DEL LIBRO “ANTES DE ENTRAR EN EL BOSQUE”
LUZ LEJANA
Padre, a la cuna
no llegó tu mano.
Yo fui creciendo
con el viento y su runrún.
Tengo las manos tensas,
cerradas, ausentes.
En el aire floté
muchas veces cada día,
salté por las nubes
buscando una caricia.
Padre mío, la tierra
besó mis plantas
y las llenó con raíces.
Mis ojos se comieron
los besos de un brazo fuerte.
Padre, la flor nacida
crece ante la luz lejana.
LA VOZ DEL CAMPO
Dejamos que los perros ladraran
seguimos con nuestra mirada
el atardecer de invierno.
Sentados en el mismo banco,
vimos las copas de los árboles
y escuchamos rugir el viento.
Somos dos en el campo,
dos que se visten con humo
y yerba del suelo.
Dos que han caminado por España
y han contado los garbanzos.
Dos que se acarician en las lunas
y en los montes callados donde pace el ganado.
Dejamos que los perros ladraran
para escuchar mejor, ambos, la voz del campo.

MUJER
Yo te miré en el espejo llorando
y decidí secarte las lágrimas.
Una a una.
Hasta que tus ojos, mis propios ojos,
se despidieron de la tristeza
e irradiaron la alegría que se despidió del llanto.
Mujer:
El amor nunca llegó a tu casa en los brazos de un hombre.
El amor brotó de tu vientre dejando una herida por la que manó
la vida.
Un hombre tiene trazada su propia ruta
e impaciente atraviesa lo imprevisto.
Mientras tanto, Mujer, tu brújula, latido a latido,
te conduce por la ruta inefable de tu corazón.
Mujer:
Tu sonrisa está llena de verdes caminos
en los que palpita la felicidad.
Eres libre, estás llena de luces y colores,
en tus manos has arrullado a tus hijos
y has soñado los sueños más hermosos,
has derramado de tus pechos la leche con sabor a verdadero amor.
Mujer:
Te alimentas de luminosas sonrisas en los columpios de la vida.
¡Sonríe!
¡Qué la sonrisa sea tu escudo!
El sube y baja, como una espada, en muchas ocasiones te ha herido,
pero las heridas sanan.
Mujer, vuelan las cicatrices a la memoria
para fortalecer nuestros recuerdos, haciéndonos más sabias.
Mujer:
No te derrumbes que a tu lado crece: la vida y la esperanza.
LAS LETRAS EN EL TIEMPO
Cuando cambian las letras de lugar,
el cuerpo se tiende en el césped de la melancolía.
Toda forma que exponen los cielos,
la recoge el ojo y la transforma
en un caballito blanco
que galopa en la Memoria.
El oído escucha la voz cansada
de una vieja máquina de coser,
en la que una madre
dejó la espalda y los ojos.
Cuando cambian las letras de sitio,
no queda más remedio que ver en el reflejo
del espejo la suerte de los agujeros negros.
La soledad de los días reconoce a la niña
que cuenta las ovejas blancas berreando en el cielo;
sin importar que el tiempo
le soltara las trenzas y aquellas cintas
de colores que colgaban del vestido;
porque el tiempo dejó las letras en el lugar que él quiso.
LA MOSCA
La mosca voló
por la aburrida
lámpara de aceite.
La cóncava
mirada de sus ojos,
arrastraba las almas
que hablan
de las grises tardes
de la guerra
y ágil con sus sonoras alas,
disolvía la soledad
de los cristales.
LA MELANCOLÍA CON AROMA
Entonces, llega el café caliente a tu mesa
y con la cucharita vas revolviendo tus recuerdos;
el azúcar se disuelve y tus ojos se pierden
en una mañana cualquiera
-en la que tu madre bebía café caliente-.
La bebida se transforma
y pronto te ves vestido de huérfano
bebiendo a sorbos la melancolía con aroma.

DEL LIBRO “DESNUDA JUNTO AL MAR”
EXÓTICA BELLEZA DE LA FLOR
Si digo orgasmo ¿tendré uno?
Hay un cielo lleno de estrellas
y una estrella que titila de emoción
en el centro, justo en el centro.
Hay una selva que guarda la flor más exótica.
Si digo orgasmo ¿tendré uno?
Hay un espejismo en tus ojos claros,
un oasis eterno en el que quiero morir.
Hay un corazón que palpita
y se escucha en los tejados.
Hay un árbol de vida que me habla
de manzanas y serpientes.
Hay un deseo que se mueve y da señales de vida.
Si digo orgasmo ¿tendré uno?
Soy la iglesia rosa que espera el monje.
MÍRAME
Mírame, tengo el corazón en mis ojos y un deseo encendido,
como miles de lámparas y antorchas en un reino antiguo.
Abrázame con tu cuerpo alto y celeste.
Bésame, llena mis labios con tus besos;
en esta noche de invierno con sol y con estrellas,
que nuestras bocas se llenen de besos enamorados y divinos.
Envidias de los amantes que más se han querido.
En tus manos laten el tiempo y el fuego.
En tus ojos danzan las pasiones
con el ligero toque que acaricia.
Mírame, desde tu cuerpo vestido
con el dorado de tu alma.
Mírame, los valles,
las montañas de mi cuerpo tiemblan
porque estoy enamorada.
LA CICATRIZ DE LA MEMORIA
“Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo”.
José Hierro
Hubo un tiempo que se niega
a morir en la memoria.
La niña ordena por afectos
sus recuerdos.
Todo es la nada del Todo.
Nada es el todo de la Nada.
Y en las noches; liberando los fantasmas,
llega la sombra y rasga los velos,
llega el vértigo y con él la atolondrada
existencia se doblega.
Así se escribe esta línea:
con la mirada perdida
en una máquina de coser,
que enhebrando el olvido
hace puntadas
que cicatrizan la memoria.
EN MI SILENCIO TE BUSCO
Hoy mi soledad me basta y me sobra.
El firmamento sabe que no he perdido.
Se llena mi boca con tu nombre
y la fábula encantada acaricia mis labios.
Sabes despacio acelerar mi ritmo,
Estás en la otra orilla, en otro mar,
con otra arena y somos uno.
Está mi silencio en esta casa
y mis palabras te buscan y te abrazan.

DEL LIBRO “LA VIDA PASABA COMO —UNA DE LAS TANTAS SERIES— EN NETFLIX”
LA NADA
Comíamos.
Él quiso dejarlo claro:
Yo era nada.
No teníamos nada.
Me sentí nerviosa.
Fui la nada.
Caminamos.
Dudé de ir de su mano.
Y en la negación de mi existencia,
me besó en un parking vacío
como la nada.
CIAO, BELLO
Me duele el cuello al punto de no poder moverme.
Todo pasó muy rápido y me quedé con ganas de más…
El trayecto se hizo corto y hablamos todo el camino.
Te hablé de mi vida y lo aburrida que suele ser la rutina,
de las dolorosas consecuencias de ser sensible
en un lugar donde los sentimientos valen poco.
Ser poeta es mirar diferente en un espacio
que suele tener bajo control la mirada.
Amé el paisaje y me parecía hermosa tu compañía.
Y aunque fuese el mismo camino que tomaba en la mañana
que tú estuvieras allí me hacía sentir un poco mejor.
Me sigue doliendo el cuello.
Tengo miles de agujas pinchando hasta el fondo,
casi no puedo respirar,
espero que termine este dolor.
Me rio también de mi dolor que no toca a nadie.
Ahora tengo que bajarme del tren,
pienso que he hablado más de la cuenta.
No paro de soñar con un lugar más amable.
Me duele mucho el pecho y siento ganas de llorar.
Continúo el camino y lloro emocionada.
Soy una rana que no deja de croar, llorar,
croar, llorar, croar, llorar y sonreír.
Ciao, bello.
El tiempo me ha dado un respiro,
confío en la palabra que devuelve el aliento
y que por momentos nos llena de ilusión.

Beatriz Giovanna Ramírez nació en Bogotá, Colombia, el 4 febrero de 1979. Poeta, escritora y editora. Dirige Editora BGR y la Revista literaria “Gafe.info” “Éramos pocos y parió la abuela”. En Colombia se licenció en Lingüística y Literatura (UD) y ejerció durante años como profesora de Lengua Castellana y Literatura. Diplomada en Creación Narrativa (UC). En España se Licenció en Teoría literaria y Literatura Comparada (Universidad Complutense de Madrid). La voz poética y narrativa de Beatriz Giovanna Ramírez, plasma esa búsqueda incesante de la identidad femenina y el nexo con la consciencia social y feminista. Poesía: El camino a la tienda, Antes de entrar en el bosque, Poesía de Alta Traición, Desnuda junto al mar. “La vida pasaba como -una de las tantas series-en Netflix. (Colección Poesía Móvil nº 17). Narrativa: Un montón de espejos rotos, Microficciones en escenas de pingback. La serie de relatos “Mujeres Coraje, Historias de Amor propio”. En preparación una antología poética suya que será publicada en Colombia por la Colección Zenócrate.
SOBRE LA POESÍA DE BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ
Fernando Denis
La poesía de Beatriz Giovanna Ramírez es un diálogo bastante sonoro y muy congruente con su tiempo, con las innenarrables correrías del mundo moderno, con sus matemáticas tecnologías y las múltiples ráfagas de información que nos arrojan. Esta poeta colombiana exiliada en España, es una versátil urdidora de imágenes introvertidas, desaforadas, vívidas, y ha creado una visión muy personal de la literatura y sus muchísimos ritmos sociales: ha convertido las atmósferas digitales en una forma estética de conmover al pasado; es capaz de comprar con una nueva moneda, con un bitcoin, un refulgente asombro antiguo o una de las más peripatéticas metáforas románticas del siglo diecinueve. Escribe con denuedo sobre los temas que aquejan a la afanosa modernidad. También se reconoce al final del día en alguna soledad, o algún vacío que solo pueden suplir las palabras. Sus libros intentan dar testimonio de ese viaje fabuloso, absolutamente bonito, que ha emprendido desde muy niña hasta los bajo fondos de su alma, su poesía es un desahogo estético, una lucha incansable por alcanzar toda la belleza del mundo.

