Claudio Aguiar

Cláudio Aguiar: ‘Dos recuerdos de Salamanca’ y otros poemas de Baile de Luz

Tiberíades agradece al escritor Cláudio Aguiar (Ceará, Brasil, 1944), narrador, ensayista, poeta, dramaturgo, traductor y cuentista, por permitirnos publicar las traducciones de sus poemas realizadas recientemente por Alfredo Pérez Alencart. Hasta marzo de 2020, Aguiar fue presidente del PEN Club de Escritores de Brasil y actualmente lo es de la Fundación Miguel de Cervantes de Apoyo a la Investigación y a la Lectura de la Biblioteca Nacional de Brasil, ambas instituciones con sede en la ciudad de Río de Janeiro. Como escritor ha recibido varios premios y reconocimientos, tanto en el ámbito de la novela como en el teatro, entre los que pueden citarse el Premio Nacional de Literatura (1982) otorgado por el Ministerio de Cultura de su país, así como los premios José Olympio de Novela (1981), Premio Fernando Chinaglia de la Unión Brasileña de Escritores (1981), Premio de Teatro Waldemar de Oliveira (1985) y Premio Lucilo Varejão (1995) y el Premio Iberoamericano de Narrativa “Miguel de Unamuno” (2009). Sus novelas y relatos han sido traducidos al ruso, francés y español, entre otros idiomas.

Las versiones realizadas por Alencart (libres de rima y métrica, en su mayoría), forman parte de su poemario ‘Baile de luz’, (Ibis Libris, Rio de Janeiro, 2019)

Salamanca, de Miguel Elías

DOS RECUERDOS DE SALAMANCA

A don Alfonso Ortega Carmona y Alfredo Pérez Alencart

LA DIVINA

¡Profética y divina Salamanca!
Caminar por sus calles, ver tesoros
que alientan el alabado progreso,
es revelar que el mejor oro es la enseñanza.

Hay corridas de toros en plena plaza.
En las cálidas tardes brama el toro bravo,
reluce el estoque y las frágiles patas
se doblan, apagándose el brillo de su cuero.

Duerme el sosiego allí, dice Unamuno.
Dorada duerme la piedra el sueño armonioso,
morada pasajera de Santa Teresa.

-Las velas del castillo están encendidas.
-¡Inquisición! Prendieron a Fray Luis.
-El mundo oirá siempre lo que dijo él.

Aguiar y otros poetas participantes del Encuentro de Poetas Iberoamericanos de 2012, en la Biblioteca Histórica de la Universidad de Sakamanca (Foto de José Amador Martín)

LA ENHECHIZADA SALAMANCA

Ciudad encantada
en la sangre y en la letra,
de la noche más negra
renace la alegría,
Salamanca.

La piedra del día
como el oro que surge,
a los ojos refulge
bajo el sol de la tarde,
Salamanca.

A Castilla invade
el tiempo y reúne,
más allá de la Armuña,
lo que ha de venir,
Salamanca.

El tiempo es porvenir
en el agua que corre
por el lecho del Tormes
o de la Celestina,
Salamanca.

Teresa, la pequeña,
en Alba dejó
todo su amor
en el mundo sagrado,
Salamanca.

Virtud y pecado
en el barrio chino
a todos dan la vez
si el caso es amor,
Salamanca.

En la Plaza Mayor,
la voz de Unamuno
el todo en lo uno,
repiensa a Aquino.

Torero hiriente,
valiente es el toro,
que a ejemplo del moro
muere, pero luchando,
Salamanca.

La lengua fundando,
Nebrija, el gramático.
mejor que un ático,
a todos enseña,
Salamanca.

Es mi señal:
de allá no salí
el día en que partí,
pues allá me quedé,
Salamanca.

Cláudio Aguiar y Miguel Elías, con un retrato que le hizo sobre páginas de un libro del autor brasileño (foto de Jacqueline Alencar).

CASI RETRATO

Con la cabeza más grande que el cuerpo,
en la proporción no tuve ventajas;
pero sepan que en el mundo no dejé
ningún placer visible sin un sorbo.
No fui pródigo. Muchas cosas heredé
de mis antepasados. Un estorbo
solo puedo contar aquí (y bien lo elogio):
la mujer amada de quien seré.
De mediana estatura, más alto que bajo,
Una lección de mi madre guardé:
Oír lo que me dicen, bien lo hago
mejor que nadie; hablar a la grey
o al humilde, cuando sea necesario,
pongo cautela en todo y enciendo el juicio.

BAILE DE LUZ

Despierto o durmiendo mis sueños
traen aroma de éter, sin recuerdos,
mientras los vientos soplan por el cielo
embarazando las últimas mañanas.
Perdida la ruta, cierro los ojos sanos
y el espacio eleva la risa de los falsetes
para que surjan todos los gestos vanos
de quienes no saben ver del extremo al medio.
Y de repente los ojos son cerrados;
de la claridad aflora danzando la luz
antes que llegue el fin que no devora.
Invisible arpón de los ahorcados,
¡viene a liberar a quien se estima salvo
del estertor que reclama un largo salmo!

A. P. Alencart, Cláudio Aguiar, Celia Salsa, José Alfredo Pérez Alencar y Jacqueline Alencar, en Salamanca (2012)

CANCIÓN DEL ETERNO INSTANTE

No sé buscarte en otra fuerza bravía:
Abrazo cálido, estremecido y lento.
Solo se buscarte en este canto grave,
Diciendo, ven, acariciante como el viento.
Aquí, rehecha de los embates desfallecidos,
Me oirás cantar en un movimiento,
Que no es mío, pero del deseo grato,
El enlace saciado que nos vence.
Y en este combate de deseo armado,
Yo no reclamo de la triste espera
Ni del paquete que me traerá la suerte,
Porque en la vida el sueño nunca falta
Aunque de cerca viene corriendo la fiera
Que nos devora anunciando la muerte.

Imagen de cabecera: Cláudio Aguiar, con una bandera de Brasil pintada por Miguel Elías sobre páginas de un libro de Aguiar (foto de Jacqueline Alencar)




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