Poemas de

Aída Acosta Alfonso: ‘Era una tarde de lobos arrugados’ y otros poemas para el XXVII Encuentro de Poetas Iberoamericanos


Era
una tarde de lobos arrugados
nadie hurgaba en la inconsistencia
de los árboles, de las nubes.
Atacó el silencio
en todas las bocas
las bocas unidas por el grito de adentro.
Sugerí el fuego
y encendí palabras,
versos para quemar
y ordenar países como caracolas
casitas de sacarina.
Dónde están los niños de barro
dónde sus zapatos
y la plaza de risas,
quién rompe las paredes
quién maúlla
quién abre el desván
y empuja al horror
escaleras abajo.
El humo tiene sabor a memoria
alguien dejó en la puerta
sus labios
para pronunciar la queja,
quién hace nudos
en la madeja de los sueños.
El cielo estaba limpio de claridad
los pájaros cortejaban su nido,
atacó la noche
y se desabotonaron todas las ventanas
como dentelladas fértiles,
fue eclipse de esperanza,
al momento
se abrió el día
como un papel blanco.

                                   Del poemario Los acentos invisibles


***

Qué insaciable en los jardines de tu nombre
con esta hora prendida
en todos los incendios
qué dulce obstáculo tu piel silabeada
y ese principio de acento
al pronunciarte.
Me asomo a tu nombre:
bosque
arroyo de agua clara
pájaros sumergidos
que convocan susurros,
alas blancas.
Qué noche tan celeste
qué principio de abandono
en juegos de luz por las vocales
qué fuerza de huracán al nombrar
ese mar de luciérnagas
cosido a tus ventanas.
Y me dejo caer
absorta, exhausta, adormecida
como un lamento de pétalos
cristalizada en tu latido
espejo de ti.

                                   Del poemario Amor sin levadura

***

Te necesito aquí como animal
feroz de ternura
condenando montañas y valles
al capricho de tus manos
nube cegadora del latido.
Te necesito como lámina de luz
solapada a la piel,
precipicio de musgo.
Y en la locura blanca
desenterrar bajo la lengua
la única palabra no dicha.
Te necesito
en un apretado vuelo de jazmines
para incendiar el fuego
y desdoblar sílabas de agua
hasta el horizonte de los mares invisibles.
Que te agotes en mí
como lluvia de los siglos
allí donde mueren
todos los dioses.

                                   Del poemario Amor sin levadura

***

Te siento lejos
deslizándote en estas oscuras horas
en el tacto de una sombra
mecido en el océano de tu memoria,
un pez gris en tus manos abiertas
donde absorto lo miras
buscando su luz.
Una daga de hielo
se ha tumbado en mi lecho.
Tu aliento de alga y nubes
llega a mí como sucesión de puntos
un disparo oculto y doloroso.
Te siento lejos,
un nido vacío acuna el miedo
los celos
y todas las mujeres se pronuncian
en tu boca
azules
como cuando me llamas cielo
y los tejados empiezan a maullar
y resbalo por ellos
toda agua.

                        Del poemario Amor sin levadura

***

Somos el mismo espejo
la sombra que camina
silueta multiplicada sin nombre
sin edad, sin contenido.
Somos el mismo árbol
la raíz primigenia, relámpago de origen
la sangre que se expande
como lluvia persistente.
En la espiral
se abre
el paisaje con voz vieja
dibuja cuerpos exactos
una mujer   un hombre
transparentes
ungidos por el precipicio líquido
y aún suena la misma melodía
cántico de círculos astrales
roca de silencio
manantial de barro.
Somos el mismo espejo
idéntica luz
vibrando en cualquier parte del mundo.
En el acantilado de la nada
nos alcanzara la muerte
un golpe de noche y tierra
nos abrirá los ojos
vástagos del reflejo.

Publicado en Antología Poética Equilibrar los tiempos,
Tarqus Editorial, 2019     ®© Aída Acosta
A Vicente Rodríguez Manchado,
gran poeta, amigo del alma,
de esta larguirucha -como él me llamaba-.

***

Esta tarde
nube
niebla apretada
y ahora esta lluvia invisible
que anega los caminos altos
el añil
y la mirada horizontal de los recuerdos.
Descansa tu voz
tu verso, el grito de oro
el cincel y la zarza
junto al vuelo de un pájaro océano.
Supe de tu soledad
de tu dolor de abrazo roto
de tu latir de gorrión
de tu raíz de pizarra
del murmullo que sucumbe
como un ruido en los adentros.
Te supe frágil
y Goliat ante el embate de la vida
peregrino de tristezas
tejedor de humildes ramas
tan verdes   tan primavera
que las palabras
hacían nido.
Fuiste vertical
ungido siempre de una dulce luz
ojos de mazapán
mirada de vid.
Y ya no estás en el espejo
y después de todo
después incluso de la ausencia
esta ceniza.
Toda la noche.

***

En el mar invisible de los sueños
las míticas columnas
sostienen todo el azul a golpe de luz,
el agua sobrepasa siempre
los ojos del ocaso.
Bajo la forma atlántica de susurro
surgen furiosos caballos de coral
galopan incansables dibujando márgenes
y los peces fugaces
realzan el pespunte de las horas
a ritmo del gigante reloj
y su espejo.
En el canto de las hijas del atardecer
los barcos perdidos
yacen como catedrales verdes,
sólo las ballenas conocen la distancia
de tu dorsal
el origen de tus vértebras
el fuego que abre
corazones submarinos.
Pangea en la memoria
y en la mirada absorta
caen por el acantilado del olvido
todas las manzanas doradas.

Publicado en la Antología: Sesos y Tripas Especial Atlántico – Ediciones Venguerén, 2019

Aída Acosta Alfonso. Nació en Cáceres (España) en 1976, pero creció y tiene sus raíces en Navasfrías y en Ciudad Rodrigo (Salamanca).
Ha publicado el poemario Sílabas de luz (Ed.
Dalya, 2016) y Sólo Viento (Ed. Dalya, 2023). Parte de su obra se ha traducido al italiano, árabe, portugués, chino, bengalí e inglés. Ha realizado traducciones al portugués, por ejemplo del libro El Cielo del Mar del autor João Morgado.
Es Directora de la Delegación de Salamanca de la Academia Norteamericana de Literatura Moderna Internacional (ANLMI).
Desde su incursión, muy joven, en el mundo literario ha participado en numerosas tertulias poéticas y recitales. Sus versos están repartidos en revistas literarias como Atril, Papeles del Martes, Álamo, Papeles del Novelty, en España; y Plátano Verde (Venezuela), Revista Fracturas (Chile), Revista literaria Esteros (Uruguay), Revista Obra Emergente (Uruguay), Revista Santa Rabia Poetry (Perú). Ha colaborado en diversas publicaciones digitales. Y está incluida en múltiples y diversas antologías, como por ejemplo:
Antología 50 Poetas Contemporáneos de Castilla y León, Ed. Hontanar (2011); Cien años del Genocidio Armenio: un siglo de silencio, E-ditarx (2016); Antología XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos- Por Ocho Centurias, Salamanca, 2018; Antología O Sol é Secreto, poetas celebram Eugénio de Andrade, Portugal, 2019; Proyecto Atlántico-Sesos y Tripas, Ed. Venguerén, 2019; Antología XXIV Encuentro de Poetas Iberoamericanos- Homenaje a Antonio Colinas, Salamanca, 2021; Antología World Poetry Tree (An Anthology for Hope, Love and Peace), Edición Expo 2020 Dubai UAE, Emiratos Árabes, 2022; Antología La fenêtre de París. Vol. 2. La France. Ed. Abu Zubier, 2022; Laurel Poético- Homenaje lírico a Miguel de Unamuno, Salamanca, 2022; Antología Internacional Bilingüe de Poesía Cultural España-Indonesia, Fundación Asih Sasami Indonesia, 2022; Antología Si cerca hubiese un mar- Homenaje a Ida Vitale, Madrid, 2023; Antología Altar de piedras bronceadas, Ed. Campo de Plumas, México, 2023; Antología Inventário das travessias, Editora Labirinto, Portugal, 2023; Antología El Alcance de mi Voz- Poesía Internacional de Voces Femeninas, Ediciones La Orilla Oscura, Cuba, 2024; entre otras.
Ha creado y coordinado diferentes eventos poéticos, como Poetas al Tren (2004) y Grito de Mujer 2016-Ciudad Rodrigo y ha participado en otros a nivel nacional e internacional: Festival Literário da Gardunha, 2017 en Portugal; II Encontro Roiz de Poesía e Musica, 2021- Castelo Branco, Portugal; V Edición del Festival Internacional Febrero Poético Oriente-Occidente, Madrid, 2022; Festival Mesopotamia, La Haya- Holanda, 2022; Festival Wadza International Festival, Marruecos, 2023.

 

 




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