Leocádia Regalo

Leocádia Regalo: ‘El misterio de los días’ y otros poemas

EL MISTERIO DE LOS DÍAS

Todavía no sé
desvelar el misterio de los días.
Paso por caminos trillados
y en ellos presiento
la revelación.
A cada señal
le atribuyo un sentido.
En cada encrucijada
descubro la nubosa
justificación de las cosas.

Si me fuera posible
renovar el instante
en que me suspendo
del hilo de las palabras
silabadas en la limpidez primordial
convertiría
en puro magma
la espiral de silencio
que vuelve áureo
en el invisible cristal
de las cosas por nombrar.

OCÉANO

Islas diseminadas en el mar
envueltas en velo de bruma
llamando insistentemente
en cada estío. Por mí.

El avión sobrevuela la inmensidad del Atlántico.

Océano que rodea
en caluroso abrazo
amniótico líquido
de transparencia sin fin.

El avión planea sobre la tercera.

Regreso a estos parajes
de verdor original
reencuentro la lava extinta
en un mar de obsidiana
donde buceo la angustia
de raíz continental.

Me purifico
renazco
recupero energías
en los veinte grados de calentura
de esas aguas transparentes
envolventes de ternura
como un vientre maternal.

EL CORAZÓN DE LA CASA

Busco ahora el corazón de la casa
donde tejí de distintos colores
la trama de los días de la isla
en blanca ansiedad sumergida.

¿Dónde quedaron las preguntas curiosas
que animaban el ritual de las charlas
celebradas en torno a la mesa?
Sobre los sueños  sobre los miedos  sobre los saltos
intentados en los caminos vacilantes
que la vida empezaba a dibujar.

¿Dónde se cierne el prodigio de las mañanas
perfumadas con la risa de los niños
corriendo alegres por la casa,
jugando a las escondidas con la infancia?

¿Dónde se posaron las alas del silencio
de las noches agitadas por los reflejos de la luna
tutelando el libre pensamiento
que la ventana invita a divagar?

Me detengo en el umbral
de la puerta entreabierta.
Mis ojos se cubren de niebla.
Se desgranan una a una
las lágrimas
recogidas en el silencio del dolor,
exiliado en las esquinas de la casa
que ahora me habita lentamente.

Nenúfares, de Claude Monet

MONET PINTANDO NENÚFARES

En el primer día
plantaste el jardín.
Árboles, arbustos, flores.
las macetas de geranios,
de tulipanes, de narcisos,
las azaleas, las glicinas,
las lilas, las malvas,
los lirios silvestres
en varias hileras,
amapolas a la mezcla,
las rosas, las dalias,
las anémonas del Japón,
las begonias,
las orquídeas en colección.

Y dijiste:
–¡Ya tengo todos los colores!

Al segundo día
circundaste el lago de sauces y álamos llorones,
proyectaste el puente japonés,
posaste plantas acuáticas
fluctuando en el espejo de reflejos.

Y dijiste:
–¡Ya tengo luz y sombras!

En el tercer día
descansaste
los ojos en el lago.

Y empezaste a pintar nenúfares.

Traducción de Alfredo Pérez Alencart

Leocádia Regalo y Alfredo Pérez Alencart (Foto de José Amador Martín)

Leocádia Regalo (S. Jorge – Açores, Portugal, 1950). Licenciada en Filología Románica por la Facultad de Letras de la Universidad de Coimbra, ejerció funciones  docentes y de formación de profesores  en la enseñanza secundaria y superior, estando ya jubilada. Escritora, ensayista y traductora, publicó obras de carácter científico y pedagógico, teniendo colaboraciones dispersas, especialmente crítica literaria, en revistas, periódicos y blogs. Como poeta,  publicó su primer libro, Pela Voz de Calipso, en 1998, seguido de Sob a Égide da Lua (Palimage Editores, 1999).  Passados os Rigores da Invernia aparece en 2003, en la Editorial Caminho. Años más tarde da a imprenta Tons do Sul, en 2011 y, en 2018, ¿A duas vozes/ A dos voces (con Álvarto Alves de Faria, editado en Salamanca por Trilce). En el ámbito de la literatura infanto-juvenil, publicó  Lia no país da poesia (2014), integrado en el Plan Nacional de Lectura, ambos con edición de Terra Ocre / Palimage. Está representada en varias antologías. Ha participado en tres ediciones de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos de Salamanca.                            

Leocádia Regalo, Álvaro Alves de Faria, A. P. Alencart y Jacqueline Alencar, autores y traductores de A duas vozes a A dos voces.

Foto de cabecera: La poeta Leocádia Regalo en la Sala de la Palabra (Foto de José Amador Martín)




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