Nuno Júdice

Nuno Júdice: ‘Las santas místicas’ y otros poemas traducidos por Blanca Luz Pulido

 Tiberíades se complace en difundir cinco poemas del libro ‘Meditación sobre ruinas’, escrito en portugués por Nuno Júdice y traducido al castellano por la poeta Mexicana Blanca Luz Pulido, en 2018. Fue publicado por Textofilia, en edición bilingüe.


Las santas místicas

Há mulheres resplandecentes sob o manto
que as esconde. Os seus corpos são brancos como o linho
áspero em que se deitam, e a sua pele é macia
quando o frio da manhã a percorre com as mãos
duras do inverno. Os cabelos negros soltam-se
ao longo das costas, e quando as vemos de frente
são a cortina que lhes esconde os seios. Essas mulheres
sentam-se no banco de pedra junto à vigia
de onde espreitam o mundo. Com os dedos
finos das suas mãos contam os dias que faltam
para o fim da sua eternidade. Quando rezam, de joelhos,
ferem os cotovelos na laje do corredor. Os lábios
murmuram a oração em que pedem a deus
que desça até junto dos seus rostos; e abraçam
a nuvem que se forma quando a humidade
se solta das suas bocas, quando respiram, e o vidro
se embacia para que elas olhem para dentro de si,
e não para fora, onde o céu escurece com as contas
da chuva. E espreito o fundo da sua alma, onde
se abre o caminho do êxtase que as possui.

Las santas místicas

Hay mujeres resplandecientes bajo el manto
que las oculta. Sus cuerpos son blancos como el lino
áspero en que se tienden, y su piel es suave
cuando el frío de la mañana la recorre con las manos
duras del invierno. Sus cabelleras negras se esparcen
a lo largo de la espalda, y cuando las vemos de frente
son la cortina que oculta sus senos. Esas mujeres
se sientan en una banca de piedra junto a la ventana
desde donde observan el mundo. Con los finos
dedos de sus manos cuentan los días que faltan
para el fin de su eternidad. Cuando rezan, arrodilladas,
se lastiman los codos en la piedra del corredor. Sus labios
murmuran la oración con la que piden a dios
que descienda al nivel de sus rostros; y abrazan
la nube que se forma cuando la humedad
se escapa de sus bocas, cuando respiran, y el vidrio
se empaña para que ellas miren dentro de sí,
y no hacia afuera, donde el cielo se oscurece con las razones
de la lluvia. Y observo el fondo de su alma, donde
se abre el camino del éxtasis que las posee.

 

Los poetas Antonio Colinas y Alfredo Pérez Alencart, con el libro traducido por Banca Luz Pulido

 

Entrega

Procuro a tua imagem nos espelhos
do meio-dia, nos campos em que os rebanhos
se perdem do pastor, nas horas que o sol fere
com as suas setas para que os minutos se soltem
das veias do tempo. E vens ao meu encontro,
com o teu vestido branco, com os teus colares
de pedra, com a tua pele suave como os nenúfares
que os cisnes desejam. Escavo com os dedos a espuma
indecisa da memória, e encontro a tua boca
húmida, os lábios de onde provei um néctar
de fonte, os olhos que o desejo abre nas manhãs
em que as aves se calam para que a tua voz
atravesse os corredores do amor. E é dentro de mim
que a tua imagem ganha a forma que as minhas mãos
percorreram. E é como se batesse à porta do corpo
que tu me abres, com o lento fogo que arde
no sabor de um abraço, para que eu te diga
que és a flor que nenhuma retórica sonhou. E
entrego-te o coração em que pulsam os sentidos
que partilhamos, os braços que acompanham
o ritmo da ânsia que nos une, o peito em que bate
o êxtase que nos envolve sob
o perfume do amor.

Entrega

Busco tu imagen en los espejos
del mediodía, en los campos donde los rebaños
se le pierden al pastor, en las horas en que el sol hiere
con sus flechas para que los minutos se suelten
de las venas del tiempo. Y vienes a mi encuentro,
con tu vestido blanco, con tus collares
de piedra, con tu piel suave como los nenúfares
que los cisnes anhelan. Excavo con los dedos la espuma
indecisa de la memoria, y encuentro tu boca
húmeda, los labios de donde surge un néctar
de fuente, los ojos que el deseo abre en las mañanas
cuando las aves se callan para que tu voz
atraviese los corredores del amor. Y dentro de mí
tu imagen toma la forma que mis manos
recorrieron. Y es como si tocara a la puerta del cuerpo
que tú me abres, con el lento fuego que arde
en el sabor de un abrazo, para que yo te diga
que eres la flor que ninguna retórica soñó. Y
te entrego el corazón donde se agitan los sentidos
que compartimos, los brazos que acompañan
el ritmo del ansia que nos une, el pecho donde late
el éxtasis que nos envuelve bajo
el perfume del amor.

Nuno Júdice con algunos de los poetas invitados al XXIV Encuentro, en la Biblioteca Histórica de la USAL

Poema

As coisas mais simples, ouço-as no intervalo
do vento, quando um simples bater de chuva nos
vidros rompe o silêncio d noite, e o seu ritmo
se sobrepõe ao das palavras. Por vezes, é uma
voz cansada, que repete incansavelmente
o que a noite ensina a quem a vive; de outras
vezes, corre, apressada, atropelando sentidos
e frases como se quisesse chegar ao fim, mais
depressa do que a madrugada. São coisas simples
como a areia que se apanha, e escorre por
entre os dedos enquanto os olhos procuram
uma linha nítida no horizonte ou são as
coisas que subitamente lembramos, quando
o sol emerge num breve rasgão de nuvem.
Estas são as coisas que passam, quando o vento
fica; e são elas que tentamos lembrar, como
se as tivéssemos ouvido, e o ruído da chuva nos
vidros não tivesse apagado a sua voz.

Poema

Las cosas más simples las oigo en el intervalo
del viento, cuando el simple caer de la lluvia en los
vidrios rompe el silencio de la noche, y su ritmo
apaga el de las palabras. En ocasiones, es
una voz cansada, que repite incansablemente
lo que la noche enseña a quien la vive; otras
veces, corre apresurada, atropellando sentidos
y frases como si quisiera llegar al fin, más
rápido que la madrugada. Son cosas simples
como la arena que tomamos y se escurre
entre los dedos mientras los ojos buscan
una línea definida en el horizonte; o son las
cosas que recordamos de pronto, cuando
el sol se asoma en el hueco de una nube.
Estas son las cosas que pasan, cuando el viento
se queda; y son las que tratamos de recordar, como
si las hubiéramos oído, y el ruido de la lluvia en los
vidrios no hubiera borrado su voz.

Colinas, Zamudio, Judice y Alencart, en Salamanca


A aparência mística do cisne engana os crentes

Na sala onde pendurei a gravura de duas
mulheres nuas numa fonte, a água começou
a jorrar das madeiras do tecto. Uma nova
nascente, diria um agnóstico; de facto, tratava-se
das águas do céu, e as ninfas em breve atiravam
toalhas uma à outra, para se limparem, embora
as toalhas estivessem encharcadas. Mas
o silêncio era total, na sala, e o que elas gritavam,
ou porque a água estivesse fria, ou porque
as toalhas as magoavam, só se ouvia no fundo
da minha cabeça. Podia ser, por outro lado, que
tudo se passasse aí; e a água que corria do tecto,
na verdade, era como a luz que brotava do
mais fundo da minha memória, onde as duas
mulheres nuas se transformavam nos cisnes
que saíam do lago e abriam as asas. A parede
da sala, sem a gravura, ficou seca; e das
madeiras do tecto soltava-se uma outra luz,
como a que estava na minha cabeça, e agora
caía no chão onde me pus a apanhá-la com
a vassoura da estrofe, para que não se perdesse.

La apariencia mística del cisne engaña a los creyentes

En el cuarto donde colgué el grabado de dos
mujeres desnudas en una fuente, el agua empezó
a escurrir de las vigas del techo. Una nueva
fuente, diría un agnóstico; de hecho, era la
lluvia que caía, y pronto las ninfas se arrojaban
toallas una a la otra para secarse, aunque
las toallas estuvieran empapadas. Pero
el silencio era total en el cuarto, y lo que ellas gritaban,
porque el agua estaba fría, o porque
las toallas eran ásperas, sólo se oía
en mi cabeza. Era posible, claro, que
todo sucediera ahí; y que el agua que escurría del techo
fuera en realidad la luz que surgía de lo
profundo de mi memoria, donde las dos
mujeres desnudas se transformaban en cisnes
que salían del lago y abrían las alas. La pared
del cuarto, sin el grabado, se secó; y de las
vigas del techo surgió otra luz,
parecida a la que yo imaginaba, la misma que ahora
cae en el piso donde me puse a recogerla con
la escoba de la estrofa, para que no se pierda.

El alcalde salmantino, entregando el diploma de Huéspedes Distinguidos de Salamanca a Nuno Júdice y Harold Alvarado, con A. P. Alencart

Observação e análise

Num poema, encontro partículas de diversa
ordem. Algumas decorrem de antigas explosões
de sentimento, e com o tempo dissolveram-se
no meio de palavras que perderam o fulgor;
outras mantêm o brilho de um instante
primordial, aquele em que se formou o universo
do ser: são elas que captam a atenção de quem,
ao longo da leitura, se apercebe da verdade
que transparece por entre os versos. Assim,
quando analiso a forma desse poema que ouvi,
ponho de lado a técnica e o engenho com que
foi escrito e tento, acima de tudo, cristalizar
esse corpo que o inspirou, o rosto da amada,
a voz que transformou o que poderia ter sido
um encontro casual em algo que permanece
em cada sílaba, como se pudéssemos tocar
desse modo a substância do amor. Na realidade,
o que vemos aqui é algo tão simples como
a alquimia que converte em ouro o chumbo
afastando do olhar as partículas do efémero
para que se revele, no tubo de ensaio do poema,
a essência de um sentimento que parece eterno.

Observación y análisis

En un poema, encuentro partículas de diversa
índole. Algunas provienen de antiguas exaltaciones
sentimentales, y con el tiempo se disolvieron
en medio de palabras que perdieron su fulgor;
otras conservan el brillo de un instante
primordial, aquel en que se formó el universo
del ser: ellas son las que captan la atención de quien,
durante la lectura, percibe la verdad
que se asoma entre los versos. Así,
cuando analizo la forma de ese poema que oí,
hago a un lado la técnica y la destreza con las que
fue escrito y trato, sobre todo, de fijar
ese cuerpo que lo inspiró, el rostro de la amada,
la voz que transformó lo que podría haber sido
un encuentro casual en algo que permanece
en cada sílaba, como si pudiéramos tocar
de ese modo la sustancia del amor. En realidad,
lo que vemos aquí es algo tan simple como
la alquimia que convierte en oro el plomo,
alejando de la mirada las partículas de lo efímero
para que se revele, en el tubo de ensayo del poema,
la esencia de un sentimiento que parece eterno.

La poeta Blanca Luz Pulido

 Blanca Luz Pulido. Nació en Teoloyucan, Estado de México, el 27 de octubre de 1956. Poeta. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la ffyl de la unam. Editora en el fce, El colmex, la Agrupación Sierra Madre y la Embajada de Francia; miembro del Departamento Editorial de la Dirección de Difusión Cultural de la uam. Fundadora de la Asociación de Traductores Profesionales. Traductora del francés, inglés, italiano y portugués; entre sus traducciones más importantes se encuentran: Amor al arte, textos breves y aforismos de Gustave Flaubert; Sumario lírico, antología de poemas de Fiama Hasse Pais Brandao, Ácrono Producciones, 2000; y Teoría general del sentimiento, de Nuno Júdice, Trilce Ediciones, 2000. Colaboradora de Cartapacios, Casa del Tiempo, Diógenes, El Cocodrilo Poeta, El Nacional Dominical, Equis, ipn Ciencia Arte: Cultura, La Gaceta del fce, La Jornada Semanal, Los Universitarios, Pauta, Revista Mexicana de Cultura, Revista de la Universidad de México, Tierra Adentro y Viceversa. Becaria del Tercer Programa para la Formación de Traductores del colmex, 1978; del inba, 1984; del snca, 2001-2004 y 2004-2007; del Instituto Camoes en Lisboa, 1999-2000.

Imagen de cabecera: El poeta portugués Nuño Júdice (foto de Harold Alva)




Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*