María Cristina Chiama

María Cristina Chiama: Cuatro poemas

 

Contratapa

debo buscar respuestas
no me permito bicho canasto
afuera están
los ojos hundidos en cualquier foto desleída
la gente quema pirotecnia por el fin de siglo o de milenio?
y el hambre destiñe los dientes áridos
de los que no morderán el pan
a pesar de la multiplicación de los peces
-según San Mateo-
porque Jesús echó a los mercaderes del templo
pero los mismos crearon anticuerpos y vacilan entre Washington y Medio Oriente
prueban la efectividad de sus bombas en el Pacífico sur
se remiten a mafias de origen diverso cuyo enemigo común es la gente
la gente que vive al sur del Río Grande o del Mediterráneo
donde el mundo es ancho y ajeno
a pesar de que los ricos no entrarán en el reino de los cielos
pero el camello los trafica en el reino de este mundo
y los esparce a diestra y siniestra
por eso cada mañana la corneja siniestra se asoma al camino
de los que van a buscar agua a un río dudoso
cercano a un caserío endeble
con ojos hondos en el fondo desaforado del viento globalizado
que un dios indescifrable nos legara
cuando en un evento trasnochado dio la espalda a la gente
que es sólo esto que somos
que vivimos
siempre al sur del despliegue pirotécnico de este fin de tiempo
sólo unos
ajenos casi todos
por eso la palabra debe desnudarse
rondar los camastros
ser luciérnaga
deslucirse para exasperar lucidez
arrancar los botones de esta democracia devaluada en la bolsa
de cualquier sitio del mapa, en baja, oveja que abriga al lobo

por eso la palabra
como campana de palo predicando más allá del desierto
como ovillo desatado
necesito buscar respuestas
por eso la palabra

 

Foto de José Amador Martín

Es el otoño

¿Por qué la lluvia
huele a tierra mojada?
¿o es el otoño?
María Marta Donnet

No temí la fugacidad anunciada
una y otra vez en la poesía,
me tiré de cabeza en los días
y devine en árbol de otoño.
No creí que los ocres se agotaran en su frenesí,
no imaginaba la molienda del tiempo
ni la piel adelgazada contra los huesos,
no supe mirar la fugacidad de la rosa
y la toqué hasta el cansancio.
No temí al deseo
y me lo bebí de golpe-;
no, no intuí del espacio
sus rincones rengos,
la posibilidad del adiós,
los desencuentros.
Es el otoño
-sin ninguna duda esto de que huela la vida
a tierra mojada.


(*) Publicado en la antología “Agua de tres mares” (Lágrimas de Circe, Mar de Plata, 2021), donde se recogen los relatos, poemas y ensayos premiados o con mención de honor del certamen literario internacional Hacia Ítaca 2021. El poema de Chiama obtuvo una mención el 10 de febrero de 2021.

 

Foto de José Amador Martín

Sobre una mesa

como si la vida fuera una lámpara animando sombras sobre una mesa
como si la lámpara se apagara para no inquietar a dos flores tardías
como si las flores descuidadas en un vaso agradecieran ese poco de agua
como si el agua fuera bebedero en una plaza
y en la miseria deslumbrante del último sol
como si el sol en vez de amarillo fuera turbio en sus bordes y en su centro
como si la vida no fuera centro de nada
y sin embargo
me encuentro con mi mirada detenida en una lámpara animando destellos
sobre una mesa que huele a madera

 

Foto de José Amador Martín

In Memoriam

Si Gladys pudiera venir a caminar conmigo
por esta calle de eucaliptus,
encuadraría su cámara y haría clic, clic,
la foto entonces inquietaría el olfato de las ramas
porque Gladys era caldero plagado de aromas.
Si paseáramos juntas nuevamente, después del cine,
tomadas del brazo para sentir más una a la otra.
A ver que lo evoco:
es de noche, día de semana
fuimos a ver una de Carlos Saura o
Grupo de familia de Visconti
y después
-aún muy conmovidas-
a cenar al restaurant de la cortada Carabelas,
también ahí encuadraría su máquina
y clic, clic, clic
a ver si salimos bien juntas
así, sonriendo,
se sonríe siempre en las fotos
(¿por qué se atrapa el momento que circula sinuoso
en la mirada,
para que algo no se nos escape?)
Si Gladys anduviera conmigo, si regresara
yo sé que conversaríamos a más no poder
de la gente del taller literario en la calle Berutti
¿qué se sabe de Edda, y de la vasca, de Zulma,
de Miguel, uy y el Brato?
Otra vez encuadre y clic, clic, clic, clic
para reforzar la toma
¡un abrazo de ambas en esta foto!
Creo que la gente que ilumina a otra gente,
no se cansa de querer nunca,
como cuando se come un helado sin miedo de gastarlo,
porque Gladys era muy graciosa
y así con complicidad de hoguera,
espiábamos la vida,
como luciérnagas encendidas,
la azuzábamos, en la vida transcurre todo,
y es un poco eso:
encontrarnos con Gladys en Corrientes
ir al cine, charlar y bromear sobre la película,
hablar siempre de Sicilia,
con nostalgias por lo que nunca se vio,
así era,
traía viejos recuerdos a nuestro mantel lleno de miguitas
que yo empujaba con mi dedo hacia el margen de la mesa,
también se hablaba de la soledad para defraudarla
para que supiera que con nosotras dos no se podía,
nosotras éramos hojas y no es justo que las hojas mueran en el otoño
sin saber nada de sí mismas.
Si Gladys caminara bajo este aguacero conmigo
cuántos encuadres, cuántos, cuánta risa, clic, clic, clic
ablandaríamos el fondo del aire
nos refugiaríamos en un aperitivo,
seguiría la charla,
si Gladys corriera a mi lado cuando el viento apabulle mi piel
habría agitación de fiesta,
peregrinos llegando a algún puerto
con bebidas olorosas y fuertes…
Y nuevo encuadre y clic, clic, con Gladys en el taller,
con ella en un bar de madrugada,
en un puesto de flores buscando jazmines
que “es el olor de la ternura”, así decía.
Pero Gladys ya no está,
no responde a ningún conjuro
con la muerte no hay abracadabras que valgan,
no logro el encuadre
esta vez sin clic.

 

Foto de José Amador Martín

María Cristina Chiama (Buenos Aires, Argentina, 1952). Profesora en Letras, poeta, narradora y ensayista. Reside en Laboulaye, Provincia de Córdoba. Entre sus publicaciones: “Darwin” en Plumas al Viento, Neuquén, 2013; Poemas para afirmar las alas, Chubut, 1988; en la U.N.R.C, 2002; Leer da trabajo, Cba. Año 2006; Antología de poesía. Fundación Victoria Ocampo. 2012. CABA; Cuentos Regionales. Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Ediciones Colihue, CABA, 1994; ¿Cómo leemos literatura en el aula? Editorial Biblos. CABA, 1910. En la Web: Editorial Piso 12, Revista Digital, en http://www.anthropologies.es, 2014, Cita en las Diagonales, marzo de 2015, Celebración de la sangre, nouvelle, Imprecom Editora, RC, 2013; y Guardia de cenizas, nouvelle, en Edit. Ruinas Circulares (2015). También el libro de microrrelatos En breve (2019).



2 thoughts on “María Cristina Chiama: Cuatro poemas”

  • Josefina 24/03/2021 at 5:45 pm

    Una muy buena poeta, que siempre. me da esa «llave que se necesita para abrir el poema » al decir de osvaldo Bossi. Gracias. Chiama.

    Responder
    1. María Cristina Chiama 01/12/2022 at 4:29 am

      Recién leo tu comentario Josefina, gracias,.siempre tan alentadora….

      Responder

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