El 13 de enero de 2025, el periodista y crítico ITALO INTERESSE, al intervenir sobre la más reciente publicación italiana Gli esodi, gli esili del poeta peruano-salmantino, el profesor Alfredo Pérez Alencart, así escribe en la página cultural de la edición impresa del Quotidiano di Bari:
Editado por Tabula Fati, el primero de los cinco cuadernos que componen la imponente obra antológica de Alfredo Pérez Alencart.
MIGRAR “DONDE LAS ABEJAS ALZAN NOVEDOSOS PANALES”
‘Los éxodos y los exilios’ es una reflexión plena: a veces la perspectiva es la del migrante, otras la de quien acoge; en otros momentos, el verso ahonda en el corazón de quien ha visto partir a los demás.
Impulsada por la curiosidad o por la fuerza de la desesperación, la humanidad nunca ha sido sedentaria. Nunca lo será. Mañana viajaremos lejos de la Tierra para colonizar otros planetas. Está en nuestro karma. Todos aquellos que hoy se sienten ‘invadidos’ deberían tenerlo presente y mostrar tolerancia hacia los migrantes, sobre todo cuando no han sabido evitar que en otros lugares germinaran las razones de éxodos y exilios marcados por el dolor.
Hijo de migrantes tanto por parte de madre como por parte de padre, Alfredo Pérez Alencart, poeta hispano-peruano, reflexiona con amargura sobre la dolorosa condición de quien se ve obligado a abandonar el lugar de origen (erróneamente considerado ‘propio’) para trasladarse a otro rincón del mundo. De esta reflexión nació Los éxodos, los exilios, una obra en cinco ‘cuadernos’ aún poco conocida en Europa. La editorial Tabula Fati intenta ahora colmar este vacio publicando el primero de estos cuadernos, que lleva el título de la obra antológica.
Traducido por Vito Davoli, Los éxodos, los exilios reúne veinticinco poemas unidos por un sentir generoso y conmovido. En más de un pasaje, Alencart guiña al Éxodo del pueblo de Israel y, entre líneas, parece resonar el drama de las huidas, de los exilios (y de los genocidios) de armenios, palestinos, judíos, kurdos, nativos americanos… En otros momentos, la referencia apunta a los desembarcos de los desesperados que huyen del Magreb y de los infiernos del corazón de África hacia las costas de este Occidente engreído.
Los éxodos y los exilios son una reflexión plena: a veces la perspectiva es la del migrante, otras la de quien acoge; en otros momentos, el verso ahonda en el corazón de quien ha visto partir a los demás. Sobre todo, Alencart se alinea con la ‘carne de exilio’, ese pueblo ‘extirpado del ombligo de la tierra madre’ que, con ‘el corazón hecho pedazos’, con la sensación de la ‘vida entrecortada’ y de la ‘arena en la garganta’, con el cansancio de la ‘rutina del hambre’ y cargando un fardo de ‘tristezas envueltas en ropas de urgencia’, migra ‘hasta sudar el perfume de los sueños’, migra para buscar ‘algo como un pan inesperado’, migra ‘donde las abejas alzan novedosos panales’. Migra y no siempre encuentra ese ‘pan inesperado’, porque esta es ‘la hora en que nadie apueste por el otro’, porque ‘al hombre pues le ciega el lodo del patriotismo estéril’…
El Autor no se reserva nada: agota todas las reservas del corazón, se desgarra, deja fluir el verso con la solemnidad de un río caudaloso. Y, en un susurro tímido, deja entrever que solo el coraje de un amor desarmado y desarmante puede sanar heridas antiguas y abrir una rendija hacia el Reino de los Cielos.
Digna de mención es, por último, la hermosa portada del libro, ilustrada por Miguel Elías, autor de Los exilios: un trabajo en técnica mixta sobre cartón que retrata a una multitud de hombres en deuda con la Suerte y que avanzan no en absoluto compactos, como en aquella célebre pintura de Giuseppe Pellizza (El cuarto estado), sino dispersos como un rebaño que, ahuyentado por los lobos, va poco a poco recobrando cohesión y reemprende el camino.
Italo Interesse
Quotidiano di Bari del dia 13 de enero de 2025

