Sir Brenda Mitchelle

Sir Brenda Mitchelle: ‘Lo inmortal y la tierra’ y otros poemas

 

Tiberíades tiene la satisfacción de publicar seis poemas de la mexicana Sir Brenda Mitchelle, participante del VII Festival Internacional de Poesía de Madrid, celebrado recientemente en varios espacios de la capital y en Arganda del Rey.

 

LO INMORTAL Y LA TIERRA

A Cervantes

Si digo Quijote se despierta un recuerdo de molinos de viento
y una figura con adarga a lontananza.
Tantos órdenes de letras
y un efluvio dulcísimo como de hembra -la dama, por dulce que sea, es primero hembra-,
la lealtad de quien a todos nos acompaña en el fragor
de aquello que sólo despierta al cantar de una idea
y perros que siempre ladran/ perros que no paran de ladrar
Si digo Cervantes se despierta en las manos-niñas una figura de porcelana
y en mí se despierta México como se han despertado
y seguirán
otras tantas tierras.
Hay órdenes de letras que nos recuerdan la clara ausencia de fronteras en lo universal.
Es que aquella figura delgadísima y larga
hablaba/ habla
con el acento de todas las tierras.
Hay órdenes de letras
que son capaces de hablar todas las lenguas.
Hay ciertos órdenes de letras
que alcanzan el único lenguaje capaz de domeñar a todas las lenguas
Hay órdenes de letras que habitan y hablan
en el lenguaje del verdadero, divino arte,
hay órdenes de letras que manifiestan
el lenguaje universal.

 

Antología del VII Festival Internacional de Poesía de Madrid

 


ESCRIBO LEJOS DE TU VIENTRE

Tu vientre está frente al mar,
Faro duerme.
Años, vida lejos, 29 lunas, tiempo,
un océano,
y un continente,
me distancian de aquella tierra que sembrará en él a un bebé que se llamará muerte,
porque para entonces habrás vuelto.
Lejos…
Lo más lejos posible
porque, madre, en tu vientre será sembrada otra hija,
no quiero decir otra vez: la muerte,
y yo tendré que abrazarla con el menor llanto posible,
justo como se hace con la hermana,
alejarme lo más del dolor…de la posible rabia,
Pero días antes del día
-porque sólo es un día la muerte-,
recuerda esta noche en que andamos bajo una cúpula,
y vive ahora que estás tan viva, madre, hija del mar,
mujer dolorosa y grandísima: María,
canta como ahora cantas
que yo escribo a tu vientre,
que yo escribo, y te amo, ya tan lejos de tu vientre,
que ya te escribo,
antes de que tu vientre convierta en mi hermana a tu muerte.

 Faro, Portugal. Una noche friísima de invierno,
con mi madre, en el mar.

Lectura de Sir Brenda Mitchelle en el VII Festival


CANTO A DIOS

Siguen creyendo que tienen derecho a decidir sobre la existencia
Siguen asesinando y torturando a inocentes a mansalva
La creación encerrada en miserables jaulas
Seres de magníficas alas, de magníficos pelajes y capacidades
reducidos a miradas de dolor inenarrable.
Siguen pensando que la libertad es alcoholizarse,
y la oscilación entre charlas vacuas,
que la verdad es aquello que han dicho sus iguales –en la materialidad-.
Lo que ven, lo que miran, lo que escuchan –en la materialidad-.
Han alimentado vicios
capaces de nublar cualquier consciencia…
y he caído
Ah padre si he caído
Y aún en cada mano que se ha tendido he reconocido la tuya
Luminiscencia
Busco constantemente desprenderme de las cadenas que me sujetan a la tierra…
Libertad, padre
Luz, escalera,
Inocencia.
Tú que has estado presente en todos mis humanos juicios
Y me libertas.
Todo lo que añoro con fiereza es el retorno.
Y entretanto me entretengo escanciando tierra
Existiendo en la maravilla de atestiguarte y te-formar parte.
Hablo con el mar, tu templo,
Perdida, olvidada de humanidad
me sumerjo
Allá me vuelvo montaña, viento, mar y entro en la paz
transformada en lluvia
he vuelto con la verdad:
Cada rosa nos habla de Dios
Y cada lágrima
Cada tendón y hueso,
cada elemento
Todo acto de amor.
Y ahí están tus arpas, tus alfabetos y tus pianos
Tus tonos inacabables,
el más grande de los artistas, creador inagotable.
Niño antiquísimo e inmortal,
hermano mío, mejor amigo,
te he visto manifestado en tantas miradas
en la voz de mi madre
y mis adentros
en la gracia de cada uno de mis pasos y mis cabellos
y tan lejos de la religión…
hacedor y dueño de mi alma
Vida, Verdad
Dador a mansalva.

Sir Brenda Mitchelle con la Giralda de fondo


A SEVILLA

Soñaba a tu hija -entre la ignorancia de saber si acaso yo era todavía un
ser que existía-,
cuando esperaba que no fuera algo cercano a la muerte aquello que nos  situaba como
entre pared y espada,
entre aquel mont san cascade,
et cette langue terrible et monosyllabique.
Bajo un sauce que no lloraba y en nuestra lengua,
me decía que no eran verdad:
ni el ermitaño
ni la vía sin tren de Chevinay
ni que África dejó de soñar en Villeurbane
ni la femme sans jambes quis a pleuré abandonnée dans cette clinique d’une autre
mont française y…
ni tanta mierda.
Y si cierro los ojos puedo verme todavía en el panteón de la Guillotiere,
tendida,
sobre millares de cuerpos de franceses muertos -lugar único de posible alivio-,
y diciéndome todavía: ce n’est pas vrai, ce pas vrai, no es cierto,
como no son ciertos la muerte,
ni la división de los continentes
ni los miedos
ni la carne
ni algunos siglos de oscurantismo
ni los franceses…
Pensaba en ti,
escarbando en el café que ya no había,
el azúcar que ya no había,
la vida que tanto escaseaba en aquella chambre de mont perdue en France
en que guarecía las alas con la pobre, pobrísima esperanza de conservarlas
y volver a ti,
volver a amarlo todo en el simplísimo acto de existir.
A ti, en tí.
Hasta la anchura la vasta extensión de las alas,
desandando tan con tanta rabia aquel camino que no guardó nunca memoria
de las huellas de los que también huyeron entre lo negro de aquella bestia
-que quizá eran ellos mismos sometidos al dolor de tan ajena,
tan violenta tierra-.
Unas huellas orientadas a la luz,
Sevilla,
aunque no fuesen las mías,
o un fragmento.
Posé una planta en tu tierra y hallé la memoria que añoraba
entremezclada con la de todos los que de ti se han ido pensando en la
vuelta.
A tantos siglos, quién diría.
Y llovía,
y la lluvia me lavó aquel olor de muertos.
El puente, suerte de cordón umbilical que te une todavía a la niña.
El río, San Jacinto, la consabida puerta,
Y tu Triana, mi Sevilla.

 A un país de Francia, septiembre 2018

Lectura de Sir Brenda Mitchelle en el VII Festival


AQUÍ

Tengo entre las manos -árboles rojos- al olvido y al invierno,
tengo pájaros de miedo cantando entre los almendros.
Un nogal ingente, majestuoso, de raíces negras
que llegan hasta el infierno que reposa
mucho más allá de todas las promesas.
Tengo un niño, abismos, seres con alas custodiando al tiempo.
El hombre es sólo una raíz pequeña
que se comerá aquel que en la rama del árbol canta,
cuando vuelva.
Una serpiente plateada se me enrosca entrambas piernas.
Nidos de palabras, ríos,
tengo sangre, tengo tierra entre las venas,
enfrentamientos,
trigales, sirenas y cornucopias provenientes de muchas cabras
de amor, de palabras.
¡A mansalva!

 

Con algunos de los poetas participantes en el VII Festival

 

EL ÓLEO QUE ES MI ABUELO

Mi abuelo está fragmentado.
Todo lo que puedo decir de mi abuelo es menos de la mitad del cuerpo
de un toro muerto.
Entre aquella luz, la falsa, quizá sí llegó a ser un anciano.
Yo no sé de los pies de mi abuelo.
Salvo yo, nunca supe nada de su sexo,
En esta existencia esa pintura le inmortaliza guarecida en la penumbra
ha perpetrado la mitad sola del cuerpo.
Todo lo demás es incierto:
Lo que es él, el óleo no lo ha dicho,
del hierro que entrará en su carne
nada se dijo
ni del llanto que derramarán sus hijos
de la tierra y su apertura
del augurio
del olvido
del abismo,
del olor denso de la mucha, derramada sangre,
de la carne morena, a fuerza de puños, convertida en masa negra,
de la niñita de ojos grandes que hoy llora y un día llamaré madre,
El óleo que es mi abuelo, nada dijo.

Lectura de Sir Brenda Mitchelle en el VII Festival

Sir Brenda Mitchelle (Ciudad de México, escritora, actriz). Becada por la Unión Europea estudió una segunda maestría en Langues, Literatures et Civilizations Etrangeres—Recherche—en l’Université Lumière Lyon 2, Francia, a través de un convenio de doble titulación con la Universidad de Sevilla donde actualmente realiza estudios de Doctorado. Finalista del III Premio Internacional de Relatos Cortos Ciudad de Sevilla (Verde Veronés y otros relatos. Editorial Samarcanda, 2018) es autora del libro de relatos Memorias de extraños seres que no se acostumbraron a la tierra (FOEM, México, 2017. Mención Honorífica del Certamen Estatal de Literatura Laura Méndez de Cuenca 2016); la novela La niña que amó a un demonio con tacones rojos (Valparaíso ediciones, España 2019. Beca jóvenes creadores PECDA-FOCAEM 2015-16) y el álbum ilustrado El gato que amó, quiso ser perro (Mr. Momo, España 2019). Ha participado en antologías de relato con la Academia Literaria de la Ciudad de México (2020) y Cervantes. Desde el Parnaso (Verbum, Poesía 2021), como poeta ha participado en diversos festivales y encuentros. Su dramaturgia también ha sido llevada a escena, la última de ellas Hablé con Dios dirigida por Luis Santillán estuvo en temporada en Microteatro, México y ha impartido conferencias acerca de los derroteros de la Dramaturgia mexicana contemporánea en México y España. También ha dirigido y producido teatro profesional. Como actriz ha participado en una treintena de puestas en escena y más de treinta producciones audiovisuales (cortometrajes, cineminutos, comerciales). Fue locutora del programa de Radio de Cultura “Desnudo artístico” (97.3 F.M) al aire durante un año y medio y del programa CautivArte en Integración radio (Sevilla).

Con algunos de los poetas participantes en el VII Festival

Imagen de cabecera: Foto de Óscar Gutiérrez




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