Desengaño
Este mundo se volvió engranaje de falacias.
La realidad virtual es lo tangible del ego.
Se hace escarnio a la razón, se eleva la discordia.
Impera lo banal en la búsqueda de fama y gloria.
Sin filtros, cojea la belleza.
Han creado superfluos prototipos de farsas con escamas.
El chispazo hipócrita de una sonrisa revitaliza las pantallas.
Lúgubres fantasmas mueven los hilos del caos
y la incertidumbre.
Electrocutan la razón, no los vemos, pero zombis
con cara de espanto nos persiguen.
Nos quieren marionetas,
arrastrarnos a sepulcros de tuercas y estornudos.
La libertad es una farsa. Somos felices esclavos.
El mañana sin raíces es ternura de hojalata.
Los sentimientos anidan bajo el signo banal del dólar.
La verdad es un disfraz de moléculas magnéticas.
Hay telarañas en las pupilas y estiércol en las venas.
En fratrías se juntan para imponer leyes falaces.
En sus dogmas maleables, son ángeles y demonios.
Pretenden parecer incólumes, pulcros en el lodo.
Imponen leyes pueriles para aplacar rabietas.
Estamos solos al lado de la cordura.
Sobrias y escasas son las manos
que aun piensan en la bondad.
Quiero continuar firme, sumergidos mis pies,
en las aguas del desengaño.
Soliloquio del solo
Es nuestra asignatura
morir a nosotros mismos,
permanecer incólumes
entre el vendaval de hipocresía
que nos avienta rastrojos en la cara,
nadie más está
donde no sobran ni las migas,
nadie acompaña
al que sufre una hecatombe,
al que no tiene
ni siquiera una lagrima que lo cobije;
en las travesías espinosas
debes tragarte tu espumarajo,
convertirte en hierro
aunque el óxido lo cubra todo,
debes reír
aunque sólo sea una mueca sin vida,
debes hacerte el sordo
para no caer en los pesares del no
que llora escupitajos sobre el desahuciado.
No insistas en que otros abracen tu tragedia,
es ley impuesta por el tilín de las monedas,
recubre tu alma de ceniza
para que espantes los mosquitos
de la indiferencia,
enciende tu lámpara,
rasga tu silencio,
aúlla tu tristeza,
y no te des por vencido,
hazle un nudo al estomago
para apagar sus mugidos,
ponte gafas oscuras
y sal a enfrentar tus penas,
estas solo,
olvida tus bóvedas vacías,
olvídate de todos,
desgarra esas ropas de indolencia,
no te dejes vencer,
aun corre sangre por tus venas.
Mundo virtual
Vivimos una biocenosis,
mezcla de farsa y realidad,
el ser, que llaman humano,
se fragmenta en fratrías de géneros
como arenas en el mar,
novedoso resulta lo virtual,
negocio rentable,
cuentas bancarias a reventar,
ahí, el tiempo se escabulle
entre disentir, vulgarizar y parafrasear.
Se vive en constante incertidumbre,
entre fakenews y doctorados en tonterías,
estamos siendo arrastrados
a un porvenir que se construye
sobre arenas movedizas,
no somos libres de elegir,
la marea nos vigila,
nos busca, nos encuentra,
volvieron necesaria
esta amalgama de cosas
que estiran sus garras de tigre domador.
Cada quien se aloja en su propia burbuja,
los sentimientos son algoritmos,
interfaz de engaños,
filtros que abogan por una belleza irreal,
nadie tiene derecho al reproche,
estamos condenados a cumplir órdenes infames
de esta jauría de laicos con antifaces de piedad.
¿Simulacro?
¿Existo?
¿Soy una simulación?
¿Un avatar o un extraterrestre?
¿Vivo dentro de un domo?
¿Estoy conectado a una matriz?
¿Y si el Ártico fuera el atardecer
y la Antártida la noche?
¿Y si soy un experimento?
¿Mis pensamientos me pertenecen
o son inducidos?
¿Y si el eje terráqueo es una fábula?
¿Y si la tierra no es una esfera?
¿Y si es el sol, el que gira como un trompo?
¿Y si la luna es una base alienígena
desde donde nos observan y controlan?
¿Y si el cielo, en realidad es un océano,
y vivimos sumergidos bajo el agua?
¿Y si es mentira todo lo que nos dijeron
y estamos a miles de años luz de la verdad?
¿Y si todo se revela?
Vida
Prometí no darle
carta de jubilación
a la vida que me habita.
No quiero renunciar a sus espinas,
a su peso que me desploma,
al escozor en mis ojos,
a su fuego que purifica,
a su silencio que instruye.
Quiero su dolor, aunque desangre,
sus piedras en el camino,
sus pálpitos, sus asfixias,
sus muros que impiden dar el salto,
sus ingenuidades y disfraces.
Te quiero, vida, sin quitarte nada,
hasta expandir mi último suspiro.
Tristeza
Aquí
no tienes permitido construir tu refugio,
no confundas hospitalidad con dependencia,
puedes quedarte, si quieres,
hasta que el sol rasgue el horizonte,
luego toma tu abrigo, tu bastón, tu sombrero,
y vete a surcar otros mares,
otros vientos, otros suburbios, otros horizontes.
No tienes dominio sobre mí,
yo decido si te invito a charlar,
a degustar una tasa de te
o si en tu nariz te atranco puertas y ventanas.
No eres buena compañía,
aunque a veces, debo admitirlo,
me permites desenmarañar los egos de la vida.
No te necesito
No moriré si me faltas,
no me tiraré a la perdición si te ausentas,
no sufriré si decides virar en la próxima estación
y no acompañarme más en mi estancia,
pero si de mi depende,
te quiero conmigo,
te elijo todos los días,
y no, por un apego irracional
ni por un asunto de vida o muerte.
Sin ti, estaré perfectamente,
seguiré mi camino, continuaré mi andanza
porque no te necesito para vivir,
pero decido quererte
y deseo continuar mi travesía
en comparsa contigo,
de forma natural,
sin aspavientos,
sin exigencias,
en doble vía,
sin pretender atarte a mi sino
o apropiarme de tu libertad,
eres libre para elegir, como yo te elijo a ti,
para amarte.

Melvin Salgado es originario de Talanga, en el Departamento de Francisco Morazán, Honduras. Ha publicado cuatro libros de poemas: El Instante que quiero vivir (Editorial Guardabarranco, 2007), Amor y ausencia en la mirada del tiempo (Impresos Hernández, 2009), Bajo las alas de un instante infinito (Impresos Hernández, 2014) y Bullicio de esplendores (Editorial Guardabarranco, 2018). Cuenta con varios libros escritos que se mantienen de forma inédita e incluyen géneros como: Novela, fabulas, relatos, poesía y literatura infantil.

One thought on “Melvin Salgado: ‘Desengaño’ y otros poemas”
Jorge Menelio Trochez 25/11/2023 at 3:25 pm
Gracias por compartir estas magníficas obras y así poder disfrutarlas.