TODO ES DE ESE NOMBRE
ese sombrero viejo
silencio disecado ante el espejo
acariciado por el dolor.
Y en su esencia de cosas
los asuntos viejos van vistiendo
renuentes
hieren.
Todo tiene su tiempo
y el que recuerda
vive enamorado de tinieblas
y las velas solo aúllan a la noche
del lodo que hace a un hombre
obedecer normas de índole fantástica
en su continuo mecer del aire
para ángeles abstractos
de soles y cuerdas que se rompen.
Vagamos sobre islas de dolor
y hacia el mar arrastramos palabras
al hundirnos
sentimos el peso y volvemos la mirada
pensamos el tiempo
nos aplasta su huella
y nos permitimos soñar
lo insustituible
la elección equivocada
deambula en el pensamiento.
Seguimos siendo huesos
de ojos sellados en ceniza
Cambiamos caricias por puñales
hiriéndonos de culpa
atravesamos la tempestad del lenguaje
para quedar varados en su isla
atamos el nudo
del cuerpo a la imaginación
ceñimos la respiración a una edad antigua
y miramos la plegaria
en un gesto de las calles idénticas
del ser inventado.

DEL TIEMPO CÍCLICO Y SU PESADA memoria sobre los objetos
en el movimiento del cuerpo dibujaba espirales en el aire
ver que se está extinto mucho antes de escribir
y saltar sobre un pie para alcanzar un paraíso
y no arrastrar pesadillas a la mirada inocente que
canta soledad en una señal de ceniza
y un enigma en la tez
como el envoltorio de un dulce o el chiste que un
desconocido
cuenta y muere de risa y se escucha y muere de hambre
destierro en una pirámide de sentimientos viejos
dolían como agujas sobre el pecho
piso cada encuentro con pies de insecto
para no creerme que lo inaudito y su final
es una noche para doblar otra orilla
y edificar los escombros
o resistir la esperanza vencida.
Camino y escruto el dominio de una tos seca
arde entre las palabras
y la soledad como el silencio
de un país de misterios y presagios en la mano
escandaliza a las grietas
siguen brotando
como gestos y piezas de un rompecabezas
en una pared de huracán predestinado
a borrarse de la memoria.
UNA VENTANA DESCANSA FRENTE A LA MIRADA
larga de peinar la realidad
una mano toca el hombro y se destroza
en un rincón.
Un imán de velas en el horizonte
sentado entre palabras
el retrato fantasma en un teléfono
mira su evocación
una habitación torturaba
el ensayo de una piel volátil
en un absurdo de seguir.
Y no cabe en la puerta
en la mesa rota
recuerda espejismos.
Un deseo vaciló y retrocedió pronto
la habitación igual
no fue posible
hacía falta
estar cerca para desaparecer.
Vuelvo a escribir
para no acosar a la ventana
con la noche
en una canción.
No puedo resistir
si aún espero
seguir soñando
en esta habitación.

EN SECRETO ESCONDIÓ
la piel enardecida
en el incendio
sueños reventados contra los ojos
y cerca de la arista el camino sin retorno.
Dibujó un nudo.
Con su aridez camina por los nichos
agonía sin pasado
un oasis otoñal de risas
recuerdan las manos vestidas de flores
y delante del retrato
recrudece la más grande distancia.
Con los huesos en su campo de espinas
solo ojos apagándose
con la promesa
estalla
y tanto es nada
y siguen los días
de herida
y aúllan niños como gatos.
En su juego de campanas fantasmas
y en una ciudad habitada por tiestos de barro
y rostros de cera para vestir el hilo
las sujeta
arde con estructura de insecto
entre los dientes
entre la lengua.
La paz acaricia con su hedor de huella
gime sobre la noche
un gusano arrastra su estigma
y un zapato remienda el insomnio.
En la añoranza
el ahogo
y sus cicatrices de mimbre
y en su fundamento
con voz de hormiga una sonrisa
con guijarros en los bolsillos
enlazan el peso hacia el fondo
y la piel con la espuma
no vencerá el miedo.
Disfraz del espejo
y frente al llanto gobierna con su queja
en un estado próximo a la cintura
y a los labios.
Queda el fin y las noches
los árboles
una tarde
y la única muerte entre los bolsillos.

DESAPARECER EN EL EJERCICIO
de ver casi siempre lo mismo
y crear de a poco lo que debe existir.
Modificar un error
y pensar que se puede hallar el rasgo idóneo
el principio coherente
en cada atisbo.
Pensar un poco
en los dibujos los intentos
aunque callen las historias
y quieras el espejo.
Colmar los sorbos de un error
soñarlo completo
entre las líneas
entre la gotera de los dedos
de los ojos
y mirar de pie y de costado
con las tijeras y el relato
de un gobierno distinto.
Un ser perdido
debe existir
como un error
de lo que desaparece.
PERDIMOS
nos quedamos para aumentar los números
doblar la espalda y alimentar el trigo
perdimos cuando crecimos
encadenamos el alimento
y construimos muros al protegernos
pedazos de tierra al herirnos
con el sudor sin entenderlo
perdimos la imagen del cielo
y crecimos como insectos
como números en espirales
perdimos mucho antes
sobre la tierra
cuando abrimos los ojos
cuando nos partimos en dolor
uno sube
verticalmente hasta la voz
perdimos cuando decidimos el valor de las cosas
y ya no podíamos mirar atrás
el uso se volvió el fin
lo natural en artificial
perdimos la inmortalidad
y ganamos el derecho a soñar.

SI QUIERES ENTENDER EL MISTERIO
no ser entre las dudas
la espera
la mirada de quien arrastra el olvido
y ser una vez más enjaulado
en el espejo.
Quédate a escribir otras hazañas
busca en los rincones un ser a tu medida
y una vez más rehúye el delirio
en la fábula del momento
recicla el enigma
para no entender mi sueño
y arma la fogata en mi ceguera
incendia mi angustia
de encontrarte
y sé el fantasma en la lluvia
de preguntas
para quemar la mirada
en la piel entera
de buscar entre páginas.

PERDÍ EL SER EN LA ORILLA
era una pequeña euforia alimentada
de verde y vacío
caminaba invisible
entre los brazos
ceñida a la muñeca.
Callada y de piel ligera
encausaba las palabras en el río
su cantar era luna
y era niebla en la mirada.
Empezó a perderse entre los grillos
el pasto alto vigorizaba el machete
hincaba la voz
dentro como el oráculo
en esos juegos de palabras crearon ojos
y no pudieron usarlos
los cubrieron de rocío
eran pupilas en la madrugada
ante el río
inverosímil de los muertos.
Deambulaban
la plegaria del día después
miradas de ave
en su expirar
su temporalidad
habían soportado tanto
y frente a uno
alzaban el ceño
y prendían sus miedos
en los mismos ojos
buscaban
se procuraban noche
cada vez y sin derrota
crecía en el pantano
su estética de gusano.
Sharon Rodríguez. (Cusco, 1991) Estudió Arquitectura en la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco. Ha participado en el Encuentro Internacional «Poesía en Llamas» Paucartambo – Cusco 2020, así como en el IX festival de poesía de Lima. Publicó sus poemas en la página de poesía migliaro.lamula.pe, en la plaquette “Taller de poesía Lirico puro” y la plataforma digital Poesía del Prójimo y en la revista digital “El Golem”. Ha publicado el poemario Iridis (Icata, 2021)

