Guillermo Gitz

Guillermo Gitz: El plan eterno y otros poemas

El Plan eterno

Cómo no me voy a conocer
a mí mismo,
si soy yo y no los demás.
Yo me pienso desde que tengo
uso de razón y me inventé
todas mis actitudes.
Solo soy de esta manera porque yo lo deseo,
y no me decepciono aun en mis errores.
Si yo me dicto aceleradamente
mi conducta
y me soy leal y sincero,
no deseo ser otro:
ni más inteligente ni más hermoso,
tampoco más bueno o menos hipócrita.
Pero mis planes se incumplirán,
a pesar de mis esfuerzos,
algún día;
entonces no escaparé a mi muerte
ni al juicio final.

Navidad permanente

Esa oscura Belén iluminó la desolación,
la noche se hizo día, irradió la novedad,
y el desierto se transformó en verde vergel.
La transformación de los opuestos fue impar;
nada quedó igual al conocido día anterior.
La historia quebró su inercia conceptual.

Nunca había ocurrido nada especial allí,
ahora todo es nuevo, comenzó el calendario.
En esa tierra elemental nació la salvación;
un niño como tantos renovó la historia.
Una escena llena de símbolos inició
esa sucesión de hechos hacia la gloria.

La navidad es una fecha cronológica más
que data los años con rutinaria fidelidad.
Los 25 de diciembre de cada año anuncian
solamente las fiestas convencionales.
El abeto es un símbolo, no la natividad;
los sentimientos son puros o es tradición.

La alegría de la festividad es contagiosa,
se nutre de paz, gozo y celebración;
el ideal es que no se vacíe de sentido.
Una evocación sobria en corazón ardiente.
El mensaje final sigue siendo el mismo:
nació Jesús para manifestar su luz.

Foto de Dan Kiefer en Unsplash

Doble ciudadanía

Ciudadano de dos mundos:
Incluirse o excluirse.
“Dad al César lo que es del César
y a Dios lo que es de Dios”.
El cristiano con un pie en la calle
y otro en la iglesia profesante.

Incumbirse o desentenderse.
Partición fina entre acción y devoción,
Jesús tomó ambas actitudes;
honró al Padre y sirvió a los demás.
La ética del creyente con carismas
es asociarse al servicio dinámico.

Confesional y también secular;
no son perspectivas antagónicas.
Un cristiano coexiste en ambas esferas,
pero no es servidor de dos señores.
Su prioridad es súper terrenal;
con ojos de la fe y con los pies en tierra.

Aparente ambigüedad la del cristiano;
una fiel ciudadanía celestial
posicionada en una nacionalidad terrena.
Pero la doble territorialidad no es alienante:
es fundamento de la visión espiritual,
es realidad diaria y esperanza eterna.

Al gran Creador

Al infinito autor de lo finito.
Al generador de todos los ADN
de cada forma de vida.
Al protector del ecosistema y
elaborador de las biodiversidades.
Al artífice de todo lo conocido
y de lo aún desconocido.
Al hacedor de un diseño inteligente
y vigía del mundo material e inmaterial.
Al equilibrador esencial del cosmos,
sustentador invisible de las galaxias
y ordenador del tiempo y el espacio.
Al autor de todo a partir de nada.
Al veedor supremo de la historia,
Dios eternal del tiempo y el no-tiempo.
Al Señor del espíritu y la materia,
el Yahvé del cielo y de la tierra.
Nosotros los seres humanos
a años luz de tu inmensidad;
no hacemos otra cosa que adorar
tu omnisciencia y trascendencia.
Oh Señor, ante ti, nos postramos.

Guillermo Gitz (Buenos Aires, Argentina, 1949). Se expresa en poesía como aficionado desde hace lustros y tiene publicado el libro de poemas “Un Sol Moderno”. También ha recibido un primer premio de poesía en Argentina y un segundo premio en Ecuador, además de haber sido finalista en otros certámenes y tener publicados poemas en varías antologías colectivas o en revistas digitales en lengua castellana e inglesa, idioma del que ha traducido textos de Emily Dickinson o Bob Dylan, entre otros. Sus reflexiones y ensayos se pueden encontrar en el portal “Cosmovisión Bíblica”. Respecto a su anclaje bíblico, señala: “Como creyente, también escribo poemas que expresan mis sentimientos de testimonio, adoración, meditación, gratitud. Motivos que tomo de la Biblia; Palabra divina que ha inspirado y aún sigue estimulando a tantos escritores”.

Guillermo Gitz

Foto de cabecera de Brooke Cagle en Unsplash




Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*