Tiberíades se complace en publicar una muestra de poemas de este autor invitado al Segundo Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Sede Ciudad de México, dirigido por la poeta Carmen Nozal siguiendo el modelo del Encuentro de Poetas Iberoamericanos que este año celebrará en Salamanca su XXVII edición.
Canto a la vida
Como canto este canto sin llanto sobre mi destino
así siento correr en mi entraña el vigor de la vida.
voy paloma volando, volando hasta el techo del cielo
con ayuda del príncipe alado que guía mi camino.
Amarrado con hilo invisible a sus potros dorados
y contemplo, extasiado la grandeza del mundo
amarrado a la línea candente del rayo
que con brasa incendiaria
calcina mis miedos.
Y descubro
en el suave reflejo del mar
mi rostro ya limpio.
Y desciendo, con mi dulce volar de paloma a la punta del faro.
Mientras Febo
se acurruca con sueño inocente a lo lejos
y la luna se asoma a mis negros luceros
jugueteo en la playa con estrellas marinas
¿Llegarás hasta mí, en tu barco guerrero
a llevarme a tu isla con mi dote de sueños?
Las palmeras me miran, me acaricia la noche
crece grande en mi pecho una tibia esperanza.
y ya sé que vendrás a llevarme en tus brazos
con tu sangre caliente y tu boca de lumbre
con respiro jadeante me hablarás al oído
y yo te amaré.
Te sospecho a lo lejos y amanece en mi vida.
Arte Poética
Desnudas la palabra
y la colocas
en un dorado pedestal
de aire
o en el abismo.
Desgarras la verdad y descoyuntas
el lenguaje que dócil se subleva.
habitas dimensiones,
las traspasas.
Abrevas,
infantil
en el agua cristalina de la especie.
Sublimas el dolor,
rasgas el tiempo.
Percibes lo inefable, lo capturas.
Atisbas el secreto, rondas el sueño
pierdes la voluntad, huellas la aurora.
Inspiración
En qué país
en qué remoto lugar de la amazonia,
en qué fiordo helado de Noruega,
en qué abrasante suelo del Sahara,
he de encontrarte
Inspiración esquiva.
Por valles, riscos y hondonadas
te he buscado incansable
O b s e s a m e n t e.
Limosnero,
he pedido un mendrugo de luz al universo.
Trashumante,
en plegaria contrito, he implorado
al invisible Dios de los judíos.
Al sonriente Buda,
al señor de la gran Mesopotamia
al clemente Alá,
a los infames Sátrapas de la lejana Persia,
a jesús, el del dulce nombre,
a Shiva y Vishnú de las Indias Orientales
a Yemayá, la africana diosa del amor….
Y no hay respuesta.
¿Para qué sirve la poesía?
Para hablar del dolor y sus heridas
para colmar los ojos de belleza
para hermanar la vida con la muerte
para entrar en la locura y salir cuerdo
para arrancar la luz a la tiniebla
para decir te quiero sin decirlo
para rasgar de un zarpazo al universo
para sudar el amor en pleno invierno
para saber que existes y que existo
para consuelo del mundo y sus miserias
para equilibrio del cosmos circundante
para que la imaginación tenga palabras
para que el silencio sea escuchado
para encontrar la raíz del sinsentido
para saber que existe una respuesta
para cantar al amor y al abandono.
Para todo eso sirve la poesía.
JAIKÚS
Cae la tarde
implacable estío
llora el corazón.
Asoma mi ventana
un canto alegre
la primavera
Las hojas caen
en el silencio
como mis lágrimas
Un ágil vuelo
ronda mi prado
el colibrí
Bajo la nieve
tiritan los crisantemos
en soledad
Suspira el mirto
bajo la lluvia
en aleteo
En el arroyo
piensa la caracola
en su heredad
El campo anhela
lluvia en estío
lágrimas secas.
Mi Padre
En su gastada silla
busca afanoso
con los ojos de ansia
y la quijada en vilo
la llegada del hijo pródigo
el que se fue un día.
Ése, que despertó en la noche
con sudor y pesadilla
soñando en su figura tiránica y terrible
Y no volvió jamás…..
Plegaria
Amarra mis ojos, cubre mis manos
con alfileres tapa cada poro de mi piel
encierra mi garganta
amordaza mi boca
absorbe cada gota de mi sudor amante
oculta mis lágrimas
acalla mis sentidos
adormece mi razón.
Haz que mi mente desvaríe
niega lo que mi cuerpo grita
desnuda mi voz de sus palabras
ahoga mi deseo
descoyunta mis miembros
entrégalos al fuego.
Conviérteme en ceniza
y volvamos juntos al polvo primigenio.
El fin del mundo
Cuando se acabe el mundo, réntame
me alquilo por una copa de champagne
cuando se acabe el mundo llévame
a una isla desierta en alta mar.
Cuando se acabe el mundo entrégate
no hay tiempo que perder solo ámame
cuando se acabe el mundo, hazme llover
quiero rendir mi cuerpo ante tu piel.
En ese rincón del mundo escribiremos
nuestro viaje a París con aguacero.
Una tarde de abril navegaremos
al confín de los mares y los cielos
la luna será el faro que nos guie
el canto de las aves, nuestra cuna
el lecho inmenso de la mar océano
será el principio sin fin de nuestra historia.
cuando se acabe el mundo, amor, cuando se acabe
contemplaremos la tarde en la terraza
sabiendo que nos queda poco tiempo
diremos lo que nunca nos dijimos
brindaremos por los tiempos idos.
Haremos lo que siempre hemos temido.
Total ya nada importa, este mundo se acaba con nosotros.
Iremos a ese puerto que sí existe
haremos el amor bajo la luna
en el pretil más ancho del estero
me dirás un te amo muy bajito
y sonriendo, soltarás mi mano…
URIEL REYES DELOYA
Mochitlán Guerrero México 1966. Egresado del diplomado en formación de escritores generación 33. Invitado a la tercera caravana de poesía Lima Huancavelica realizada en Perú en 2016. Invitado al proyecto de poesía Humo sólido, realiza una gira por diferentes ciudades y espacios para promover la poesía. Ha escrito en colaboración los libros: Abanico de bosquejos, Cuentario y la Medusa Dual. En 2018 es invitado al segundo festival internacional de poesía José María Heredia en Toluca México. En 2019 la editorial Literatelia del Estado de México publica su libro La piel Derramada. En 2023 es invitado por La editorial tinta nueva a participar en su antología de 25 aniversario.
