Virginia Beatrhice Benavides Avendaño

Virginia Beatrhice Benavides Avendaño: Poemas de ‘Ejercicios contra el Alzheimer’

Tiberíades se complace en difundir algunos poemas de este libro escrito por la poeta peruana Virginia Beatrhice Benavides Avendaño, publicado en Chile por Andesgraund Ediciones, el año 2019. La selección ha sido hecha por A. P. Alencart.

 

Si  hablo  de  resistencia  una  chispa  salta  del  artefacto  que  hace  casa  en  tu lenguaje  y  todo  se  contrae  como  un  deseo  contenido.  Entonces  callo  y  la expansión  explora  otros  movimientos  afines  al  silencio.  Esta  maquinaria  que  me  hace  decir  y callar  conoce  bien  de  maromas  y  pausas,  de  hilos  en suspensión y nudos marineros. No estoy. No soy. Entonces estoy y soy. He ahí  la  resistencia  irresistible  que  roza  mi  lengua  y  la  electrocuta.  He  ahí  el nudo que me desnuda

 

Ejercicio 2

VISUALIZAR LA HISTORIA

Crea en la mente imágenes de lo que quieres recordar
como si fuera una película
Puedes acordarte de comprar el pan, por ejemplo
Visualiza mentalmente el recorrido

Si te están contando una historia
Mírate viviendo en ella

Saborea ese pan

¿QUÉ LIBRO ERA EL QUE PRESENTÉ ANOCHE?

¿Habré  dicho  que  era  un  libro  sobre  la  eternidad  del  aguardiente  o  la disección  de  las  palabras  recomendando  abrirlo  como  quien  abre  una puerta iluminada y, de paso, sorber luz como un extractor de inspiraciones? O ¿quizás habré resaltado el uso de imágenes para ciegos y su  conjunción  con  una  forma  mental  proyectada  en  cuartos  oscuros  para deleite de voyeurs de poemas? ¿Habré soltado una risa que hizo palidecer
a los familiares del autor y desear revivir en otro canal al muerto?  Ese  número  no  existe,  me  repetía  al  oído  y,  desesperado,  trataba  de retornar al día anterior que era hoy mismo, mientras, acodado en la mesa de presentaciones trataba de pensar de qué iba esta historia, o sea, el libro, o sea el poema, o sea yo ¿quién era?
¿Acaso habría que remitirse al historial médico sobre aquella noche en que slides de poemas atravesaban mis recuerdos y no pescaba ni un verso que me detuviera, como si repentinamente, siendo pez, recuperara la memoria y dándome de cabezazos con el aire volviera a perderla, aliviado? Ese libro no existe, me consolaba, pero ¿qué hacía yo en esta obsesión de recordar algo no acontecido? ¿Era realmente yo? No podría saberlo. Y esa presentación  de  anoche  ¿cuándo  será?  ¿Quién  será  el  muerto?  ¿Por  qué en la mesa de disecciones me miran cómo si yo lo fuera y ríen preocupados?
Tengo miedo
¿De qué iba ese poema?

Intérnenlo

Foto de José Amador Martín
Ejercicio 3

IMAGINAR EL VACÍO

Toma una hoja en blanco
Imagina el vacío
Quédate mirándola el tiempo
que creas necesario

¿Algo cambia en ella?
Si tu respuesta es no
ha culminado el ejercicio.
Si tu respuesta es sí
sigue mirándola

Entonces se mostraba un río en el interno puente que era ese estar sin
recuerdos. Un plato silencioso, la duda de tantear entre cortinajes posibles
ese rostro amado, esa cabellera que se ocultó de tu caricia. Las floristas se
desesperaban para darte detalles, soplarte los secretos y el viento
arreciaba cada vez que una te trocaba de colores los ojos. El bando de los
sin memoria te acechaban y eras tan clara como una alegría repentina,
como una revelación musical cuando huías a nado de esos fantasmas, de
esos paisajes radioactivos. Una radiografía del futuro se develaba entonces,
el trébol del sin suerte.

 

Foto de José Amador Martín

Barullo en lengua que omite, reffffffrena y pasa a otra señal.
Lo que se ausenta, se pierde en decir que se pierde,
apunta lo que debe hacer para recordar.
Volver a la rutina de la mañana,
volver los pasos hacia el fregadero y los platos.
Siempre algún paso menos, nunca son los mismos pasos
ni la misma hora
¿qué había que hacer con los ellos?
Lavarlos de nuevo y ensuciarlos luego.
O ensuciarlos para cumplir el rito de lavarlos
como se limpia la mala memoria:
una frazada tigre golpeada en el río, tendida al sol.
Pero algo se omite en ese repliegue de lo no hecho.
Algo se calla para no desatar la bífidez de esta lengua
que se solaza en irse por la rama más alta de dejar en blanco,
dejar lamido el plato,
dejar andado el paso.
Mejor apunta lo que no harás.
Un chasquido que la despierta.

No olvida nunca lavarse la cabeza de tanta bulla adentro.

 

LAS EXTENSIONES DE LUZ DEMORÁNDOSE
EN EL OJO DE MIRADA INTERNA

La  belleza  como  una  ilusión  está  sobrevalorada.  Nadie  comprende  a  los espejos y su deseo de huir de tanto rastro de desolación y desborde. Nadie me advirtió que estas ilusiones me iban a alejar más de la vida que el viaje a marte sin retorno. Si me peino me veo en ti y te pregunto ¿estoy bien? Y si me dices que sí, una voz amplificada en ecos de expedicionario suspendido en pendientes del sin estar se sigue preguntando ¿estoy bien? ¿estoy Bien? ¿Estoy bien? ¿Estoy? Así a la manera de un zigurat o una muñeca dentro de
otra  en  otras.  No  se  puede  retener  el  primer  sentido.  No  nos  importa.  Se puede trasplantar la raíz a un terreno más fértil que una escritura.

Si  probara  mi  experiencia  en  artes  visuales  diría  que  mi  visión  es  una cámara oculta, un escondite en exhibición para lo que ya no se quiere ver. Escenas arruinadas por extras sin memoria gesticulando hasta encontrar el gesto que les toca ser. Se puede captar un sentido posible y las exhibiciones  virtuales  pueden  hacer  añicos  cualquier  espejo.  Incluso  este que no mira adentro.

Foto de José Amador Martín
Ejercicio 4

SOLTAR AMARRAS

Una manera de estimular las capacidades cognitivas
es no intentar acordarte de nada.
Mientras menos recuerdes más rotas las amarras.
Si no sabes quién es la que te dice papá o mamá

Solo sé quién te hubiera gustado ser
para esa hija que recién conoces.

Virginia Beatrhice Benavides Avendaño (Lima, 1976). Bachiller en literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue codirectora y colaboradora de la Revista Dedo Critico. Publicó el poemario Exstrabismo en el año 2003. Poemas suyos han aparecido en revistas como Isla Negra, Cronopia, Magdala, Poetas del Asfalto, entre otras. Ha participado en recitales de poesía y encuentros literarios. Ha realizado performance y malabares. Este año ha presentado e incendiado el poemario Sueños de un bonzo.

 

Foto de José Amador Martín

 

 




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