especie humana, puede hacerse desde F. Kafka, con el personaje de su novela La metamorfosis, G. S., quien después de una noche de pesadillas despertó convertido en un insecto… En igual línea de este episodio, nosotros todos, después de una noche y vida de sueños, en la que nuestro ser ganaba forma dentro de la confianza, despertamos a una pesadilla…

Imaginados por lo inimaginable, de nuevo el rostro del dolor se muestra, cuando lo humano está siendo excedido, desbordado, en la pandemia como situación límite, por lo infrarreal e indescifrable. ¿Cómo hablar hoy entre depredaciones o cadenas y desapariciones? Y así mismo, ¿cuáles las opciones del vivir personal en el alejamiento obligado del mundo y de la vida? ¿Quién, qué hace comprensibles las cosas, cuál mano puede acompañarnos?

Ahora nos hablan el silencio y el desamparo para decirnos que el principio de toda vida espiritual es la aceptación, y quiero aludir a una postura que le haga frente, en el aire de un poeta –A.P.A.- volcado en su hacer hacia lo sacro y lo providencial… Así, hablar desde la impuesta realidad de una cuarentena o un confinamiento por el asalto a saco a las vidas humanas de un inesperado enemigo viral, obliga a un distinto aire. Sí hay un enemigo, pero también por él puede darse el salto cualitativo a un ideal escenario interior, el del: ´retiro espiritual´…

Ante este azar nunca esperado han de darse carácter y destino, para los escenarios de la interioridad y aún, en el marco cristiano del ´desierto´, que hacen, por conversión y convicción, afirmativa una negación, transmutación de una herida en iluminaciones sucesivas, las de hallarse cada quien consigo en un desvalimiento que lo obliga a crearse o reinventarse en ese rilkeano sobreponerse cuando vivir se ha hecho imposible.

Pasajeros en el metro de Tokio, foto de Kimasa Mayama

¿Un horizonte inédito o un nuevo orden mundial…? Parecería como si en esta hora, la especie humana, en casi toda latitud, estuviera siendo sustraída de todos sus rituales, tomada por asalto y abajada, pero le queda el mapa de sus horas pasadas, de los años cargados de vivencias de sí, que abren sus ojos hacia una sala de espejos ante los cuales siempre podrá reconocer su rostro…Temores en vez de orientaciones para avanzar por entre el propio ánimo y las horas del día. ¿Frontera nueva en tierra extraña, qué ha venido a darle y a quitarle, en cifra del misterio desde el microcosmos, a tantos seres humanos ya, este ingrato, ajeno y hostil huésped llamado el Covid 19?

Hablar de la hora actual del mundo es hablarse. Volver los ojos a un entorno vacío de sí mismo es volverlos a una clausura de Signo de otro orden, en secreto y origen más ajenos o extraños y de más severas leyes. Ojos que han de volverse hacia lo trascendente, a la gravitación de lo sagrado en las líneas de la mano.

Vamos en algo a su viaje, o más, al aire en el cual sus alas se han movido…Un día apareció como una nueva presencia mortal casi, pero en –para nosotros desde Occidente- un lejano lugar del cual nada nos llegaría. No obstante, la amenaza así nacida vino, se hizo realidad, y comenzó a transformar las vidas todas, desde el más íntimo lar, hasta los círculos más amplios de su actuar en el mundo.

Hoy la extrañeza, el extrañamiento, y para toda acción, hallarse sostenido en el aire por el aire, el mismo que no es ya respirable y que, necesariamente, condiciona a todo pensamiento y a todo sentir. Aquello que se impone son las preguntas, el preguntarse. Y con éste un nuevo tejido para todas las uniones entre lo material y lo inmaterial. Nada parece comprensible, nada parece manejable y se camina por una cuerda floja ante el vacío.

Cada conciencia y cada destino se han visto enfrentados a lo inesperado. Y de este encuentro, el dejar de vivir sin más en lo ya conocido, perdió su suelo firme y pasó a un preguntarse entre zozobras por lo incierto, viéndose no sólo vulnerable, sino ya vulnerado, en la impotencia, obligado a aceptar las otras leyes que, inéditas, entraron a regirlo.

Sí, un nuevo orden del mundo entre la invalidez y la desprotección, pero también entre o en el salto cualitativo de la tecnología para hacerlo todo…Sólo que no hay ahora ´hacer´ alguno que no esté condicionado, con lo cual vienen la supresión de la libertad y el preguntarse. El mundo no está allí como ayer lo estaba, ni yo en él como creí iba a estarlo siempre, si el espejo está en las mutaciones y el vacío. El mundo que parecía seguir una cierta ordenación fue sacado de quicio. El aire ha quedado en suspenso, pero no vacío sino ocupado por una primera situación dictada por este nuevo ser: ¡Confinamiento!

Collage de Bitter Laughter

 

Dese él se alza el horizonte antes no visto de lo íntimo que se abre en repliegue sobre sí. ¿Cuál es la relación de mi íntima conciencia con la vida objetiva del afuera, entre lo ajeno que puede hacerse extraño y enemigo, hasta lo próximo que puede hacerse propio y aún visceral?

Vienen entonces las preguntas de la Razón Poética, que cambian de destino según la hora del día: en las mañanas por las cosas inesenciales, en la tarde por las esenciales, y en la noche por el propio preguntarse del hombre. Ayer éste sería el preguntar más grave, pero hoy, con el Castillo Interior sitiado, se vuelve esencial la primera pregunta, la que se hace por las presencias de lo más inmediato, frágil y en descampado, que al cabo son las presencias cordiales, la que dan sentido y hacen que se abra el sentimiento.

No saber, entonces, quien se es delante de aquello que nos excede, hiere y vence, lleva a una búsqueda interior que se hace trascendente, de una ausencia que actúa desde la imposibilidad de dirigir el timón del navío, y que se ha de dejar en manos de un Oráculo más alto al de todos los duelos…

Y todo acto resulta, en tal marco agónico, una instancia al azar, un lance impredecible, casi irreal sobre el tapete –sin un color preciso- de la mesa de juego de la Vida. La pregunta final ha de ser por la materia interior amenazada ante y entre el imperativo esencial de preservarse en ella…

Niños ante la puerta cerrada de su escuela, en Primavera Alta, localidad de Madre de Dios (Amazonía peruana). Foto de Pavel Martierena

 

Jaime García Maffla (Cali, Colombia, 1944). Poeta, filósofo y ensayista. En su obra se traslucen influencias de la tradición hispánica y del existencialismo. Hoy jubilado, fue Jefe del Departamento de Humanidades de la Universidad de los Andes y Director del Departamento de Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana. Ha sido considerado, junto a otros destacados poetas, como perteneciente al grupo de la ‘Generación Sin Nombre’. García Maffla, experto en la obra de Cervantes, es el autor del prólogo y las notas de la primera edición colombiana del Quijote, y uno de los poetas más relevantes (y ‘ocultos’) de Colombia y Latinoamérica. Fue cofundador de la revista de poesía Golpe de Dados, que apareció en 1972, junto con Mario Rivero, Giovanni Quessep, Fernando Charry Lara, Hernando Valencia Goelkel y Aurelio Arturo. Esta revista se publicó bimestralmente y sin interrupción por más de treinta años. Coordinó talleres en la Casa de Poesía Silva y en el Instituto Caro y Cuervo, en Bogotá. En 1997 recibió el Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia. Sus poemarios son: Morir lleva un nombre corriente (1969), Guirnalda entre despojos (1976), En el solar de las Gracias (1978), La caza (1984), Las voces del vigía (1986), Poemas escritos a lápiz en un viejo cuaderno (1997), Vive si puedes (1997), Al dictado (1999), Caballero en la Orden de la Desesperanza (2001), Antología mínima del doncel (2001), Poemas del no-decir (2011), Buques en la Rada–Lais (2014), De las señales (2014), Herida del juglar (2016, antología), A bordo de un bardo de una a otra orilla de la mar (2017) y Leve. Trazos hacia otra poética (2018). Su obra ensayística comprende, entre otros trabajos: En la huella de Miguel de Unamuno (1985), En otoño deberían caer todas las hojas de los libros (1987), Visión poética de don Quijote (1988), Fernando Charry Lara (1989), Estoraques de Eduardo Cote Lamus (1994), ¿Qué es la poesía? (2001), Hacia la sacritud del lenguaje: Stephane Mallarmé (2001), Poesía y poetas colombianos (2009) y La órbita poética de A. P. Alencart (2017). Como antólogo ha preparado, entre otras, dos antologías: Antología de poesía colombiana e hispanoamericana (Editorial Panamericana, 2005) y Traductores de poesía en Colombia (con Rubén Sierra Mejía, Casa de Poesía Silva, 2009).

Jaime García Maffla

 

(*) Foto de portada: Niño en barrio marginal de Manaos, foto de Manuel Dantas



One thought on “Cuando lo humano está siendo excedido”

  • Rymel Eduardo Serrano 03/06/2020 at 8:28 pm

    No nos despertamos ahora, Jaime y desconocidos amigos lectores, convertidos en insectos: nos damos cuenta de que lo somos. Nada nuevo este virus: tan antiguo como los seres humanos: somos seres enfermos que nos contaminamos, entre nosotros y a la naturaleza en donde nos hemos instalado como temibles parásitos. Lo nuevo es una conciencia universal de esta nuestra condición, irremediable y misteriosa. ¿Por qué, para qué, estamos aquí?

    Durante unas semanas y meses, la soledad, el confinamiento, “castillo interior” habitual de los poetas, místicos y amantes de la belleza, se ha vuelto condición de casi todos (con sus cuarenta y tantas excepciones). Se nos vuelve evidencia la menesterosidad, de que hablaba el pensador Julián Marías, la imperiosa necesidad de lo otro. Tal vez por eso volvemos a llamar a los amigos del ayer, a recordar lo que parecía perdido, a recobrar los sueños olvidados, a escuchar la oscuridad.

    Amanecerá y veremos, se dice. O mejor y más esperanzador: oscurecerá y veremos.

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