Poemas de

Dinapiera Di Donato: Poemas del libro inédito ‘Alicia Perdomo Hernández’

Los claustros de Manhattan

Gerardo Febres espera que yo abra los ojos y el médico
se explique
me lleva con Alejandro Varderi
a ver a las madonas

voy rezando libros
de la casa común
Elisa Lerner José Pulido
Victoria de Stefano
Alicia Perdomo Hernández

La madona de la doble mirada
de los Claustros
no te quedes dentro
no te pierdas lejos

habla con el sol y la luna
el amor de un psiquiatra
el amor de Bogardus
el amor que pasa y sigue
a donde tenga que ir

 

si la habénula lateral se dispara con mayor frecuencia puede conducir a un estado de continua decepción
te acarician los rescatistas

inyectan la sabia en los dedos secos que sueltan las rosas de la calle Bogardus
saluda al sol en las sesiones de la palabra amor
donde los ojos
aprenden a mirar el aire
que nos aparta

los estudios post mortem revelan que el tamaño de la habénula lateral y el número total de neuronas disminuyen en pacientes con enfermedad depresiva

no seas paciente

la tristeza canta en su nido
es todo

ha echado a volar a las renacentistas de
Inwood
antes de tiempo

terminan de hacerse
en el aire

un paso de fiera herida un ojo ámbar constelado
bordas
en la sala de los tapices
diente de la pradera
cocida al agua
sigues cortando

la tristeza agradece su parte
en tu reino de los cielos de alimañas
en las praderas que hacemos andando
la esperanza es el monstruo dulce
respira
a salvo
te he besado los pies

no es cierto

en urgencias oigo que cantas
tus manos quietas
devuelven la aguja
a mi garganta
la noche
a su aire suave

Alicia Hernández y Dinapiera Di Donato


La habenula vagula blandula animula del cerebro

Esto se ha ido
Ellos se han ido
-el poema comenzaba con su tacto de cableado eléctrico
donde colgaban nidos solos

el almizcle de la presa que doraban
los cazadores
carne que era buena
para tu olor
trenzado al collar de colmillos azules
siluetas de atapaimas perennes en tu cuello
carreteras reaparecidas
cayendo de la nieve

te
cepillabas los dientes y seguían asomando hierbas

abierta cuando duerme
la serpiente por dentro es la fruta negada
metáforas blancas
directo al corazón

apunta al bosque
la bruma o
el odio
más o menos
prudente

el poema
ve pasar a su enemigo
sienta su sazón
bien llevada la carga
ten valor
y viaja por el mundo

algo así dejó
escrito en el puñado de arena
que me lanza a los ojos
el perfume cegador
una urgencia animal que arrastra por el cuarto
no es lo que creo

alguien dio ventana
alguien la abre
los montes van ganando los lomos ondulantes
la quema organizada les sigue el rastro

procura la gran letra
la letra pequeña

repartida
por todo el reino de likes
real
gobierna

procura que mastique despacio en tu oído
upatense de poeta al gusto
que se mira a los ojos y en ellos
la alegría
cruja
tus huesos
viejos
escritos

así te acaricio
en las confusiones
anegados tesoros de andar a ciegas
arden
los palacios colgados de sus maderos
la iglesia de pobres dando y recibiendo
golpes maestros
limadas las costumbres
las estaciones del metro que nos llevaban
entre jardines de maldiciones
y rumias de brotes en la carroña enamorada
de la montaña

la casa fue el matadero donde sangrábamos bien
bajamos de sus ganchos
al dente
de madrugada
la casa fue la rosa
la casa vuelve
a bailarnos entre conjuros
hasta soltar suficiente
calor de verano
estrellas
hijos

En esta calle no
ojos dorando limpio
no ha parido bien
no traduce
quiero leerte más
querida

quema su plato a fuego alto

los jugos secos disuelta en el agua alta
mi despedida de mayor no te hereda
el mapa

sabrás llegar hasta la grande la más grande
ilusionada letra pequeña
se interpone me interrumpe
un anuncio que ordena compras
explorar su región remota
pagar la cura
fantasía de agente literario
votar y refugiar ser útil
diezmo
apenas

conéctese compre desordene inmensos
poetas de días flacos
no logro leerte amada poesía
y es mi culpa
voy a buscarte
el laberinto
publicitario
falsas huellas
un mito sigue el hilo de los muertos
como si fueras tú
costa
final
una noticia
llevado el mundo

la poesía

quédate un poco más

Cómo le digo que Alicia no está más

Las lentejas salvarán a mi madre
(baja la voz, podrían oírte,
esconderlas, alterarlas
desaparecerlas
desaparecer a mi madre)

Las… (cállate)
salvarán a mi madre
(ya perdimos el mastranto de los suelos
y el río
que se llevan
vamos lamiendo su huella)
salvarán (a mi madre)

Salto de la Llovizna, que vuelva la tierra
terciopelo del guamo
aire limpio, regresen
a mi madre

prometo no hablarle de Alicia

Dinapiera Di Donato

Arpas de Ucrania y Simon & Garfunkel

Un día te despiertas tarde la guerra con su jauría a lo lejos es la película con cambio de reparto
donde
tampoco has muerto

en el vecindario nadie tuvo que huir dejando
su arpa bandura
te fuiste antes

la ambulancia daba vueltas contigo
los muchachos inexpertos atendían
no saben lidiar
con su propio miedo

era solamente una pandemia para su generación que arrastra deseos incumplidos

vamos a suprimirte
para que alcance

que te vayas a Bielorusia sin retorno
que el camino a ninguna parte
reparta tus trozos
que los que te hemos querido
comencemos la larga marcha
buscándote

que el armisticio llegue sin ti
con nuestra sombra cada vez más delgada
cantando al árbol donde solías mirar para no dejarlo solo

llamabas Orfeo a un cotoperí
a un cerezo
a un bosque de Inwood
volteabas a cantarle
convertida en polvo

una y otra y otra perdías
por nada
la guerra

algo
susurrado en el tiempo del parque
que movía en el follaje
su gran amor

Tus botas o tus pies, qué elijo

última sombra de nube
se alejan
con el brillo de tus lentes
de tus
dientes

hay oros que no sabes por qué
se abrazan al cuello con temblor
y calma
con pastillas fulminantes

veo correr un anillo
por el bosque
creció entre raíces
volvió entre los ojos y la tierra
escondía a los más pequeños
en un barco
sin suerte

últimas sombras
de gases letales
las huertas se encargan

reaniman la belleza
boca a boca

y tú sola con tu impulso ciego
de arrebatar las aguas robadas
vendes tu collar para que haga silencio
ya no quieres
la calma
de las flores con olor a vino
del desierto
del promontorio de botas arrancadas
en los exterminios
un par
a mi medida
sombra a mi medida
con tus pies
helados

camino
a mi parte
en el coro

Las rectificaciones, no el maquillaje

El psicoanalista
a veces llega de la música
aquí estamos los ciegos
apartando el día

es el hombre del tambor de la vieja guerra
va redoblando
el corazón se acompasa
limpia el campo herido

entierra los muertos sin espantarle
los pájaros
puntuales en cada hora
devuelve las raíces que se enredan
en tu pelo
recorren mi mano que amó

trae un café Napoli el analista con sus noticias
los teatros del mundo pasan los ritmos exactos
que necesita una mujer para enamorarse

parece un estilista fashion un barbero antiguo
va desenhebrando
tu cabellera creciendo en mi cuerpo de noche
aquí van tus hebras
a seguir su viaje
en la ruta de la seda

deja que siga
a hacer los nidos

incierto grano de Napoli
el grano de la fe de las tardes
tu pelo estaba doliéndome tanto

este pelo
crece

 

DINAPIERA DI DONATO La escritora Dina Piera Di Donato Salazar (Venezuela, 1957) vive en Manhattan desde el año 1999.  Realizó estudios de licenciatura, maestría y DEA en estudios hispanoamericanos en París, Francia (1977-1984). Se instaló nuevamente en Venezuela a finales de 1986 donde se desempeñó como profesora de literatura y promotora literaria (1989-1999). Fue cofundadora del Grupo de Estudios de Culturas y Literaturas Caribeñas de la Universidad de Oriente en Venezuela (1992-2000). En New York ha cursado estudios doctorales en The Graduate Center of CUNY, centrando sus investigaciones en la representación de los estereotipos de escritoras y sus contradicciones y transgresiones. Ha trabajado como profesora de lengua (español y francés) en diferentes Colleges de CUNY (Baruch College, City College y Hostos Community College). Desde su llegada a Manhattan ha participado en eventos literarios patrocinados por universidades de la ciudad (CUNY, NYU y COLUMBIA) e instituciones culturales (LART, Alianza Dominicana, Las Buenas Amigas -Lesbianas Latinas en Nueva York-, escuelas y librerías hispanas) leyendo sus textos ficcionales y dictando conferencias. En los últimos años ha escrito varios libros de poemas (Colaterales, Pasarelas de Mensajerías, La Sorda, Portal de las Dormiciones) y relatos.




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