Jorge Palma

Jorge Palma: Algunos poemas de ‘Papeles invisibles a la luz de la luna’, ganador del Accésit del IX Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador

Tiberíades agradece a las entidades salmantinas que convocan este prestigioso premio, por permitirnos difundir algunos de los poemas inéditos del libro del poeta uruguayo Jorge Palma, los cuales están en proceso de impresión. La pintura de cubierta es del notable pintor Miguel Elías. Se presentará el 11 de octubre, en el marco del XXV Encuentro de Poetas Iberoamericanos.

LOS SUBURBIOS DEL CIELO

En aquel tiempo, las estrellas
giraban en mi cuarto
entre las 3 y 4 de la madrugada.
Era el cielo
un reloj infantil.
Todas las constelaciones
salían de una grieta
y el aire se movía.
Sentí como nunca
el olor dulce de universo.
Y por un instante,
la eternidad.

TRAE MADRE ESAS TARDES DE BIZCOCHUELO

Trae madre esas tardes de bizcochuelo.
Las mías son de otoño
entre el cumpleaños de la abuela
y mi noveno llanto.

Era entonces el mundo
más silencioso que la casa
y la casa
tan grande como el mundo.
Y el mundo lento
como los atardeceres en verano.

¿El mundo era amable, madre?
¿O tardábamos demasiado en descubrirlo?
Como fuera, era un bello letargo,
y la gente se demoraba en las esquinas
se enamoraba dos veces en la misma noche
y amaba con la convicción
de haber encontrado un trozo de cielo
en el jardín de cada casa.

¿Candidez?
Puede ser.
Acaso menos exigente
a la hora de vivir
o más simple
y sin embargo,
la gente vivía dichosa
y no se preguntaba por qué.

 

 

Retrato de Jorge Palma, realizado por Miguel Elías

AMADOR

“Amador:
conquista para ti aquella muchacha”
le decíamos,
mientras caía la tarde
y el río
era la ceremonia
más grande del cielo.

Eso era para nosotros la plenitud.

DEMASIADO LEJOS DE LA NOCHE

Tus antepasados huyeron
del complicado reino en 1492
a punta de antorcha
antes que quemaran
todos los pájaros del cielo.

El abanico es enorme
como la cola de un pavo real.
¿En cuál brazo de la galaxia quedaron
las semillas que tus abuelos lanzaron
por la ventana esa noche tórrida y limpia,
cuando la vida parecía un vergel?

Demasiado lejos de la noche estamos.
¿De qué sombra y árbol o río, proviene
este latido?
Quisiera saberlo, al menos, para guardar
en un relicario imaginario mi identidad.
¿Pero cuál es nuestra identidad?
¿La que nació del barro en el Edén?
¿La del corazón del Africa profunda?
¿La del antes o después del Arca?
¿De qué rama, gota de agua o de rocío, venimos?

Tus antepasados, te dijeron,
huyeron como pudieron en 1492,
de un reino que reinaba con una antorcha
en medio de las tinieblas.

BARCOS

¡Mira, amigo, cómo suena la sirena de este barco!
Aunque debería decir: “Escucha, amigo”.
Pero en todo caso
con el pecho apretado
la lágrima al borde
tendría que decir:
“¡Mira, amigo, mira cómo se va el corazón
de nuestra amada infancia
por ese cielo infinito!”.

EL AIRE TIENE PRISA

El aire tiene prisa
pero nosotros queremos quedarnos
un poco más.
La tarde es tibia aún
y amable, redonda todavía
hasta con los que llegan
demorados por el amor
a la playa llena de sueños.
El aire tiene prisa
pero nosotros queremos quedarnos
un poco más,
y volver apenas entrada la noche
abrazados a los amigos
como si nunca nos fuéramos a separar.

 

Pintura de Miguel Elías

PATRIA

Yo miraba ese cielo inmenso
dándole la espalda al ruido que nos distraía
y mis amigos, acalorados, zurcían el mundo,
daban vuelta de un lado al otro Hiroshima,
la guerra de Corea,
y era verdad
y yo sentía ese luto mayor.
Pero por sobre mi pequeña estatura
el inmenso cielo me hablaba.
Ellos decían Patria
y yo decía Cielo.
Y ellos hablaban del lenguaje
y las fronteras
y yo veía moverse la cruz del Sur, apenas,
y sentía el cielo en todo mi cuerpo
y yo sentía que el cielo
era mi Patria
y que en mis huesos
ardía Hiroshima, Vietnam,
y seguía desembarcando sobre mis genitales
toda la playa de Normandía.
Pero no podía dejar de mirar mi cielo,
esto que digo la Patria,
donde la cruz del Sur me señala
dónde tengo el corazón,
de qué lado del cielo.

 

VOLVERSE NIÑOS

Entonces volvíamos a ser niños en cada verano
no sólo en las tardes tórridas
cuando el calor era tan grande
que parecía que todo se detenía.
Ese era, para mí, el momento cumbre,
porque entonces sabía
fuera de cualquier calendario
que el verano, ancho y luminoso,
se acababa de instalar en la ciudad.
Aunque no se moviera una hoja de árbol,
y nuestros corazones parecían detenerse.
Nos mirábamos, claro, con toda la inocencia
y el tiempo del mundo en nuestra piel,
descalzos en la arena que ardía
como ardía el cielo
el aire y todo lo que nos esperaba
lo que venía después
porque el día era interminable
y todavía faltaban
las noches
las muchachas
y las estrellas que nos esperaban
siempre.

Poeta, de Miguel Elías

 

 



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One thought on “Jorge Palma: Algunos poemas de ‘Papeles invisibles a la luz de la luna’, ganador del Accésit del IX Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador”

  • CRISPENP2@HOTMAIL.COM 24/10/2022 at 4:45 pm

    Qué Belleza!!!!!!!!!!!! Gracias, Jorge Palma, gracias

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