Alfredo Pérez Alencart

Pórtico para ‘El día después’, de Xavier Zarco, finalista del Premio Rey David

Por la ciudad lusitana de Coimbra la editorial Temas originais acaba de publicar el libro O Dia Após e outros poemas, firmado por Xavier Zarco. Este excelente autor me pidió una presentación, a la que accedí pues su libro fue uno de los finalistas del I Premio Rey David de Poesía Bíblica Iberoamericana, cuyo jurado presidí, acompañado de Antonio Colinas, Carlos Nejar, António Salvado, Sonia Luz Carrillo, Hugo Mujica, Juan Antonio Massone, Francisca Noguerol, Luis Rivera-Pagán, Ana Cecilia Blum, Pablo Martínez Vila, Luis Fajardo, Juan Carlos Martín Cobano e Isabel Pavón, poetas, profesores y representantes de las tres entidades que apoyan este galardón.

Aquí el pórtico que escribí, el cual ha sido traducido al portugués por el propio Zarco, y publicado en ambos idiomas.

Les presento a Xavier Zarco

I.

Si existe un Libro que, siendo fuente poética nutricia, permita innúmeras germinaciones, ese libro es la Biblia. Tras la lectura y entrañamiento de sus pasajes más universalmente conocidos, y una vez agrietado el silencio, surge de tanto en tanto una voz nueva, una intuición colmada filtrándose desde esa placenta.

Razón tenía León Felipe, el notable poeta español fallecido en México, cuando señalaba que todo poeta al volver a la Biblia no hace nada más que retornar a su antigua Casa, limpiándola de las muchas capas de costra que ha ido acumulando tras los rituales y demás utilizaciones por quienes se creen los intérpretes fidedignos de esta Obra magna. Para confirmar este parecer bastaría con escrutar los inigualables versos de los grandes poetas bíblicos: David, Isaías, Job, Eclesiastés, Jeremías, Salomón…

Hay que desbrozar el camino, hermano,
para atisbar una nueva encarnación
de la palabra única.

II.

Y esta es la senda de retorno que ha emprendido Xavier Zarco, libando, puliendo y/o adaptando imborrables momentos narrados esencialmente en el Evangelio, pero también en las escrituras del Antiguo Testamento. No repetiré los títulos de los quince poemas albergados en esta obra que recomiendo leer y releer: su brevedad aparente destila una gran marejada lírica, teológica y existencial, tanto de antaño como de nuestros días, como se puede apreciar en el último poema, “El negocio”, que se entronca con el pasaje de Jesús echando del templo a los mercaderes.

Zarco nos ofrece su relectura, lo que ha escrutado y sentido ante ciertas simientes bíblicas que luego han brotado desde su sensibilidad, ofreciendo unas ofrendas de incesante resplandor, que no siempre resultarán ortodoxas para algunos beatos, quienes hasta las pueden tildar de provocativas, pero que desde mi punto de vista detentan una calidad lírica inestimable.

Por ello, por ese acercamiento a lo Sagrado y al lenguaje que mejor transmite su misterio, Xavier Zarco es uno de los pocos privilegiados finalistas del I Premio Rey David de Poesía Bíblica Iberoamericana, que tuve la honra de presidir y que contó con una veintena de relevantes poemarios entre los más de doscientos libros presentados.

III.

El día después y otros poemas, de Xavier Zarco, prueba que conviene sondear en los orígenes, quitar algo del moho de estériles religiosidades y escalar, con asombro, por los eternos ramajes de lo divino, donde nada desmaya desde el Principio de los tiempos, como lo atestiguan todas las culturas primigenias.

Leamos una porción del primer poema, el que da título al libro y que me permito trasvasar al castellano:

Innoble
es el tiempo sin esperanza
sin esa ave que despierta al propio sol
y convoca
la brisa que agita el poema…

IV.

Hasta el ser humano que se considera más incrédulo siempre tiene esperanzas, aunque sea de caricias. Y al menos escalofrío, ante el más elemental aviso de su finitud, con frecuencia busca amparo en el Milagro o en una intervención portentosa.

Por ello nunca debe desmerecerse una obra poética rigurosa que germina de una alianza perdurable con un Libro Sagrado y sus poetas. Es más, debe dársele la mejor de las bienvenidas, como ahora lo hago con El día después y otros poemas, del portugués Xavier zarco, un poeta que dice así:

Al fondo
hay una cruz componiendo
la imagen
mientras la madre
de rodillas sobre la tierra
como si buscara
lo que le une a la tierra
en el regazo
acoge la cabeza del hijo
ya muerto
(…)

V.

El poeta se adentra en el pecho de varios milenios albergados en un Libro que nunca deja que se desvelen todos sus Misterios, como sucede, por ejemplo, con el magno Apocalipsis que, con temperatura poética, Juan escribiera en la isla de Patmos.

Así también lo pretendo hacer yo, como modesto escriba de pórticos, aportando solo unas migajas del inmenso pliego de testimonios que podría ofrecer tras la lectura de estos quince textos de Palabra enriquecida.

Cierta edad de niño
donde no escapa
el árbol altísimo
de la fe.
Así el poeta renueva
su palabra y la deja en el oasis
que auxilia todas las fatigas.

Saludo y brindo por este libro de Xavier Zarco, a quien solo conozco por su palabra poética, lo cual es conocer bastante a un hombre si merodea lo sagrado, si humildemente defiende la Poesía, si…

Pasemos, todos juntos, a comunicarnos con las creaturas de Pedro Baptista, mejor llamado Xavier Zarco.

Septiembre y en Tejares (2020)

Apresento-vos a Xavier Zarco

I.

Se existe um Livro que, sendo pródiga fonte poética, permita inúmeras germinações, esse livro é a Bíblia. Através da leitura das suas passagens mais universalmente conhecidas, e uma vez agregado o silêncio, surge de quando em vez uma voz nova, uma intuição plena filtrando-se desde essa placenta.

Razão tinha León Felipe, o notável poeta espanhol falecido no México, quando assinalava que todo o poeta ao regressar à Bíblia nada mais faz que voltar à sua antiga Casa, limpando-a das muitas camadas de crosta que se foram acumulando através dos rituais e demais utilizações pelos que se crêem interpretes fidedignos desta Obra magna. Para confirmar este parecer bastaria como que escrutinar os inigualáveis versos dos grandes poetas bíblicos: David, Isaías, Job, Eclesiastes, Jeremias, Salomão… Há que desbravar o caminho, irmão, para vislumbrar uma nova encarnação da palavra única.

Há que desbravar o caminho, irmão,
para vislumbrar uma nova encarnação
da palavra única.

II.

E esta é a senda de retorno que empreendeu Xavier Zarco, libando, polindo e/ou adaptando inesquecíveis momentos narrados essencialmente no Evangelho, mas também nas escrituras do Antigo Testamento. Não repetirei os títulos dos quinze poemas albergados nesta obra que recomendo ler e reler: sua brevidade aparente destila uma grande rebentação lírica, teológica e existencial, tanto de outrora como dos nossos dias, como se pode apreciar no último poema, “O negócio”, que entronca com a passagem de Jesus expulsando do templo os mercadores.

Zarco oferece-nos a sua releitura, o que vislumbrou e sentiu perante certas sementes bíblicas que súbito brotaram na sua sensibilidade, oferecendo uma oferendas de incessante resplendor, que nem sempre resultam ortodoxas para alguns beatos, algumas que podem ser rotuladas de provocatórias, mas que do meu ponto de vista detectam uma qualidade lírica inestimável.

Por isso, por esse acercamento ao Sagrado e à linguagem que melhor transmite seu mistério, Xavier Zarco é um dos poucos privilegiados finalistas do I Premio Rey David de Poesía Bíblica Iberoamericana, que tive a honra de presidir e que contou com uma vintena de relevantes poemários entre mais de duzentos livros apresentados.

III.

“O dia após e outros poemas”, de Xavier Zarco, prova que convém sondar as origens, retirar algo do mofo de estéreis religiosidades e escalar, com assombro, pelas eternas ramagens do divino, onde nada desmaia desde o Princípio dos tempos, como atestam todas as culturas primigénias.

Leiamos um extracto do primeiro poema, o que dá o título ao livro:

ignóbil
é o tempo sem esperança
sem essa ave que acorda o próprio sol
e reclama a brisa que agita o poema…

IV.

Até o ser humano que se considera mais incrédulo sempre tem esperança, mesmo que seja de carícias. E o menos medroso, perante o mais elementar aviso da sua finitude, com frequência busca amparo no Milagre ou numa intervenção portentosa.

Por isso nunca se deve desmerecer uma obra poética rigorosa que germina de uma aliança perdurável com um Livro Sagrado e seus poetas. E mais, deve dar-se a melhor das boas-vindas, como agora o faço com “O dia após e outros poemas”, do português Xavier Zarco, um poeta que disse assim:

ao fundo
há uma cruz compondo
a imagem
no entanto a mãe
de joelhos sobre a terra
como se a procurar
o que a une
à terra (…)

V.

O poeta entra no peito de vários milénios albergados num Livro que nunca deixa que se desvelem todos os seus Mistérios, como sucede, por exemplo, com o magno Apocalipse que, com temperatura poética, João escrevera na ilha de Patmos.

Assim também pretendo fazer eu, como modesto escriba de prefácios, abordando somente algumas migalhas do imenso acervo de testemunhos que poderia oferecer através da leitura destes quinze textos de Palavra enriquecida.

Certa idade de menino
onde não escapa a árvore altíssima da fé.
Assim o poeta renova
sua palavra e a deixa no oásis
que auxilia todas as fadigas.

Saúdo e brindo por este livro de Xavier Zarco, a quem só conheço pela sua palavra poética, o que é conhecer bastante a um homem que se acerca ao sagrado, se humildemente defende a Poesia, se… Passemos, todos juntos, a comunicarmo-nos com as criações de Pedro Baptista, melhor chamado Xavier Zarco.

Setembro e em Tejares (2020)

 

 




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