Serendipia, por Stuart Park
Aún te llevo luto, y nunca imagen de mujer alguna tuvo un espejo tan puro como un relámpago inscrito en las aguas de mi ánima en las que tú flotaste tanto tiempo, Ofelia. Testigo de cigarras, el cuco, los demonios del mediodía en el jardín con sus deseos oscuros, lacerantes; cuando aquel libro rojo envenenaba mis entrañas. Shakespeare sabía que […]









