El 19 de diciembre de 2025, en el periódico nacional ItaliaVera News y en todos los periódicos provinciales de Apulia, Basilicata y Campania en el sur de Italia, se publica este artículo, agudo y profundo, firmado por Angelo Selletti, sobre la reciente publicación de la antología internacional solidaria Poeti da Morire, editada por Marco Cinque y Vito Davoli, ya presentada por primera vez por este último y por el profesor Alfredo Pérez Alencart en Salamanca, en la Sala de la Palabra del Teatro Liceo municipal, con motivo del XXVIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos celebrado en el mes de octubre.
A continuación se reproduce el interesante artículo de Selletti traducido al español por el propio Davoli y en la versión original italiana en este enlace:
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Marco Cinque y Vito Davoli lo vuelven a intentar. El periodista y activista romano y el poeta y crítico apuliano dan vida a una nueva experiencia solidaria internacional titulada Poeti da morire. Esta vez, el tema central — como reza el subtítulo — es Poesías y testimonios contra la pena de muerte. Una vez más, los dos se embarcan en una obra, la tercera, en defensa de los derechos humanos, recuperando, ampliando y actualizando un proyecto inicial de Marco Cinque. Este volumen, además de las habituales introducciones, ya de por sí particularmente ricas en información y alma, de los dos editores, cuenta con el prólogo del profesor Giuseppe Langella, uno de los críticos literarios italianos más eminentes, profesor de italianística en la Universidad Católica de Milán y comprometido desde siempre con la poesía civil.
El volumen, publicado en septiembre de 2025 y disponible en las plataformas Amazon de todo el mundo, es la continuación de las dos anteriores antologías, SignorNò! (contra el uso de las armas, 2022, con prólogo de Margherita Hack y Phil Rushton) e Il buio della ragione (contra el ejercicio de la tortura, 2024, con prólogo de Riccardo Noury, responsable de Amnesty Internacional Italia), y ya ha cosechado un notable éxito tanto de público como de crítica.
Las tres macroáreas temáticas en torno a las que se desarrollan los volúmenes abordan, a través de testimonios reales y contribuciones poéticas, todas las posibles matices relacionadas con violaciones más o menos legalizadas de los derechos humanos: el uso de las armas y, por lo tanto, la guerra, el derecho del más fuerte, el ejercicio de la prepotencia del poder, los abusos contra los más débiles, por un lado, así como el rechazo a aceptar o seguir aceptando las armas y las órdenes procedentes de arriba por parte de los propios militares, la objeción de conciencia y la imposibilidad de justificar las mistificaciones ideológicas y neoverbales con una necesidad de deshumanización inaceptable. Así también el ejercicio de la tortura, la extorsión con la fuerza más allá de la voluntad del individuo, el abuso y la violación de la libre elección del individuo, la crueldad de una práctica cada vez más refinada, así como el ejercicio gratuito de la violencia también contra las mujeres y los niños, divisiones de investigaciones científicas autorizadas hasta el punto de poner a prueba el máximo de la resistencia humana en un panorama desalentador en el que a menudo los Estados y las autoridades avalan y financian tales prácticas hasta, finalmente, la pena de muerte, la pena máxima para un condenado, pero sobre todo la máxima culpa para quien emite la sentencia final, casi como si — tal y como reza la epígrafe de Norman Mailer al comienzo del texto — «se mata a las personas que han matado a otras personas para demostrar que no se debe matar a las personas». Y de ahí, la máxima aberración con todo lo que ello conlleva: la absoluta falta de respeto por la sacralidad de la vida humana y todo el corolario de derechos ya consagrados en el papel y quizás nunca como en este momento histórico pisoteados tras las peores formas de arrogancia del poder y sus intereses, que ya ni siquiera se disimulan por decencia.

Es cierto que últimamente abundan las «generosas» recopilaciones y antologías literarias a favor de Gaza, a favor de Ucrania, contra las guerras o a favor de los derechos, a menudo rodeadas de un molesto halo de innecesaria espectacularización de los propios protagonistas. Este autor siempre se ha preguntado cuántos de los que contribuyen con sus escritos a una antología poética o literaria acaban comprando ese libro. Pero, sobre todo, ¿qué finalidad tendría ese libro que se propone a favor de algo, a veces doblegado por desagradables matices políticos por los que esta guerra sí y aquella otra no, o sí, está bien, contra todas las guerras… ¡pero esta más! Sin nombrar ni intentar definir nunca un contorno valiente de responsabilidad, sino casi siempre detrás de un velo gris y nebuloso que borra los matices y colores necesarios para definir la comprensión del mundo contemporáneo y revelar las verdaderas razones por las que se da vida a una antología. Entonces es inevitable «odiar a los indiferentes» — por decirlo con Gramsci —, aunque sean plumas excelentes, si lo único que basta es intentar limpiarse la conciencia o encender un foco sobre uno mismo.
Por supuesto, las expresiones de descontento, insuficiencia, dolor y denuncia siempre están bien y todas son sagradas, pero si se pudieran traducir en algo concreto, tal vez habrían dado un sentido real a las razones por las que se emprende un camino. Y alguien lo hace de verdad, o al menos lo intenta. Así, desde hace ya tres ediciones, Marco Cinque y Vito Davoli deciden, también en esta ocasión, donar todos los derechos e ingresos de la antología a Gazzella OdV, una asociación sin ánimo de lucro que se ocupa de la asistencia, cuidado y rehabilitación de niños palestinos heridos por armas de guerra, esencialmente en el territorio de Gaza, y han decidido publicar en la página oficial de Poeti da morire en facebook los ingresos bancarios de las sumas recaudadas y enviadas a favor de Gazzella OdV.
El mismo texto, en la contraportada, incluye el IBAN de Gazzella OdV con el fin de facilitar las donaciones voluntarias, incluso sin necesidad de adquirir la antología. «No se trata ciertamente de un texto fácil — declara Vito Davoli —, sino más bien duro y sin ningún tipo de edulcoramiento: no es ni el momento ni el lugar para dedicarse a pétalos, puestas de sol, gaviotas y sentimentalismos e desvanecimientos variados. Es un camino doloroso, pero hay que afrontarlo tal y como es. No sirve para consolar al lector, como si se tratara de un confesionario en el que pedir la absolución, suponiendo que exista alguna forma de conciencia, aunque sea parcial, de la culpa. Se trata más bien de una «cámara de palabras» que no puede ni debe filtrar nada, sino reflejar la realidad, cruda, verdadera y dolorosa, tal y como es, y que quizá ninguna cámara sea capaz de transmitir. Quizás solo la poesía, en cambio, pueda traducirla».
Sin duda, esta es una de las razones por las que quien escribe, habiendo ya abordado esta lectura, destaca el mérito de la combinación de las contribuciones poéticas con los testimonios reales de quienes pueden relatar ciertas experiencias y transmitirlas al lector por haberlas vivido en primera persona y, por lo tanto, con su carga de verdades incontestables. En este sentido, resulta muy presente la actividad periodística de Marco Cinque, a quien se deben noticias, informaciones y testimonios de primera mano, entre los que destaca su relación personal con Fernando Eros Caro, nativo americano condenado a muerte, ya ejecutado, en la prisión de San Quentin, en California, donde Marco se desplazó personalmente y dejó constancia del encuentro en el documental Il miglio verde, producido por FBC Media y emitido en Italia por el canal nacional de La7 hace algún tiempo. Aún hoy, el periodista romano, tanto en las presentaciones de las antologías como en sus textos monográficos, expone y propone la compra de las obras pictóricas del propio Caro, pintadas durante el período de encarcelamiento a la espera de la ejecución de la sentencia, con el mismo fin de financiar las actividades de Gazzella OdV.
«Además de los gobiernos de los países partidarios de la pena capital — escribe Cinque en la introducción al texto —, también una buena parte de la población está más o menos de acuerdo con los asesinatos legalizados. De hecho, en el imaginario colectivo, los condenados a muerte encarnan clichés bien definidos: asesinos despiadados, brutos perversos, monstruos sedientos de sangre, etc. Esta parcialidad, inducida en gran parte por las instituciones y los medios de comunicación al representar a los presos en espera de ejecución, determina también una predisposición generalizada a desear su supresión. Es precisamente gracias al trabajo metódico de deshumanización de los condenados a muerte que se consigue que la pena capital resulte aceptable, y a veces incluso imprescindible, a los ojos de la colectividad. Pero si estos condenados fueran de alguna manera rehumanizados, si emergieran sus sentimientos, sus miedos, sus debilidades, entonces, incluso en caso de culpabilidad o responsabilidad probada del delito del que se les acusa, ya no existiría la misma amplia propensión popular a desear su muerte». He aquí una razón fundamental que, en nuestra modesta opinión, hace que una operación como esta sea diferente y única. Por otro lado, respaldada — gracias a la iniciativa puesta en marcha por Vito Davoli, considerado el portavoz más significativo de la poesía contemporánea del sur de Italia — no por el círculo de amigos o por el grupo selecto de los llamados poetas siempre complacientes con todo, sino por una rica y variada selección — ciertamente no exhaustiva — de las mejores voces del panorama literario nacional e internacional, junto con una recuperación de aquellos nombres que ya habían hecho grandes las ediciones anteriores del proyecto, algunos de los cuales ya han fallecido, pero con un legado literario y humano que permanece y debe permanecer.

Junto a los testimonios de Mumia ABU-JAMAL, Ray ALLEN, Fernando Eros CARO, Caryl CHESSMAN, Charles CULHANE, Joe DUNCAN, Kenneth Eugene FOSTER JR., Dominique GREEN, Karl L. GUILLEN, Richard WAYNE JONES, Robert HARRIS, Anthony HAYNES, Bobby Ray HOPKINS, Adnan KAHN, Lynda LYON, Reginald SINCLAIR LEWIS, MARKAYLA, Roger W. MC GOWEN, Scotty MOORE, Joseph Roger O’DELL III, Shawn ROGERS, Paul ROUGEAU, Jack RUZAS, Carlos SANTANA, e Dean D. THOMAS, también se encuentran poetas contemporáneos nacionales e internacionales. Entre ellos cabe mencionar a los hispanoamericanos, en su mayoría participantes en las diferentes ediciones de los Encuentros de Salamanca, como el propio Alfredo PÉREZ ALENCART, director de los Encuentros, además de Harold ALVA VIALE, Carlos MAURICIO, Valeria SANDI, Pio E. SERRANO, Daisy ZAMORA y Raquel ZARAZAGA. Con ellos, los italianos Ennio ABATE, Maria Teresa BARI, Alessandra BAVA, Bartolomeo BELLANOVA, Marco BELOCCHI, Alberta BIGAGLI, Paolo Maurizio BOTTIGELLI, Michele BRANCALE, Vito BRUNO, Francesco CAGNETTA, Emilio CAPACCIO, Roberto CASATI, Davide CHINDAMO, Marco CINQUE, Emilio COCO, Giuseppe CONTE, Elio CORIANO, Vittorino CURCI, Maria Antonella D’AGOSTINO, Vito DAVOLI, Graziella DE CILLIS, Francesco Paolo DELLAQUILA, Francesco DI TOMMASO, Giovanni DI LENA, Tania DI MALTA, Lillo DI MAURO, Maurizio EVANGELISTA, Alessandro FO, Giusy FRISINA, Susy GILLO, Ilaria GIOVINAZZO, Maria JATOSTI, David LA MANTIA, Vivian LAMARQUE, Giuseppe LANGELLA, Daniela LUPI, Mauro MACARIO, Roberto MARZANO, Alberto MASALA, Vincenzo MASTROPIRRO, Annalisa MERCURIO, Anna Rita MERICO, Guido OLDANI, Gianni Antonio PALUMBO, Umberto PIERSANTI, Alberto RAMUNDO, Margherita RIMI, Anna SANTOLIQUIDO, Sandro SARDELLA, Imma SCHIENA, Massimo TETI e Adam VACCARO, junto con poetas internacionales procedentes de todas partes del mundo, como Tagrid BOUMERHI, Brhan TESFAY, Mircea CĂRTĂRESCU, Nguyen CHI THRUNG, Mahmood DARWISH, Ashraf FAYADH, Léo FERRÉ, Lance HENSON, Jack HIRSCMAN, Rossana JEMMA, Vladimir MARTINOVSKY, MING DI, Ibrahim NASRALLAH, Sotirios PASTAKAS, Janine POMMY VEGA, Nenad ŠAPONJA, Igiaba SCEGO, Andrew SCHELLING, Marcia THEOPHILO y Geoge WALLACE.
La antología, rica tanto en su interior como en su portada con ilustraciones de Dominique Green, él mismo preso y condenado a muerte, y de Lawrence Ferlinghetti, ya se ha presentado en varios lugares nacionales e internacionales, empezando por Salamanca, en España, gracias a la colaboración del poeta Alfredo Pérez Alencart, profesor de la misma universidad y también poeta presente en la antología, para continuar en las ciudades de Savigliano, Caldarola y Recanati, gracias a la colaboración del poeta Alberto Ramundo con motivo del Festival delle Scomodità de Macerata. A la espera de la presentación oficial en Roma, seguirán otras etapas que, hasta la fecha, prevén las ciudades de Bari, Matera, Noci, Bisceglie, Molfetta y otras.

