Poemas de

Hernán Bravo Varela: ‘Nadie escucha nuestro llamado…’ y otros poemas. I Encuentro de Poetas Iberoamericanos (Sede México)

 

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NADIE escucha nuestro llamado. Gorriones,
primaveras, mirlos y abubillas son el ruido blanco
de nuestra charla para cuando la época termine.
Una banca sobrenatural; dos caretas de plástico, sucias
como un coche atravesando el espejismo de un desierto,
mientras el conductor y el copiloto alcanzan a ver,
detrás del parabrisas, una tormenta perfecta.

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COMO entender, como granizo, como una iglesia extemporánea, como el repuesto de una pluma rota, como posibilidad, como distracción, como pan de cereales con hongos, como navaja oxidada, como un antepenúltimo episodio, como expropiar un cero, como un ronquido sin testigos, como se debe, como si de veras, como fatiga informativa, como siempre, como la respiración que aguantábamos por un tiempo mayor al que dura un fósforo encendido.

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ASÍ era el mundo, Paula: un cuento que tenía un final. No éramos eternos, pero había cosas llamadas antros, cines, avenidas, hoteles, restaurantes. La gente se reunía “al aire libre”, incluso con desconocidos. Y nos besábamos, nos abrazábamos con la misma facilidad con la que uno tose en el hueco del codo y deja los zapatos en la puerta. Y platicábamos, casi siempre, a unos centímetros. Como tú y yo, pero sin pantallas. Como te ves a ti.

 

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TODOS, menos el caballo rojo,
buscan entrar. No derriban puertas
sino a quienes se gritan para oírse
más allá del ruidero de copas,
fichas y cartas que pisotean
todos los que buscan entrar
—aunque sea ahí.

 No es un triunfo,
es un ejército de carne que bailaba
contra una población de huesos.
Después cambiaron de bando.
Miren, si no, a los que se ahogan
y cuelgan; miren a los que empuñan
lanzas y espadas,
a los ricamente despojados.
Se cuentan los cráneos,
se estudian las monedas,
los peces duermen en la orilla
y cinco hombres
boquean en la red.

Vale
la pena destacar cómo hay agua,
campanas, carretas, jubones,
ataúdes en forma de escudos,
calaveras, doncellas
con una partitura para músicos
en brazos de su amor inmune.
Uno no pensaría que al final estamos
tan presentes, que la muerte
es tan humana. Pero no.

[Visita guiada a El triunfo de la muerte (1562), de Peter Brueghel el Viejo.]

El triunfo de la muerte (1562), de Peter Brueghel el Viejo

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AHÍ, donde podíamos verlo, pegaba el sol.
Lo ocultaba nuestra casa. A punto de caer
la noche, lo veíamos hueso o rosa en el muro
del edificio que tapaba lo de atrás. No era el sol
sino sus rayos en el muro del edificio que tapaba
lo de atrás. Y tampoco eran rayos sino luz,
algo difícil de entender. O sea que a la noche
también la ocultaba nuestra casa, pero
la noche no cae como lo tenemos permitido.

 

Hernán Bravo Varela nació en la Ciudad de México en 1979. Es autor de seis libros de poemas y tres volúmenes ensayísticos, entre los que destacan Oficios de ciega pertenencia (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 1999 y 2004), Sobrenaturaleza (Pre-Textos, España, 2010), Hasta aquí (Almadía, México, 2014), Historia de mi hígado y otros ensayos (Fondo de Cultura Económica, 2017), La documentación de los procesos (Pre-Textos, España, y Era/Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2019) y Malversaciones. Sobre poesía, literatura y otros fraudes (Almadía/Universidad del Claustro de Sor Juana, México, 2019). La editorial argentina Bajo la Luna publicó Porque no sé empezar, una antología poética suya seleccionada y prologada por Ezequiel Zaidenwerg. Ha traducido al español y publicado diversos títulos de Christina Rossetti, Emily Dickinson, Gerard Manley Hopkins, Oscar Wilde, T. S. Eliot, Seamus Heaney y Leonard Michaels, entre otros autores de lengua inglesa. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven de México en 1999 y el Certamen Internacional de Literatura “Sor Juana Inés de la Cruz” 2010, en el área de ensayo literario. Desde 2017 es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (México). Actualmente es editor del Periódico de Poesía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

(Estos poemas se espigaron del libro ’Modelo centinela’ (Ediciones Castalia, 2021). La foto del autor es de Rogelio Cuéllar.

 

 




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