Tiberíades tiene el privilegio de publicar unos poemas de ‘SEGUNDO FUEGO’, libro inédito del poeta peruano Juan Messco Sinchi.
SOLILOQUIOS Y OTROS DESIGNIOS
1. Presentación
Libre y ajeno del corazón descubierto
tengo las piernas feas (deformes como palos)
no sé llegar a tu albergue
si antes preguntaré por ti, murmurando
si presentaré documentos y dientes completos
de repente habrás olvidado mi nombre.
2. Reconocimiento debido
En nombre del rehabilitado cuerpo, menciono
tu bondad / tu pecado leve / tu beso
tu ilusión loca de los cielos
tu sexo tendido en llanos cálidos
tus floreados gritos a la hora necesaria
las palabras no alaban tus miembros
menos tus inefables temperamentos.
Porque atiendes mis salvedades
ríes mostrando comprensión
porque nuestra fría soledad
tiene cielo sin paradero
porque antes de conocer tu fe
he asaltado en silencio tus ojos
donde se avizoraba una astilla de cristal
en tu corazón temerario.

3. Precisa bendición
Con recuerdos arrastrados, omitiré tus notas
en un libro de Tagore, seguiré evocando tus necesidades
mientras los amantes caen a tu sombra
leve en arruinar mis palabras, tu bendición luce
inocentemente, anhelo crecer, paciente y acompañado.
Alegre, vigilando tus estaciones, alegre nuevamente
por este día, por estar aquí sin obligaciones ni favores
por hallarme bendecirme maldecirme recogerme
iluminarme, cuando todo es consumado
si la noche demora, continúa con los afectos mayores.
4. Alrededor de la voluptuosidad
Acudir y reconocerme ante tus ojos fijos
darte un beso después de mirarte
gratamente danzarás, cuerpo danzante
mostrarás el pecho, fingiré no verte
enarbolarás la espalda, adivinarás mi tensión
hallarás mis plumas recónditas, denunciaré que
la veneración satisface lealtades
confieso sentirme ángel impropio, salvado, útil.
Después de mirarte en el espejo ansiabas música
apenas oías una voz, creabas locuras
mientras descubría mi edad y la bohemia
palpabas lo mío sutil que ocultaba
en el descuido de mis fuerzas vitales, he quedado
vacío y colmado en tu espacio obediente.
5. Hasta quedar en paz
Llega tu abrigo, es envidiable prodigio
alabando tu trabajo hijo madre padre
hermano amigo don, entretanto
sigo confiable en tus noches
no abandonaré tu prenda llegada a tiempo
en épocas cumplidas estaré unido a sus olores
cuando la soledad entretenida llegue
te forjaré en el calor de mi desnudo cuerpo
y quedaremos en paz, hasta derribar
el último infierno del camino.

6. Invocación oportuna
He aquí, con vigor este poema para ti
hijo azul de mi soledad precisa
no has huido desgajado, sigues de pie
con los ojos vivos a pesar de arriesgar
tu paradero iluminado
(masticando hierba buena, sigues ileso
no tienes saciar ni vomitar)
sigo pequeño, a quien mirabas cantando
atento a desgraciar pobres manuscritos
debes continuar incólume, no mires atrás
diré lo débil que son tus huellas
escribe una ceremonia diurna para acaso
perdonarme, que desde anoche sigo amando
los vicios jamás liberados.
7. Transeúnte
Obediente, inventor que viene sin desastres
esconde tu garbo en la ciudad
obediente, sin olvidar confesiones
-esas que alivian-
dócil, ajeno a casas y vergeles continúas
aquí de pie, ahora colmado de miseria.
Luego de beber mate e ingerir fruta
-en tu honor- repito tus acciones
repito tus palabras y gritos
digo tu nombre, teniendo cierta soledad
estoy al final de tempestades
solo cuento con tu bienaventuranza.

8. Cuerpo nocturno
Veo tu rostro luciéndose en una luz de vela
me acerco en la locura (propia) de medianoche
descubro tu cuerpo apacible
dices -perseverante- que la compañía
es como rezar por un tiempo, es decirnos
que aun llueve gota a gota.
Al acostarte, querrás oír una fábula de Esopo
pero estoy cerca y escucho tus latidos
la mansedumbre del cuerpo que te forma
no preguntas si estoy desnudo
menos revelas la fiebre de mi piel
solo dejas un respiro inesperado de sueño.
9. Compañía diurna
Más allá de las luces bebíamos amarguras
olvidando la frase poética de caernos
respetaba tu melancolía y terminábamos
alzando miradas inefables.
Los calendarios envejecen con los años
seguimos auto-exiliados sin preguntar
por nuestras distancias
queda conmovernos por la tranquilidad
de los amigos aventureros
reconociéndonos locos y discretos.
10. Diálogos justificables
Ahora la tentación envuelve
desear lo que nos negaron por falta de edad
seremos fraternos en días insatisfechos
seremos la cuerda (con gracia y fe)
que aún nos sostiene.
Cumpliendo con tu deseo, buscarás
confianza al mediodía, ofreciendo
la mirada débil
delatando tus famélicos miembros
quedas llano, juzgando la senectud
de tu cuerpo
consumido al final del invierno.

Juan Mescco Sinchi (Cusco, Perú). Licenciado en Antropología por la Universidad San Antonio Abad del Cusco; también ha pasado en alguna época por las aulas de la Escuela de Bellas Artes. Investigador en temas de Literatura y Tradición Oral, escribe guiones para registros etnográficos. Obtuvo el Segundo Premio Nacional de Poesía “Fundación Rielo” en 1988. Ha publicado los poemarios “Eclosión” (1989) y “Cambio de Circunstancias” (2014). Sus textos se encuentran en revistas literarias de Cusco, Lima y el extranjero. Es co-fundador del Festival de “Enero en la Palabra” en 1996, con 25 años de permanencia. También es miembro de “Qelqa Saqras” (Poesía Surandina de los 80’s).


2 thoughts on “Juan Mescco Sinchi: ‘Soliloquios y otros designios’”
Mildred Paredes Tarazona 04/02/2022 at 12:58 pm
Mparedest@unmsm.edu.pe
(todo con minuscula))
Ronald 06/02/2022 at 3:17 pm
Disfrute leyendo tus soliloquios.
Felicitaciones y abrazo, poeta andino