Colaboraciones

Maximiliano Cid del Prado: Entre Versos y Celdas: el Claustro de Sor Juana

 

Dejamos conocer algo de lo que significa el Claustro de Sor Juana, donde se celebrará la jornada inaugural del I Encuentro de Poetas Iberoamericanos (sede México)

La Universidad del Claustro de Sor Juana es una institución sin ánimo de lucro ubicada en el antiguo convento dedicado a San Jerónimo, en la avenida José María Izazaga, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Es reconocida por haber sido el hogar de Sor Juana Inés de la Cruz desde 1669 hasta su fallecimiento en 1695. En la actualidad, se destaca como un prestigioso centro de formación superior que ofrece una sólida oferta educativa, y donde se llevan a cabo diversas actividades sociales, culturales y artísticas. La misión de la Universidad del Claustro de Sor Juana es la siguiente: “la educación del ser humano a través de la docencia, la investigación, la formación cultural, la difusión de la cultura y la conciencia del compromiso que tenemos con nuestra comunidad, con la sociedad y con el país”[1]. Durante la administración del expresidente José López Portillo se realizó la restauración del convento, lo cual resultó en su declaración como Patrimonio Nacional y Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO. Este reconocimiento subraya su relevancia cultural y arquitectónica.

Antecedentes

El Convento de San Jerónimo fue fundado en 1585 por Isabel de Barrios y Diego de Guzmán. Isabel, quien había deseado ser religiosa, decidió establecer el convento y nombrar a su sobrina, Sor Paula de San Jerónimo, como la primera abadesa. Para lo cual donó su casa para el convento, reservándose el derecho de ingresar al monasterio en el futuro. Bajo la licencia otorgada por el arzobispo de México, las monjas concepcionistas se trasladaron a fincas adaptadas para fundar el convento, inicialmente llamado «Convento de Santa Paula» en honor a la santa matrona. Para expandir el lugar, se adquirió la casa contigua de Ortiz. En 1626 se inauguró el templo del convento de San Jerónimo, que ha perdurado como un importante referente histórico en la colonia y los primeros años de la independencia de México.

La construcción del convento, bajo la dirección del arquitecto Cristóbal de Medina Vargas, se inició en 1665. El edificio destaca por su estilo barroco Herreriano, el cual floreció en España durante el siglo XVI y lleva el nombre de su principal exponente, Juan de Herrera. Este estilo se caracteriza por su sobriedad, equilibrio y majestuosidad. Por lo que fue utilizado especialmente en la construcción de palacios, iglesias y monasterios. El Convento de San Jerónimo cuenta con una torre, un campanario, una cúpula semiesférica, dos coros y dos puertas que conducen a la nave principal. Su diseño se basa en un modelo heptagonal y se compone de seis patios: el Patio del Gran Claustro, el Patio de los Gatos, el Patio de los Confesionarios, el Patio de las Novicias, el Patio de la Fundación y el Patio de los Cipreses. A día de hoy, el recinto conserva elementos originales como el claustro, los dormitorios, el refectorio, algunas celdas y un huerto.

De todos sus elementos arquitectónicos las celdas tienen un carácter protagónico dentro del inmueble, ya que son los espacios donde las monjas residían hasta su fallecimiento. El encierro total al que estaban sometidas requirió que los comedores fueran más amplios, que se crearan diferentes patios interiores y jardines, y que las celdas fueran generalmente aisladas, llegando a ser como pequeñas casas independientes en las cuales cada monja contaba con su propia recámara, habitación para sus asistentes, cocina e incluso baño. Dado que el Convento de San Jerónimo contaba con un promedio de 80 monjas y un número indeterminado de viudas, mujeres solteras, niñas y criadas, resultaba evidente la necesidad de que cada religiosa tuviera una celda espaciosa. Este aspecto es mencionado por Octavio Paz en su libro sobre la vida del «El fénix de América»: «las monjas llevaban al convento a sus criadas y esclavas. La proporción entre unas y otras es reveladora; había tres criadas por cada monja. ¿Cómo se alojaba todo este mundo? Las celdas eran individuales y en ocasiones tan grandes que dentro de ellas podía albergarse holgadamente una familia entera. Las celdas se vendían y alquilaban. Los recientes trabajos de reconstrucción del convento de San Jerónimo han revelado que la mayoría de las celdas eran de dos pisos. Tenían cocina, baño, estancia, además de una habitación para dormir»[2]. El precio de las propiedades podía cambiar dependiendo de cuánto espacio tenían y cómo estaban organizadas. Algunas podían costar desde 80 pesos, mientras que otras llegaban a valer 500 pesos o incluso más.

Es interesante que desde su establecimiento en 1585 hasta la implementación de la Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos, el convento de San Jerónimo desempeñó un papel importante como institución de crédito. Estas actividades financieras fueron llevadas a cabo por las propias religiosas, quienes se destacaron como una entidad bancaria, además de ser propietarias y arrendadoras de viviendas. Es importante recordar que Sor Juana desempeñó el cargo de Contadora en el convento de San Jerónimo. Dado que el convento también funcionaba como una institución financiera, su papel como contadora del lugar adquiere una relevancia estratégica. No es sorprendente, por lo tanto, encontrar en su obra el uso de metáforas relacionadas con la contabilidad.

Aquel Contador
mayor de la Iglesia,
que lo que él ajusta,
pasa Dios en cuenta:
Clavero, que guarda
todas sus riquezas,
y de sus tesoros
suele hacer dispensas,
prende a los deudores,
y si acaso niegan,
también con censuras
fuertes los apremia;
pero con los pobres
usa de clemencia,
y con confesarla
perdona la deuda.[3]

Debido a las Leyes de Reforma, el convento cerró en 1867 y experimentó diferentes usos a lo largo del tiempo. Incluso funcionó como hospital militar en cierto momento. Finalmente, fue adquirido por el arquitecto Antonio Rivas Mercado como parte de un pago y posteriormente heredado por sus hijas en 1927. Aunque la iglesia fue declarada monumento nacional al ser propiedad del Estado, el resto del edificio fue dividido entre varios propietarios. Sin embargo, en 1975, un grupo dedicado al estudio de Sor Juana solicitó al presidente Luis Echeverría la expropiación del edificio con el fin de preservarlo.

Sor Juana Inés de la Cruz, bocetos de Miguel Elías

Sociedad Nezahualcóyotl

Tras la separación de la Iglesia y el Estado en México, surgió un grupo de intelectuales con ideas similares en cuanto a estética y política, que se alineaban con la facción ganadora de la guerra de Reforma. En el año 1868, surgió la «Sociedad Nezahualcóyotl», una congregación de breve existencia pero de gran relevancia en la configuración de la literatura mexicana durante el final del siglo XIX. Este colectivo se estableció en honor y admiración a la reconocida poeta Sor Juana Inés de la Cruz. En los jardines del ex-convento San Jerónimo, se reunían para intercambiar ideas y fomentar el legado literario de la Décima musa.

Un grupo de jóvenes escritores, de no más de 20 años, liderados por Manuel Acuña, Agustín F. Cuenca y Francisco G. Cosmes, empiezan a escribir influidos por el Romanticismo y las ideas políticas liberales. Comparten una formación académica marcada por el pensamiento positivo recién llegado al país y difundido desde la Escuela Nacional Preparatoria, de ahí su apodo “la Generación de los Científicos”. Su campo de acción estará enmarcado dentro del célebre Barrio Universitario en el Centro de la Ciudad de México. Su objetivo es promover la literatura, el teatro y fomentar las publicaciones literarias. Mantienen relaciones cercanas con miembros de grupos intelectuales ya consagrados como Ignacio Manuel Altamirano, Ignacio Ramírez y Guillermo Prieto. Altamirano les brindará su apoyo y la oportunidad de publicar en la prestigiosa revista El Renacimiento.

Finalmente, la Sociedad Nezahualcóyotl como toda la Generación de 1867 terminó por disolverse. Algunos poetas abandonaron la poesía y se dedicaron al periodismo y la política. La llegada del modernismo y la Revolución Mexicana terminó por sepultar al grupo marcando el cambio generacional. Los nuevos poetas rechazaron los principios fundamentales de la Generación de 1867, y el positivismo y el nacionalismo perdieron vigencia en el nuevo contexto de la literatura.

Smyrna Dancing Club

La historia de los salones de baile en la Ciudad de México abarca desde los bailes palaciegos novohispanos hasta su apertura al público en general. Durante el Porfiriato estos bailes ofrecían entretenimiento y diversión para las clases más encumbradas del país en amplios jardines diseñados a la moda italiana llamados “Tívolis”. Sin embargo, la Revolución Mexicana marcó el fin de esta era de baile en la ciudad y transformó los célebres salones en espacios donde la danza se abrió a todas las clases sociales.

El Smyrna Dancing Club fue un lugar icónico en la vida nocturna del centro de la ciudad en el siglo pasado. Pertenecía a Antonieta Rivas Mercado, una destacada intelectual, escritora y activista mexicana. Este lugar atrajo a grandes figuras literarias como Salvador Novo y Xavier Villaurrutia. Sorprendentemente, el cabaret se encontraba en los terrenos del antiguo convento de San Jerónimo. Aunque el Smyrna cerró en la década de 1950, su historia revela la transformación de espacios y la configuración de redes de sociabilidad en torno a los intelectuales, que pasaron de un convento a un jardín, luego a un cabaret y finalmente a un centro de estudios superiores. En la década de 1970, el complejo fue expropiado por el gobierno con el propósito de su reconstrucción. Fue en 1979 cuando se fundó la Universidad del Claustro de Sor Juana en ese lugar.

El Claustro

La Universidad del Claustro de Sor Juana ofrece una amplia gama de programas académicos que incluyen licenciaturas, maestrías, diplomados y cursos, con un enfoque principal en el área de humanidades. Además de su labor educativa, la institución también se dedica a llevar a cabo diversas actividades culturales y académicas en sus instalaciones. Inicialmente, la universidad ofrecía únicamente la licenciatura en Ciencias Humanas, pero en la actualidad ha ampliado su oferta académica para incluir carreras en Derecho, Derechos Humanos, Arte, Gestión Cultural, Producción de Espectáculos, Filosofía, Escritura Creativa, Comunicación, Psicología y Gastronomía. Asimismo, cuenta con programas de posgrado en Psicoanálisis, Comunicación y Negocios Gastronómicos. En 2003, la universidad se expandió con la adición del campus de Regina, que anteriormente formaba parte del Templo de Regina Coeli. Este campus cuenta con una impresionante construcción neoclásica diseñada por Manuel Tolsá para la Marquesa de la Selva Nevada.

La biblioteca de la institución alberga el Centro de Documentación Sor Juana Inés de la Cruz, que busca ser el acervo más importante de escritos sobre la vida y obra de la monja jerónima. En esta biblioteca se encuentran numerosas obras del siglo XX, tanto libros como publicaciones periódicas, relacionadas con la Décima musa y sus escritos. La colección de la biblioteca cuenta con una amplia variedad de ejemplares disponibles para consulta, muchos de los cuales son donaciones. Además, diversos espacios de la universidad han sido adaptados para la exhibición de obras artísticas, contribuyendo así a la promoción y difusión del arte. La Universidad del Claustro de Sor Juana también desempeña un papel activo en los esfuerzos por revitalizar el Centro Histórico. Participa en actividades culturales que se llevan a cabo en las calles de San Jerónimo y Regina, y brinda atención psicológica a los vecinos del Centro, entre otras iniciativas.

La Universidad del Claustro de Sor Juana será sede del primer Encuentro de Poetas Iberoamericanos

El Encuentro de Poetas Iberoamericanos, dirigido por el poeta Alfredo Pérez Alencart y celebrado en Salamanca durante veinticinco años, trasladará su sede a Ciudad de México bajo la dirección de Carmen Nozal. En la primera edición, del 25 de septiembre al 4 de octubre, participarán los más destacados poetas mexicanos, tanto en español como en las diferentes lenguas originarias del país. En universidades y espacios culturales de la ciudad, se darán cita 65 poetas que leerán sus obras de manera presencial. Además, otros 25 poetas iberoamericanos y portugueses participarán en paneles virtuales, llevando la poesía a través de las redes. Una experiencia que promete ser única e inolvidable para los amantes de la poesía y la cultura.

En el marco del I Encuentro de Poetas Iberoamericanos-Sede Ciudad de México en homenaje a Sor Juana Inés de la Cruz y Elsa Cross A Gloria Gervitz y David Huerta in memoriam  se entregará la prestigiosa Medalla Fray Luis de Poesía Iberoamericana. Establecida en el marco de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos de Salamanca, la presea que lleva del poeta salmantino busca reconocer la trayectoria poética de autores de España, Portugal e Hispanoamérica. Hasta la fecha se ha concedido a los poetas António Salvado (Portugal, 2021) y Leopoldo ‘Teuco’ Castilla (Argentina, 2022) y este año será entregada al poeta Eduardo Casar durante la inauguración en el Museo de la Ciudad de México.

Del 25 de septiembre al 4 de octubre de este año, se llevará a cabo el tan esperado Encuentro. Por el prestigio que significa el evento, la comunidad literaria ha despertado gran interés. Las fechas serán las siguientes: el 25 de septiembre en el Museo de la Ciudad de México, el 26 de septiembre en la Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, el 27 de septiembre se celebrará en la Casa del Poeta «Ramón López Velarde», el 28 de septiembre en la Casa Universitaria del Libro UNAM y el 29 de septiembre en la Universidad del Claustro de Sor Juana. Cada uno de estos lugares será el escenario de una jornada llena de poesía, donde se reunirán poetas de diferentes partes del mundo para compartir sus obras y experiencias.

El primer Encuentro de Poetas Iberoamericanos Sede Ciudad de México En homenaje a Sor Juana Inés de la Cruz y Elsa Cross A Gloria Gervitz y David Huerta in memoriam no sería posible sin el apoyo de las instituciones y proyectos aliados como el Excmo. Ayuntamiento de Salamanca, Casa del Poeta «Ramón López Velarde», Casa Universitaria del Libro UNAM / CASUL, La universidad del Claustro de Sor Juana El Claustro, Cátedra Elsa Cross, Crear en Salamanca, «Tiberíades» Red Iberoamericana de Poetas y Críticos Cristianos, La Nacional – Spanish Benevolent Society La Nacional, Nueva York Poetry Review, Nueva York Poetry Press, Fundación Vicente Huidobro, Revista Altazor FVH, Revista Literaria Taller Igitur, Congregación Literaria de la CDMX, la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, el Museo de la Ciudad de México, la Secretaría de Cultura, Gobierno de la Ciudad de México y sus patrocinadores como la empresa mexicana Konesh Soluciones, dirigida por el doctor Héctor Antonio Gutiérrez Machorro, Konesh Arte y Cultura, dirigida por la poeta Carmen Nozal y Zona de Paz y Poesía México.

Maximiliano Cid del Prado

junio-2023/CDMX

Notas

[1]Sin autor. «Universidad del Claustro de Sor Juana». Enciclopedia de la Literatura en México, Fundación para las Letras Mexicanas, 2023, http://www.elem.mx/institucion/datos/228.

[2]  Octavio Paz. Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. p. 175.

[3] Sor Juana Inés de la Cruz. «Primero nocturno, Villancico III».




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