Tiberíades agradece al profesor y poeta Luis Enrique de la Villa Gil por el envío de su nuevo poemario ‘Las pomposas navidades. 1964-2019), firmado con su esposa María Jesús de la Serna Ferrer. Del mismo hemos seleccionado nueve textos insertados en la cuarta sección, titulada “Tranco artístico de sonetos navideños”. Todo el libro está dedicado a hacer memoria de su hijo Juan de la Villa de la Serna, fallecido hace dos años.

JESHÚA BAR YOSEF
Carpintero modesto y artesano
que naciste y viviste en la pobreza
construyendo a los tuyos, con firmeza,
un hogar, paradigma pre-cristiano.
Predicaste el amor para el hermano,
la piedad, la pasión y la franqueza,
fustigaste a los ricos con crudeza,
denunciando el pecado cotidiano.
Se dice que eres Dios ¿lo necesita
quien siendo sólo un hombre de semilla
ha cambiado la Vida y el Derecho?
Tu hazaña universal no fue sencilla:
si es de un hombre, se troca en infinita,
mas si es de Dios, casi nada ha sido hecho.
Sicarios al acecho
te llamaron blasfemo y sedicioso,
clavándote en la cruz, menesteroso.

¿QUÉ ERES TÚ, NAVIDAD?
¿Eres tú Navidad sólo palabra
o eres paz en la tierra todavía?
¿Acaso la memoria de aquel día
o acaso la verdad de quien te labra?
¿Dónde el verbo nacido eternamente?
¿Dónde el dios humanado y el cordero?
¡Dónde la caridad, dónde el sendero?
¿Dónde el convite del amor clemente?
No eres más que bombillas encendidas,
ucrónicos belenes, atracones,
abetos amañados, colorido
de paquetes, ofrendas consumidas
en altares paganos, bendiciones
al oro mal ganado, ¡tan querido!
¿Te sientes dolorido?
¡Constrúyete de nuevo por tu mano
si de veras pretendes ser cristiano!

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS
Vienen los Magos de un reino remoto,
blanco, rubio y negro, así las tres razas
congregadas, la mejor de las trazas
de hermandad natural, sin alboroto.
El Niño Dios se halla en lugar ignoto,
habrán de vencer penas y añagazas,
dátiles de miel y agua en alcarrazas,
la estrella puntual sirve de piloto.
Pobre el pesebre, brilla como el oro,
el incienso suda vaho aromático,
la mirra presta los mimos del bálsamo.
Se oyen las notas de un cansado cálamo,
todos los presentes cantan a coro
y el casto José dormita flemático.

CANTA, GALLO; CANTA, QUE AMANECE
Navidad y Gallo están hermanados,
convivieron desde la última cena,
los disimulos de Pedro en cadena
por el canto del alba confirmados.
Marcos, Lucas, Juan, Mateo enlazados
narraron con pormenores la escena,
es una coincidencia que enajena
por su rareza en los libros sagrados.
Pedro no sufrió ningún menoscabo
sino al contrario, el santo fue la piedra
sobre la que se levantó la Iglesia
-super hanc petram aedificabo
Ecclesiam meam- propagadora hiedra.
¿Será la nieve un sol o habrá parresia?

LA NAVIDAD DE LOS POBRES
¿Nos dejará, el tío rico, prestado
para cenar algo bueno esta noche,
o nos dirá, otra vez, que tal derroche
es la ruina segura del parado?
Que tampoco conviene al jubilado
un dispendio baladí, a trochemoche,
¡sepamos que él nos quiere!, y su reproche
se queda en un consejo bienhadado.
Nos dirá que ennoblece la pobreza,
que los niños se forjan cuando empieza
a vencerse de cara esa pereza
de quebrar el señuelo del ensueño
florecido en el tiempo navideño.
¡Rezar y ahorrar, el único empeño!

MILAGRO DE LOS PANES Y LOS PECES
¡Milagro de los panes y los peces!
Una hazaña que encierra el gran misterio
de vencer a la crisis, por imperio
de quien vela por ti, y hace las veces
del maná que se compra con las preces.
Lo predica el sagrado ministerio
en cualquier posición de este hemisferio,
bendiciendo el descanso que apeteces.
A dios rogando, con el mazo dando
es ahora una idea desterrada
por las migas y raspas del milagro.
¿Para qué trabajar a sueldo magro
si la cesta de bienes rebosada
de la crisis se aleja galopando?

REYES MAGOS Y PAPA NOEL
¡Qué poco solidarios son los Magos,
del color blanco, negro y amarillo!,
pues reparten juguetes a porrillo
a los niños que pueden hacer pagos.
No llegan a los otros los halagos
por la flácida hechura del bolsillo,
y se intenta convencer al chiquillo
que también son obsequios los amagos.
Esa misma es la pauta del cochero
del carro propulsado por el reno,
cuando hace sus regalos, cual los Reyes,
sin quebrar la injusticia de las leyes.
¡Asombro adolescente, tan ajeno,
al hechizo humillante del dinero!

EXPATRIADOS
Llega la Navidad con los cuidados
a que obligan los más menesterosos.
Algunos, quizá, serán mentirosos
mas su daño es mayor que sus pecados.
No juzgues que los más abandonados
se muestren precavidos y orgullosos
y nos tilden de fingidos piadosos:
¡ellos son los hermanos encontrados!
No seas torpemente humanitario,
recuerda a Plácido, maravilloso
espejo de pecado solidario.
Con limpia caridad, y sin reposo,
ayúdales a pasar su calvario
y camina codo a codo, amoroso.

EL FINAL ERA LA CRUZ
Para borrar los pecados del mundo
hubo que sacrificar un cordero,
el cordero de Dios, ¿dios verdadero?,
sin duda, el hecho humano más fecundo.
La muerte en la cruz, suplicio profundo,
honra a quien por la fe esté en el crucero,
el penar de Cristo movió al lancero
a abrirle el costado ya moribundo.
La Navidad ocurrida en Belén
tuvo escrito el desenlace fatal,
la crucifixión en Jerusalén
tras los tres años de enseñar el bien,
asegurando el premio celestial
y el principio de la vida eternal.

Luis Enrique de la Villa Gil (Madrid, 1935) es catedrático Emérito de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Autónoma de Madrid y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca. Precisamente, su Discurso de Investidura, leído el 19 de junio de 2009 en un acto celebrado en el Aula Magna del Edificio Histórico de la Usal, es una lección de aprecio a la poesía que a lo largo de los siglos se ha escrito en la capital del Tormes. Lleva por título “La tentación del Derecho en los poetas de Salamanca”. Además de su amplia y reconocida obra jurídica, De la Villa ha publicado, entre otros, los siguientes libros poéticos: ‘307 haikús’, ‘Poemas eneasílabos. La inspiración de los 400’, ‘Los sonetos del trapecio con estrambote’ (2019) y ’85 aforismos’ (con Juan Antonio Sagardoy).

