José A. Pérez Alencar

José Alfredo Pérez Alencar: Dos poemas inéditos

Tiberíades agradece al poeta por dejarnos publicar en primicia sus dos ofrendas. Una dedicada a Dante, de quien este año se conmemora su séptimo centenario. Este poema fue escrito para una exposición del pintor Miguel Elías, la misma que debía inaugurarse en la catedral de Zamora y que, por la pandemia, ha quedado postergada. La segunda ofrenda está dedicada a su abuelo peruano, Alfredo Pérez Troncoso.

Dante, pintura de Miguel Elías

EN LOS ALEDAÑOS DEL TRONO CELESTIAL
(Tributo a Dante y su Divina Comedia)

Poeta de una época partida en indefinidas facciones,
lo conocido tuyo alterna el silencio y la realidad.
Presente o desaparecido, siempre buscas el retorno a tu cuna
bajo la fuerza de la omisión al exilio.

Idealizas de tal manera el amor, que conviertes
esa dulce vivencia en un recipiente de dudas en torno a su existencia.
Sea el nombre Beatriz o Isolda, leyendas o hechos
evocan un paraje de incomparable seducción.

Te paralizas en tu ecuador, te dejas arrastrar a las profundidades
del metafórico hades, prueba de que eres humano,
un consumado inconformista con el momento
en que ha de culminar su obra, luchador que no desea permanecer
en lo que la razón le marca como equívoco.

A través de tus sólidas palabras, ¡cómo no compartir
la tormenta que se cernía sobre ti!, pues no hay peor negacionista
que aquel que minimiza la sordidez eterna
de la que cualquiera puede ser víctima.

Beatriz. Pintura de Miguel Elías

Padeciendo bajo el escenario de tu anfiteatro de la lírica,
rodeado por miradas acusadoras, divinas y terrenales,
consecuencia de tus firmes actos o autoimpuestas por tu credo,
rompes con lo establecido, abrazando la lengua vernácula
y desplazando incansablemente tu pluma
con un estilo innovador.

Tu obra anuncia la desnudez de tu alma ante el mundo:
no temes plasmar tus tropiezos, pues te reinventas en cada caída
apoyado en los pilares de tu juventud.
Entonces alcanzas la ansiada meta cuya pérdida sólo recordarás
como un mero espejismo.

El mensaje de tu Guía no es baladí,
sino más bien un sublime argumento para no cejar en el intento
de emerger de nuestros fallos, un ejemplo renovado
a cada generación, símbolo de los dilemas
que plantea la existencia.

Travesía al paraíso. Pintura de Miguel Elías

Largo es el camino que conduce al paraíso.

Tu formado espíritu es el instrumento que moldea
las inexorables galerías y los lazos invisibles
de musas pasadas: el soporte contra el derrumbe
de lo que queda a tu espalda.

El limbo que describes no será para ti un estimado consuelo,
pues sabes que, tarde o temprano, la ventura
te hará sentarte de nuevo
en los aledaños del trono celestial.

Para mi querido tío Elías, agradecido por el deleite
de contemplar su obra, y agradecido por una nueva
oportunidad de contar con mi poesía
para un proyecto común.

 

José Alfredo Pérez Alencar y Alfredo Pérez Troncoso (foto de Jacqueline Alencar)

AQUELLA VENTANA EN LA QUE SOMOS UNO
(Con el abuelo)

Tu miraba la sentía, vibraba en mí,
enardecida por el invierno,
abriendo un abanico de posibilidades
rehechas en el ocaso de las horas inexactas.

Tu mirada la palpé en el subconsciente,
como si descubriera el virginal aroma
del amor adolescente.
Es algo fulgurante que sólo yo siento.

Por eso recojo los papeles, Alfredo Troncoso,
esos papeles en los que pretendo hallar el paroxismo
de esta sobrevenida nostalgia.

En tu ausencia me escudo en elucubraciones
y soy partícipe de tu incandescente deseo,
que resuena en mí como una atemporalidad
de la que no puedo ni deseo escapar.

En la surgida lejanía te observé, lo recuerdo,
mientras tu silueta se diluía
en la distancia insalvable de un océano
y durante el interludio que nunca acordamos.

Nos despedimos sin un reconfortante abrazo.
cada uno a su manera,
cada uno en su momento.
Era más fácil así.

No nos agarramos la mano
porque lo perpetuo no se alimenta de rituales.

El vaticinio,
que con una simple mirada me dabas,
no fue instantáneo.
Me diste regocijo en el silencio.

Alfredo Pérez Troncoso, dibujo de Miguel Elías

Hago una catarsis de los momentos que nos faltaron.
En esas ocasiones escribía a las telarañas,
aquellas que recogen el polvo
de mis pensamientos pasajeros:
tú estabas arraigado en mi esencia.

Nunca desdeñé el aliciente de una mente apresurada,
pues es testigo del despertar tardío
en un paraje hastiado por las cicatrices,
donde todo se presenta como nuevo.

Olvidé el sosiego de una enseñanza
que forjaste con la resonancia de tus pasos.
Mientras, yo embelesaba a mi juventud,
aquella que me otorgaste,
con los espasmos de la inconsciencia.

Déjame decirte que acaricio aquellos momentos
como si fueran mariposas.
Escapo de las desavenencias,
pues sólo son pasado.

Te hago partícipe del todo
cuando ya eres un recuerdo insoslayable,
pero te siento presente, abuelo.

Vives y mueres en mí,
somos el éxtasis del sentimiento.
Ya no estás, me repito años después,
pero yo, tendido en el alféizar de lo inmaterial,
resurjo en tus ideas.
Ya nunca más te llamaré por tu nombre,
abuelo.

Ahora los halagos anónimos se topan con mi puerta
y sólo dejo entrar a la asonancia.

Mientras, tú respiras conmigo
en aquella ventana en la que somos uno.

Abuelo y nieto (foto de Jacqueline Alencar)

José Alfredo Alencar (Salamanca, 1994), quien acaba de publicar sus libros ‘Pasiones cinéfilas’ (Trilce, Salamanca, 2020) y Iuris Tantum (Betania, Madrid, 2020). Junto a sus estudios en Derecho por la Universidad de Salamanca y a su temprano aprendizaje como poeta, también es un apasionado al Séptimo Arte. Cuando niño la imprenta Kadmos le publicó una carpeta de poemas titulada El barco de las ilusiones (2002, con 17 acuarelas del pintor Miguel Elías). Posteriormente publicó seis poemas en la antología Los poetas y Dios (Diputación de León, 2007) y otros sendos poemas en las antologías El paisaje prometido (2010), Por ocho centurias (2018) y Regreso a Salamanca (2020). Formó parte del equipo de apoyo del XXII Encuentro de Poetas Iberoamericanos, que en 2019 rindió homenaje a San Juan de la Cruz y a Eunice Odio. Este año lo ha hecho con el homenaje dedicado a José María Gabriel y Galán, dentro del XXIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos. Sus críticas de cine las publica tanto en la revista literaria digital Crear en Salamanca como en el portal Tiberíades. En el ámbito del Derecho, escribe artículos de contenido jurídico y social en su blog Iuris tantum, que mantiene en el periódico digital SALAMANCA AL DÍA. Durante el curso 2019-2020 coordinó, con Christian Marcos, el programa radial “Studi et laboro”, de contenido jurídico-laboral y emitido en Radio Usal, medio de comunicación de la Universidad de Salamanca. Dirige su propio blog, ‘La palabra Liberada’, con participación variada de poetas, ensayistas y personas vinculadas al mundo jurídico. Forma parte del Consejo Editorial de ‘Oresteia’, revista de literatura, filosofia, ciências sociais e artes, dirigida desde Lisboa por el filósofo y poeta Victor Oliveira Mateus.

José Alfredo Pérez Alencar y Alfredo Pérez Troncoso (foto de Jacqueline Alencar)

Imagen de cabecera: José Alfredo Pérez Alencar leyendo en el Teatro Liceo de Salamanca (Foto de José Amador Martín, 2017)



2 thoughts on “José Alfredo Pérez Alencar: Dos poemas inéditos”

  • Covadonga 13/02/2021 at 10:17 pm

    Q orgulloso., estaría tu A UELO DE TI Q FOTOS TAN PRECIOSAS Y Q BUENOS RECUERDOS NUNCA LO OLVIDARÁS TENLO PRESENTE SIENPRE? EL ABUELO ESTE DONDE ESTÉ T SEGUIRÁ CUIDANDO DE TI? SEGURO,

    Responder
  • Franklin Caceres 22/02/2021 at 3:29 pm

    Hermosos versos
    Muy emotivos para los que hemos perdido a alguien que amamos.
    Felicitaciones.

    Responder

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