EL AMOR Y LA MUERTE
Solo por hoy la serenidad es absoluta
y bajo el cielo despejado visito mis últimas moradas:
el amor y la muerte
la muerte y el amor.
Amo y muero
amo como la primera vez
infinita en lo finito
muero en la resurrección.
No hay más lugares para descansar
mis ojos exhaustos y amarillos.
Camino hacia mis vagones elegidos.
Mantengo el aleteo de plumas albas
sobre una ciudad despojada de luz.
El amor y la muerte al fin encienden la mirada del sol.
ESPALDA DOLOROSA
Tus pies tocaron el viento y el viento se detuvo,
se arrodilló como el creyente frente a las mezquitas.
Y el tiempo dobló su espalda dolorosa para mirar tus ojos niños.
Por fin naciste como el trigo en medio de las piedras
para vivir tocando el cielo y la tierra, la tierra y el cielo.
Y descubriste lo duro que es ser hombre
y porque entendiste
perdonaste.

REVELACIÓN
La lluvia es su voz a gotas, el sol su risa de fuego,
el viento respiración en mi alma y luego calla,
y ese silencio apretado es música de confrontación
de espejo con ojos irreales, de distorsión anímica
de conciencia en otro cuerpo, de cuerpo engañoso.
¿Quién podría mirarlo y luego no hacerse preguntas?
¿quién? si Él es todo, ciencia natural y misterio,
jardín de revelación, pozo y manantial, río y océano.
ELEGÍAS
Esperé tu llamada como los dioses una oración,
me arrodillé con humildad ante el tiempo y el dolor.
Horas no duelan más, no aprieten, no ahoguen.
Las canciones que escribo son casi elegías a ese amor
que no sé si nace o muere o calla en un mismo lugar,
como el pobre que se alimenta, que duerme,
que defeca en un metro cuadrado
como un animal enjaulado en la ciudad.

OJOS TRISTES
Como las palmeras en el desierto
son muchas las voces que me gritan,
que me abrazan un poco susurrando:
“pequeña loca, desahuciada
en Namibia te espero, en Kenia, en Borneo.
No importa deshecha por dentro
como miel dura y aplastada.
Hay lugares en los que caben
muchísimos ojos tristes,
enamorados
del amanecer frente al mercado,
del amanecer frente a las estatuas,
del amanecer finalmente”.
REVOLUCIÓN
Popper, Kant, Kuhn, Lakatos,
y yo una simple mujer
metida entre hombres viejos,
teorías, ruidos del Windows
y noticias sobre la economía estable.
En el trance
olvidamos de construir el nuevo paradigma del amor
que como diligentes científicos nos prometimos
y no lo hicimos
ni con nuestras almas
ni con nuestros cuerpos.
Dejamos de estudiar las teorías de nuestros seres
Los principios del beso, del gozo.
¿y tus ojos? ¿dónde estuvo tu mirada?
Si hubieras teorizado sobre mí
una revolución habría transformado el mundo.
Sobre una estrella Copérnico y Galileo se entristecen.

ADAGIO EN G MENOR PARA EL AMOR
Pareciera que se marchitara sin la humedad de los labios
que se hundiera en la memoria frágil de un cerebro senil
que se extinguiera en las figurasgraciosasquesusjosadoran
Pero florece sin el esfuerzo de las manos ni del cuerpo
en el regazo del tiempo que se dilata y corrompe la piel
en el silencio del muelle que camina hacia el horizonte
en las horas de una ausencia que hace agonizar los sueños.
No bastan setecientoskilometrosparaolvidar TE
No basta la locura, ni el agotamiento, ni el miedo.
Él aprendió a brillar desde la sombra y la nada
a volar sin el ala, con la espina rota
su epifanía es un canto a la vida en medio de la muerte
una protesta ante la esquina solitaria y el beso de los transeúntes
Solo son setecientoskilometrospararecordar TE

VACUIDAD
Descubrir el dulce alivio de no ser nada
de ser como la hoja que cae, besa la tierra y se mimetiza
sin la pretensión de no ser, sin la pretensión de desaparecer.
Nada pesa menos que saberse solo un instante
sin la exigencia de ser diamante, ópalo o granate,
solo ser el gris terso de una piedra besada por el río
amada por las mariposas y el sol.

Isabel Matta Bazán (Lima, 1971). Licenciada en Educación por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y bachiller en Comunicación Social. Se formó como profesora en la enseñanza del español como segunda lengua en el Instituto Cervantes y la Universidad Ricardo Palma. Trabajó como redactora y reportera gráfica en el Suplemento Dominical del diario El Comercio y en diversos medios de comunicación. Actualmente se dedica a enseñar español como segunda lengua a personas sordas y a extranjeros. Empezó su trayectoria poética en el año 1989 y a comienzos de los 90 participó en el Grupo poético Neón. Posteriormente fue miembro del grupo “Rara Avis”. En el 2016 presentó su exposición fotográfica “La Belleza del Perú” en Gifu, Japón. Tiene publicados los poemarios: “Soledad Nuestra” (1999), “Reina Moribunda” (2005) y “Últimas Moradas” (2021).

