Tiberíades se congratula de compartir con sus lectores y visitantes seis poemas del poeta panameño Porfirio Salazar, que visitó España el pasado mes de octubre con motivo de su participación en el XXV Encuentro de Poetas Iberoamericanos en Salamanca.
1. LOS SONETOS DEL CRISTO DE LA PIEDAD
INVOCACIÓN
Al verte escarnecido y torturado,
con ojos de piedad mirando cielo,
la soledad estalla en mi desvelo
cuando bebo tu cuerpo desollado.
Todo tu ser, de nieve, inmaculado
llueve sin fin. Cautivo por tu celo,
despierto entre las dudas que cincelo
con las espinas de tu ser llagado.
¿A qué dolor me empujas, Dios, ceniza,
con qué dolor descifro esta memoria
de ser sólo vivir que martiriza?
Hazme volar del lodo y de la escoria,
hazme entender que el hombre que agoniza
en esa cruz es signo de mi historia.
SALUTACIÓN
¡Qué hermosura, mi Dios ya te veía
en el fulgor sagrado de la lumbre,
sin anhelo de fin, sin pesadumbre que nublara la luz de mi alegría!
¡Qué hermosura tus manos y tu día
cómo libran mi voz de incertidumbre!
¡Ese ruego que vuela hasta tu cumbre
es el canto del hombre y su agonía!
¡Qué serena la dicha de tu canto
y qué feroz el rayo de mi ruido:
las tormentas se calman en mi llanto!
Árbol, sin mí, muriendo ya vivido,
no me pueden las uñas del quebranto
ni me vencen los odios, su gemido.
FIN
Buen Jesús, ruiseñor todo desnudo,
eterno padre que mi ser invoca,
si restaño tu herida que provoca,
¿humano seguiré viviendo mudo?
Sé mi Dios, sin palabra y sin escudo.
Ten mi palabra y no esperanza poca.
Si sale amargo ruego de mi boca
miro tus labios porque a veces dudo.
¡Dios de piel, tu silencio es melodía
y tu rastro es virtud por la que existo
con júbilo de ver un nuevo día!
¡Me das paz y en la lágrima subsisto,
me sumerjo y al fin quieres que ría,
humano Dios, enigma, siempre Cristo!

2. ELEGÍA DEL ÁNGEL
Un ángel, sí, de alas extendidas,
lacia cabellera de fuego,
ha caído.
Frágil como la piedad
en las miradas hambrientas,
su cuerpo en el frío de la luna
era un laurel desnudo,
un perfume litúrgico de invierno.
Un ángel, sí, cayó como la sombra
ahogada de violines
que sigue al cuerpo que la crea
y en nueva sombra se convierte.
Luz que nadie toca,
materia inconclusa del agua y del viento,
su cuerpo de fiebre.
Presencia de ramajes,
hábito de amor en los atardeceres de la noche,
su silbo de origen y verdad retorna:
humilde, virginal, humano.
II
Soldado de los cielos, guerrero de la nube,
pescador en el arca de la lluvia,
conserje que abre las habitaciones
de la lágrima
y cierra las bodegas de la muerte:
regresa a esta aldea de miserias,
destruye el esperma del odio que fecunda
las polvorientas entrañas del mundo.
Si afluyes al cielo
y en pájaro o poema te conviertes,
quiero el brillo de tu alondra
cuando vuela con las alas abiertas.
Custodio de cadáveres,
alfarero de hechizos:
quiero en mi palabra tu risa
ahora que lluevo delirio,
ahora que me cubren harapos.
3. AUSENCIA
Señor: temerte tanto y no temerte,
por maldecirte a oscuras, por el día,
por amarte también con alegría,
ardo en tu luz y lloro al no tenerte.
Rompo la piedra y muero al no saberte
mío. Tu ausencia grita en ironía
el misterio que escodes con porfía,
cascada pura y sed al no beberte.
Lluvia de ti y lágrima de cielo
en mis ojos intentas cada llanto
si huyo del mundo, llama en tu desvelo.
¡Qué dolor por sentirte y no palparte,
tan sólo en sueños, con canción y espanto,
dolor de ti, mi dios, al no escucharte!
4. SONETO POR EL DIOS DE TODOS
¿Dónde anidas que ya no puedo verte?,
¿en qué estación dejaste mi alegría?
-Me levanto y te busco cada día:
¡qué ansiedad tan humana de tenerte!
Cierro puertas, intento detenerte,
intento asir tu cálida armonía,
pero me quedo solo en agonía,
¡qué intensidad mi miedo de temerte!
Estás aquí, en claridad y ausencia,
y sueño cada tarde que te tengo:
como un rumor tu cándida presencia.
Abro puertas, la sombra me convida
a pensar que de veras me sostengo
en tus brazos, mi Dios de muerte y vida.

Porfirio Salazar nació en la ciudad de Penonomé, provincia de Coclé, el día 5 de marzo de 1970. Es Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas (1993) y Máster en Derecho Procesal (2006), ambos títulos por la Universidad de Panamá. Actualmente labora como Defensor Público del Sistema Penal Acusatorio de Coclé desde 2011.
Realizó estudios de lengua inglesa en Saint Petersburgo, Florida, Estados Unidos, (1998-1999).
Ha participado en recitales y dictado conferencias en España (Málaga,1993; Granada, 2019; Salamanca, 2022), Estados Unidos, México, Puerto Rico, República Dominicana, Costa Rica, Cuba, Guatemala, Nicaragua y Panamá.
Entre sus distinciones, destacan:
- Primer lugar del Premio Municipal de Poesía “León A. Soto” en 1992, 1993, 1997, 2005 y 2022. Municipio de Panamá.
- Premio Nacional de Poesía “Ricardo Miró” (el más importante reconocimiento de las letras panameñas) en 1998 con la obra: “No reinarán las ruinas para siempre”, y en 1999, con la obra: “Ritos por la paz y otros rencores”.
- Con el libro Animal, sombra mía obtuvo el Premio Centroamericano de Literatura “Rogelio Sinán” 2007-2008, convirtiéndose en el primer panameño que logra tal distinción, como poeta, entre autores de toda Centroamérica. En el 2020 la Editorial L Harmattan, Francia, publicó dicho libro en edición bilingüe francés-español. Traducción de la profesora Marie Seguin.
- Premio Ricardo Miró, ensayo, año 2009, con el libro: La piel en la llama. Su obra Decimario divino fue seleccionada, por un jurado internacional, como finalista, junto a otras nueve, en el Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo 2021. Participaron 267 libros procedentes de 29 países.
Tiene varios libros editados: Selva, Guitarra de fe, La cítara del sol, Animal, Sombra mía, entre otros.
