Poemas de

Poemas para Antonio Colinas, desde Brasil (Álvaro Alves de Faria) y Panamá (Javier Alvarado)

 

Tiberíades tiene el privilegio de publicar dos poemas que saldrán en la antología “El ciego que ve”, dedicada al poeta Antonio Colinas y dentro del homenaje que se le tributará en el XXIV Encuentro de Poetas Iberoamericanos, que se celebrará en Salamanca del 13 al 19 de octubre próximo, bajo la dirección de Alfredo Pérez Alencart y con el apoyo de la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes.

El alcalde Lanzarote declarando huésped distinguido a Álvaro Alves de Faria (foto de Jacqueline Alencar)

Álvaro Alves de Faria (São Paulo, 1942), una de las voces esenciales de su país, donde ha recibido dos Premio Jabuti (los más prestigiosos de Brasil) y tres premios de la APCA por su dedicación al libro en sus vertientes de periodismo cultural y crítica literaria. Como poeta, los más recientes premios a él otorgados son el “Premio de Poesía y Liberdad Alceu Amoroso Lima” (Río de Janeiro, 2018) y el “Premio Guilherme de Almeida de Poesía” (São Paulo, 2019). El poeta es autor de más de 50 libros en Brasil, especialmente en poesía. También es autor de obras de teatro y periodismo. Otros 21 libros los ha publicado en Portugal, además de los 8 aparecidos en España. Alves de Faria se considera un militante de la poesía desde los tiempos de El sermón del Viaducto, en los años 60, cuando realizó 9 recitales en el Viaducto do Chá, en São Paulo, con micrófono y cuatro altoparlantes. Por este motivo fue detenido cinco veces por la Policía.  El Sermón del Viaducto acabó siendo prohibido. Hacia finales de los 70 la censura también prohibió su libro Cantos de Pavor y Algunos Poemas Desesperados.  En los años 80 su obra de teatro Sálvese quien pueda que el jardín se está incendiando, que recibiera el Premio Anchieta de Teatro, en su momento uno de los más importantes de Brasil, también fue prohibida de llevar a escena durante ocho años. En 1969 el poeta estuvo preso durante 11 meses como subversivo y por dibujar los carteles del entonces Partido Socialista Brasileño. Tres años después recibió un disparo en el oído, cuya bala todavía está alojada en su cabeza, como herencia de la dictadura militar brasileña. Fue homenajeado por el Encuentro de Poetas Iberoamericanos del año 2007, publicándose una antología suya titulada “Habitación de Olvidos”, traducida por A. P. Alencart.

 

Álvaro Alves de Faria y Antonio Colinas en un acto del XVIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos (Foto de Jacqueline Alencar, 2015)

POEMA PARA ANTONIO COLINAS 

Que desvende o poeta os segredos da poesia
aquele olhar que vê e entra nas coisas escondidas
o mundo é pequeno demais para tantas coisas inertes
mas o poeta vê com os olhos de um pássaro
e colhe do chão as palavras mais ternas como folhas

o poeta observa as pedras e as igrejas fechadas:
que si hay enfermedad sirva para curarme
séa solo el inicio de mi ranacimiento
assim como aprender a voar que a vida já não basta
nas ruas do esquecimento distante

mas o poeta vê além do que vê
além de si mesmo no deslumbramento
da celebração da vida a ser vivida
no sempre onde vivem as raízes
de uma poesia que se enobrece
porque tudo é nobre no poema e no poeta
no gesto e na paralisia das mãos
os dedos que se arrancam numa súplica
na prece que ainda existe entre os homens

que desvende o poeta
esse mundo que se perde na liberdade que se nega
nas asas que se cortam no voo contra a parede

assim renascer que a vida espera mais
nesse tempo que se nega na escuridão
quando é preciso reinventar o Sol.

Javier Alvarado leyendo en el Teatro Liceo de Salamanca (foto de José Amador Martín)

Javier Alvarado
(Panamá)

CRÓNICA PANAMEÑA
HASTA SALAMANCA Y TARQUINIA
CON ANTONIO COLINAS

Nada como un sueño de potros en los ojos,
Nada como un nido de tigres en los ojos,
Nada como un hato de ciervos en los ojos*,
Ahora que contemplamos bajo el sol
O en medio de una nevada,
La proximidad de las tumbas.  Esa es tu aspiración con la vida, (vivirla),
Y comprender la morada final, erigida en las materias primas de la tierra;
Mientras tu voz pareciese llegar como una bandada de gansos silvestres, esos que
Pareciesen aclamar al cielo una salutación o una rogativa para estar siempre libres
Y aletear sus dádivas en el estanque,
Propulsando los barquichuelos que han construido los amantes
Con sus cartas antiguas y jóvenes, desteñidas, lozanas, amorosas
Y en cuyos soplos se concentra la voluntad del ser, de lo que es y lo que será.

Nada será entonces lo mismo después de leer Sepulcro en Tarquinia
E irse a cabalgar en medio de los bosques bajo el crepúsculo del príncipe
Aquel que hacía madurar los frutos antes de sus respectivas estaciones y temporadas
Mordiendo la pulpa y los gajos de la creación en su certeza más dulce;
Allí desde la majestuosidad del mármol  o de la arena
Cuando el agua nos devuelva el origen de los colores
Y la lanzadera escrita cincele el hielo o lleve en su pico la constante hierba;
Esa luz que atraviesa los campos y las provincias
Cuando vayamos por los caminos, anhelando llegar al corazón palpitante de una bahía
Aquí en mi trópico panameño
Y comprender la identidad de Dios en sus obras, en sus supremas tareas,
Así de vasta y bella como una campiña española,
Como un viñedo italiano
Y encontrar tus metáforas como en un gran viaje.
Ese el de regreso a lo natural
Con un sueño de potros en los ojos, con un nido de tigres en los ojos, con un hato de ciervos en los ojos
Y escuchar a todas las aves que construyen nidos en tus poemas
Y que irán piando
Habitando todas las aldeas y ciudades y rompiendo todas las fronteras de la eternidad,
Todas las teorías de las órbitas,
Todas las migraciones posibles.

*versos de Sepulcro en Tarquinia de Antonio Colinas.

Pilar Fernández Labrador, Javier Alvarado y Jacqueline Alencar

Javier Alvarado (Santiago de Veraguas, 1982). Alvarado ha sido galardonado con el Premio Nacional de Poesía Joven de Panamá Gustavo Batista Cedeño en los años 2000, 2004, 2007 y 2014. Premio de Poesía Pablo Neruda 2004 y Premio de Poesía Stella Sierra en el 2007. Poeta residente por la Fundación Cove Park, Escocia, Reino Unido 2009. Mención de Honor del Premio Literario Casa de las Américas de Cuba 2010. Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán 2011. Premio Internacional de Poesía Rubén Darío de Nicaragua. Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén 2012.  En 2014, un jurado conformado por el poeta español Antonio Gamoneda, el peruano Rodolfo Hinostroza y el ecuatoriano Julio Pazos, le otorgó el Premio Medardo Ángel Silva a obra editada por su libro Carta Natal al país de los Locos.  En el 2015 obtuvo el premio Ricardo Miró de poesía, máximo galardón de las letras panameñas. En 2017 obtiene el Premio Hispanoamericano de poesía de San Salvador y en agosto de 2018 se alza con el Premio de los Juegos Florales Hispanoamericanos de Quetzaltenango (Guatemala).

 

Ángela Gentile (Argentina), Magdalena Camargo Lemieszek (Panamá), Juan Carlos Olivas (Costa Rica), Javier Alvarado (Panamá) y Nilton Santiago (Perú), en Salamanca

Foto de cabecera: Antonio Colinas leyendo en uno de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos (foto de José Amador Martín)




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