Braulio Barquero

Braulio Barquero: ‘Aposento’ y otros poemas

Aposento

Siendo los cielos
y los cielos de los cielos
incapaces de albergar
la plenitud de su existencia,
en un templo dispuso
asentar su deidad.

Siendo los templos
hechos de piedra
incapaces de servir
de aposento a lo Eterno,
en un cuerpo dispuso
entre piel, habitar.

Siendo los tiempos
cercanos a la fiesta
de cabañas recordando
su presencia en el desierto,
en una cabaña
dispuso germinar.

Siendo ese cuerpo,
el verbo revestido
de sumisa humanidad
en tiempo de enramadas,
el precedente escrito
se pudo palpar.

Siendo inmortal,
siendo invisible.
Siendo único y eterno,
siendo dador de vida.
Siendo el gozo del profeta,
y el canto de David,
siendo renuevo en cuerpo
ahora es salvador.

 

Foto de José Amador Martín



Sombras

En la tertulia que el día
le regala al día siguiente
y disperso en las promesas
al oído de Abraham.
En el agua expulsada
por la roca y que mataba
la sed que en el desierto
vivía para matar.

Cifrado en el altar
ávido de sangre
y en la sangre misma
capaz de limpiar.
En el borde del manto
del sol de justicia
capaz de traer
en sus alas, sanidad.

En trozos de pan
que se quedaron sin leudar,
en un vientre de pez,
en un toque de trompeta.
En la lluvia de sustento
que en plena sequía
del cielo bajaba
para salvar.

En el templo, en la nube,
en el fuego, en las fiestas,
en lo seco del mar Rojo
camino hacia el desierto,
en la piedra que derroca
al barro y al metal.

En trazos de tinta,
en voces de ancianos,
en mi existencia, en lo creado.
Furtiva sombra, delatada luz,
en mi esperanza estabas,
en mi rescate estás.

Foto de José Amador Martín


Todo ojo le verá

Él volverá
y no será un secreto.
Así como relámpago
cruzando el cielo,
al mundo entero
de luz cubrirá.

Él volverá
después de la trompeta,
y con su venida
vendrá el alivio.
Vendrá reposo
después del dolor.

Él juzgará
entre trigo y cizaña,
lo que anunció
se consumará.
Después de muerte,
de tribulación,
después del cuerpo,
después de truenos,
Él volverá, Él volverá.

Traerá reposo,
Él volverá.

Foto de José Amador Martín

Ceguera

Cuando cierro mis ojos
el sol deja de existir
y se escapa la fe
en el calor del mediodía.
¡No logro entender
cómo los ciegos creen
en el astro que no han visto
más que con su piel!

Si las nubes no desean
tomar forma de agua
negaré también la lluvia
mientras haya nubes.
No voy a creer
que cae agua del cielo
y negaré las nubes
cuando empiece a llover.

No tengo sangre
si mi piel no se rasga
ni tengo corazón,
solamente latidos.
El aire no existe
hasta que lo pueda ver,
tampoco el silencio,
la luna o el amor.

Podría hasta negar
mis células y huesos
pues ¿qué certeza hay
que se oculten en mí?
Para ser honesto,
si negarlos es difícil
pregunto entonces
¿qué pasa con Dios?

Podría negar el sol
con los ojos abiertos,
si cegado del todo,
Dios estaría allí.
Negaría la lluvia
con mi piel mojada
y desvestido del cuerpo
a Dios podría sentir.

Y hay quienes le niegan
al cerrar sus ojos
mientras otros aprenden
a andar sobre las aguas.
Viviré creyendo
al autor de la vida
y seguiré teniendo fe
hasta mover una montaña.

 

Foto de José Amador Martín

Braulio Barquero Mora (San José, Costa Rica). Diseñador gráfico, ilustrador y publicista. En 2018 un poemario infantil sobre el Trastorno del Espectro Autista, titulado TEA trapé. (Editorial EUMED, San José). Forma parte del comité organizador del certamen literario Relatos en Fuga, del Museo Penitenciario en Costa Rica, siendo miembro del jurado que falla dicho premio. Actualmente reside en la ciudad de Cartago.




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