Poemas de

Luz Mary Giraldo: ‘No son tiempos de fiesta’ y otros textos para el XXVII Encuentro de Poetas Iberoamericanos

No son tiempos de fiesta

El sauce llora
y silabea la música entre sus ramas.
La leve sombra de un pájaro murmura
y el viento juega con las hojas.
Hay corazones ansiosos
pies cansados manos frías huesos rotos
miradas tristes.

En su casa una mujer mece la tristeza de un niño
que pierde la infancia.
Mira entre lágrimas y abrazos
y escucha el zumbido de moscas sobre los platos.
Ninguna sinfonía de juguetes
ningún canto.
En el lugar donde estaba el amor queda un agujero
y se difumina la silueta de una abuela en la ventana.
Parece la fotografía en blanco y negro.

Crece una mancha roja en el calendario
y me desgarro.
No sé atravesar el muro de la infamia
ni mirar los ojos de los enemigos.
El viento trae noticias de la paloma que cae
la luna se desdibuja en la noche
y la araña desteje su tela.

No son tiempos de fiesta
pero queremos cantar como

 

 Como si pasara nada

Extiendo el periódico
como sábana sobre cama vacía.
Busco el horizonte de las letras
y la mirada se enturbia.
Un campo de refugiados llega a los ojos:
mujeres y hombres insomnes
niños aterrados.
Duele el resplandor de sus bocas abiertas.
La luz agoniza en cada cuerpo
y la soledad congela mis palabras.

Paso hojas para no ver tanta mancha negra.

La imagen oscurecida se enmascara
con aquella donde todos sonríen como si no pasara nada
mientras en otro lugar no acaba la congoja.

Así son las noticias cada día:
un borrón elimina los ojos de los niños
desmesuradamente abiertos.


Los días entran haciendo ruido

Atraviesas la oscuridad
como perro que busca cobijo
después de dar vueltas en redondo.
Te detienes
intentas acomodo
cierras los ojos
te arrebujas te abrazas te repliegas.
El silencio flota en el aire
y no sabes qué hacer con la sombra escondida
en los rincones.

Un animal de pasos grandes entra y sale
por el ojo de la cerradura.
Se detienen los relojes.
Te congelas.
No respiras.
El perro no ladra.

Escuchas tu corazón como trote de caballos
y el zumbido de moscas detrás de la puerta.

Los días entran haciendo ruido.

¿Qué nombre dar a este galope?
¿Qué nombre a este zumbido?

 

Temblándonos

Huérfanos hasta de nuestros cuerpos
nos abrazamos temblándonos
sin saber qué espera en otro sitio
en qué lugar no se apaga la luz
y los condenados no alimentan la memoria
con dolor.

Los ojos en tinieblas y la vida hecha pedazos
con temblor miramos hacia ninguna parte
y esperamos redención.


Animales tristes

Los desplazados rumian el silencio
mientras caminan con los ojos marchitos.
Parecen animales tristes o pájaros enjaulados
en la horrible y tenebrosa noche.
Esconden lágrimas
nombres
apellidos
y buscan burladeros para salvarse
antes de caer heridos y sin traje de luces.
Saben que la fosa común empieza en el asfalto.

No puedo ignorar las huellas dibujadas por sus pasos
ni las madres que miran hacia adentro.

Hoy que tanto ha crecido el miedo de estar vivos
nadie entiende las líneas divisorias en todas las fronteras.
Nadie puede alegrar la bitácora de los días que acorralan.
No sé cómo dejar en el poema la caligrafía solitaria
del silencio
no sé cómo salvarlos en esta página blanca
ni sé trazar la ruta que los regrese a casa.


Líneas divisorias

Con los antepasados llegaron las líneas divisorias.
Alguien escondió la alegría no sabemos dónde
y los hijos de Eva y Adán vamos de un sitio a otro
sin saber dónde poner los huesos.

Miro en el poema a los que cruzan las fronteras.
Insisto en preguntar por qué no pueden pasar al otro lado
porqué la lengua o los gestos resultan forasteros.
Nunca como ahora hay tanta guerra
y tanta infamia al frente de los ojos
y somos tantas veces extranjeros.
Las redes lo dicen en su infinita telaraña
al entretejer dolor y horror
y miedo de estar vivos.
Por qué no intentar borrón y cuenta nueva
o buscar un palabrero que ayude a resolver esta Babel
y demos vuelta a la página
hasta que juntos hagamos las paces con la vida.

Herida y Cicatriz

1
Al mirarse en el agua del estanque
el victimario ve la oscuridad de su rostro
mientras la víctima cava la tierra
con la imagen de su propio funeral.
Su sombra es herida en la piedra.

2
El sentenciado a muerte lava sus manos.
Se limpia hasta desaparecer.
Ve caer su cuerpo en la cicatriz de la tierra.

3
El mundo se inunda y arde.
Impotentes vemos la última extinción.


Molinos de viento

… sin desear
otra cosa que no sea
el deseo de regresar.
                                Yolanda Pantin

Regresas donde quedó la puerta abierta.
Sabes que hay que dar vuelta a la página
y escuchar el silencio.
Llegas con aguijones dentro del pecho.
Vas de un lugar a otro con los zapatos viejos
buscas a tu padre de la mano de tu madre
y no ves a tus hermanos.
Sabes que la memoria da un giro conveniente
y percibes el paso de los días en los objetos
oyes gotear la lluvia y el canto de los pájaros
hueles flores de azahar.
Te acomodas en viejos sitios como a vestido ajeno
atiendes el paso de las horas
tropiezas con Sancho y Dulcinea
vuelves a la luz del comienzo
y como un Quijote
escuchas al niño que dentro de ti sonríe
y vas a la aventura
con tus molinos de viento.

LUZ MARY GIRALDO Ibagué, Colombia. Profesora en la Maestría de Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia. Tiene publicados libros de poesía, de ensayo sobre literatura colombiana y antologías de cuentos de narradores y narradoras colombianas, y de poetas iberoamericanas e hispánicas.
Entre sus libros de poesía: Caligrafía de la sombra (Medellín, 2024), Caza de sombras (Montevideo, 2019), De artes y oficios (Bogotá, 2015), Llévame como un verso –Poemas del exilio- (Bogotá, 2011), Sonidos en la luz (Medellín, 2010), Postal de viaje (Bogotá, 2004), Hoja por hoja (Bogotá, 2002), Con la vida (Bogotá, 1997); Camino de los sueños (Ibagué, 1981), El tiempo se volvió poema (Ibagué, 1973). Antologías: Como un centinela (Bogotá, 2022), Alfabeto de otros días (Bogotá, 2020),  Il volto nascosto dell’amore (Roma, 2017, italiano-español), Canto de pájaros (Rumania, 2015, español, inglés, rumano, versión amplia  http://www.bibliotecadigitalbogota.gov.co/ 2015), Diario vivir (Ibagué, 2012). Además de sus libros de poemas traducidos al rumano, inglés e italiano, es parcialmente traducida al francés, chino, portugués, turco, croata y aimara, y ha sido incluida en antologías de Colombia y del exterior.
Distinciones: Huésped Distinguido Ciudad de Salamanca (España 2022), Gran Premio Internacional de Poesía Academia Oriente-Occidente (Rumania, 2015), Premio Casa Silva de Poesía (Bogotá, 2013), Premio Internacional LASA-Monserrat Ordóñez (Colombia-USA 2012) por sus antologías de cuentos de autoras colombianas, Mención de Honor en Beca Nacional de investigación literaria (Bogotá, Idartes, 2003) por el libro En otro lugar. Migraciones y desplazamientos en la literatura, Mención Honorífica del Premio Internacional Ensayo Pensamiento Latinoamericano-Convenio Andrés Bello (2000) por el libro  Ciudades escritas. Literatura y ciudad en la literatura colombiana, y Beca Nacional de Investigación Ministerio de Cultura (1999) por La ciudad se escribe.
Homenajeada en VII Encuentro de Escritores y Lectores ‘Fuerza de la Palabra-Postal de Viaje 2022’ Chía- Bogotá-Gimnasio Moderno-XIV,  Festival de la Imagen y la Palabra, UCEVA, Tuluá, 2022; XXVIII Festival Internacional de Poesía Ciudad de Bogotá (2020); II Encuentro Internacional de Poesía “Germán Cardona Cruz”, Tuluá (Valle, 2019) y III Encuentro Internacional de Poetas La Casa del Viento, (Socorro, Santander, 2019).






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